En el departamento de Cauca se viven fuertes tensiones por la propiedad de la tierra. Algunas han desembocado en enfrentamientos entre comunidades campesinas, ind铆genas y afrodescendientes.
La Constituci贸n Pol铆tica de 1991 dej贸 por fuera de una legislaci贸n especial a la comunidad campesina y su territorio. Afros e ind铆genas s铆 gozan de derechos adicionales por sus luchas ancestrales y culturales.
Los campesinos buscan con las Zonas de Reserva Campesinas un territorio para vivir en paz
“En el departamento de Cauca los padres de la patria nos dieron la independencia, pero se quedaron con la tierra”. Con esta frase lapidaria, un l铆der campesino de ese departamento del suroccidente colombiano, explica el origen de un problema neur谩lgico de esa poblaci贸n: la concentraci贸n de la tierra.
L铆deres de diferentes sectores campesinos del Cauca, consultados en la regi贸n por VerdadAbierta.com, coinciden en que tras el final del control de la Corona espa帽ola, la tierra pas贸 a manos de los oficiales de guerra que participaron en la batallas de la independencia y de los grandes empresarios que las financiaron, con lo que los campesinos se quedaron sin parcelas y siguieron bajo condiciones esclavistas.
“Todos los que fueron generales en las luchas libertarias, se convirtieron en grandes hacendados que mantuvieron relaciones de vasallaje con los campesinos, ind铆genas y afrodescendientes. Se mantiene la figura del terraje, en donde se entrega tierra para que la gente trabaje y viva en ella, a cambio de la alimentaci贸n”, explica C茅sar D铆az, de Cima. Otro l铆der a帽ade que el terraje existi贸 hasta la d茅cada de 1970.
Un dirigente campesino, que pidi贸 mantener en reserva su identidad, explica que la acumulaci贸n de tierras por parte de la clase dirigente caucana y su rol durante la 茅poca en la que los mandatarios locales y regionales no eran elegidos por votaci贸n popular, “dio como resultado la permanencia de su poder y la definici贸n de pol铆ticas p煤blicas en defensa de sus intereses”. Ese es el origen de la concentraci贸n tierra, que en gran parte, es el detonante de las arduas luchas que han librado los campesinos desde el siglo pasado.
En la d茅cada de 1930, los campesinos recibieron una influencia muy marcada del Partido Comunista, que promovi贸 el sindicalismo. El movimiento campesino comenz贸 a organizarse en las Juntas de Acci贸n Comunal, que fue un modelo propiciado por la Iglesia y que se llama Acci贸n Cultural Popular (Acpo). Desde las juntas de acci贸n comunal, que tienen un poder muy fuerte en Cauca, los campesinos comenzaron a luchar por la tierra.
A partir de all铆 los campesinos empezaron a ocupar las grandes haciendas con el 谩nimo de conseguir tierra para subsistir. En medio esas fuertes movilizaciones, que tambi茅n se dieron en otras regiones del pa铆s, en 1936 el Gobierno de Alfonso L贸pez Pumarejo sancion贸 la Ley 200 o de Reforma Agraria. Con esta norma, a los predios que no eran ocupados ni explotados, se les pod铆a extinguir el derecho de dominio, pasaban a ser terrenos bald铆os, y el Estado los adjudicaba a quien los ocuparan.
Por medio de la Ley 200 se les titul贸 tierra a muchos campesinos, sobre todo en el norte de Cauca. Sin embargo, como lo demuestra la historia de ese departamento, tras cada conquista de los campesinos, viene la reacci贸n. Pedro Alberto Gamboa, de Fensuagro sostiene que a los diez a帽os de haber iniciado la titulaci贸n de predios ociosos, se dio una especie de contrarreforma por parte de los terratenientes, quienes bajo presiones y amenazas, adquirieron las tierras que el Estado les entreg贸 a los campesinos.
“Por esos tiempos sali贸 la expresi贸n 'me vende o le compro a la viuda'”, indica Gamboa, al recordar que “a finales de 1949 Walter Eder estaba comprando la 煤ltima propiedad a los campesinos”. Seg煤n 茅l, Eder era un extranjero que lleg贸 al pa铆s en 1919 y fue un empresario que compr贸 parte de dichas tierras, donde, a la postre, se alzaron ingenios azucareros.
La situaci贸n se agudiz贸 con la Violencia bipartidista y muchos campesinos fueron desplazados de la parte plana hacia las cordilleras. “En muchas regiones del departamento se siente la acci贸n violenta de sectores de los partidos Liberal y Conservador. Siempre en estas confrontaciones, el campesino es el que sale afectado en este proceso de despojo de la violencia. La violencia institucionalizada va encaminada a sacar al campesino de la zonas productoras, que son necesarias para la gran empresa agr铆cola”, indica Gamboa, de Fensuagro.



