#Ahora

7/recent/ticker-posts

Header Ads Widget

Por la defensa de dos cavernas repletas de murci茅lagos

Recorrer una cueva oscura, caminando casi a rastras. Atravesar formaciones rocosas que te obligan a pegarte al suelo para seguir adelante y no perder la ruta. Sientes humedad, a veces mucho calor, y debes cruzar un r铆o subterr谩neo. Y adem谩s, percibir el revoloteo de una bandada de murci茅lagos, a los que de un momento a otro se les escucha volar muy cerca, emitir aullidos y amenazar con estrellarse en tu cabeza. Para muchos, el escenario de una experiencia natural extraordinaria. Y, cient铆ficamente muy valiosa.

Posible en Colombia, pero particularmente en Santander, en las cavernas de Macaregua, en Curit铆, y La Alsacia, ubicada en Zapatoca. Ambas est谩n marcando un hito: se acaban de convertir en las 煤nicas cuevas del pa铆s en recibir la declaratoria de sitios prioritarios, en este caso, para la preservaci贸n de los murci茅lagos nacionales.

La cueva de Macaregua, por ejemplo, alberga el mayor n煤mero de especies de murci茅lagos de nuestra ya gigante biodiversidad, seg煤n estudios redactados por bi贸logos de la Universidad Javeriana, de Bogot谩. Y en La Alsacia, aparece un gran n煤mero de murci茅lagos que consumen frutos, esparcen semillas y polinizan, como si fueran permanentes constructores de paisajes forestales.

Detr谩s de este intento por preservar un par de grutas, a simple vista impenetrables y tenebrosas –liderado por el Programa para la Conservaci贸n de los Murci茅lagos de Colombia, la Javeriana, la Corporaci贸n Aut贸noma Regional de Santander (CAS), Bat Conservation International, de Estados Unidos, y la Red Latinoamericana para la Conservaci贸n de los Murci茅lagos (Relcom)– hay un par de enormes justificaciones biol贸gicas y ecol贸gicas.

De un lado, el valor que significa cuidar a este grupo de mam铆feros voladores, que aunque valorados por su poder entre los pueblos ind铆genas, hoy son com煤nmente vilipendiados o calificados como repelentes y poco est茅ticos. A veces les llaman ‘ratas voladoras’. Otros van m谩s all谩 y les califican como ratones viejos a los que les han salido alas.

En muchas comunidades son masacrados, por considerarlos una amenaza para el ganado o los animales de las fincas. Esto, al desconocer la funci贸n vital que cumplen para sostener la vida humana. Un grupo sano de mil murci茅lagos puede comerse m谩s de una tonelada de insectos cada mes. Imagine lo que esto puede representar para controlar enfermedades y evitar da帽os en la agricultura.

No faltar谩 el evento poco frecuente de que alguna especie de murci茅lago muerda a un hombre. Pero casi el 90 por ciento, o m谩s de ellos, no lo hacen. Por el contrario, y al igual que las aves, son dispersores de semillas, con lo que logran que zonas deforestadas recuperen 谩rboles y regeneren plantas. Los murci茅lagos viajan entre un bosque y otro, se desplazan ampliamente llevando partes de frutos con los que logran rehabilitar zonas abiertas y m谩s bien alejadas que han perdido su flora.

Comunidad involucrada

La declaratoria no se queda en el simple hecho te贸rico de ponerles a las cuevas un r贸tulo de ‘prioritarias’. “Aqu铆 existe un intento adicional para que la comunidad sea consciente de todos estos beneficios ambientales ofrecidos gratuitamente por los murci茅lagos, y por eso la idea es que aquellas 谩reas donde est谩n situadas las cuevas sean proclamadas, posteriormente, zonas de reserva de la sociedad civil”, explic贸 Jairo P茅rez, bi贸logo e investigador de la Universidad Javeriana.

Pero esta acci贸n surge como una luz de esperanza en medio de otra coyuntura trascendental y poco optimista: el llamado que han hecho la Sociedad Colombiana de Geolog铆a y el Servicio Geol贸gico Colombiano por el deterioro frecuente y constante que est谩n sufriendo las cuevas colombianas.

Estrictamente por la falta de conocimiento, el turismo indiscriminado y la escasa legislaci贸n destinada a su protecci贸n, llamado al que se han unido expertos de la Universidad Nacional.

Precisamente, P茅rez indica que el turismo que se promueve en estos ecosistemas no puede ser manejado de forma libre y sin control como se hace actualmente en muchas regiones. Por el contrario, debe primar la alta calidad t茅cnica en su intento por conocerlas, para que se cumplan los est谩ndares internacionales y no se deteriore el medioambiente.

“En muchas de estas cuevas pueden existir hongos u otros microorganismos nocivos para el hombre; all铆 se debe entrar con m谩scaras u equipos protectores a los cuales los turistas casi nunca tienen acceso por desconocimiento”, indic贸.

Porque all铆 no solo viven murci茅lagos. Son reservorios de una enorme diversidad biol贸gica, que incluye f贸siles, incluso piedras preciosas o jerogl铆ficos.

El ge贸logo Albeiro Rend贸n, de la Universidad Nacional con sede en Medell铆n, propone por ejemplo la promoci贸n en el Congreso de la Rep煤blica de una ley que resguarde estas grutas, que incluya la capacitaci贸n de gu铆as y espele贸logos que promuevan su sostenibilidad.

Valdr铆a la pena hacerlo, porque en Colombia podr铆a haber m谩s de mil grutas como La Alsacia o Macaregua, igual de valiosas, tanto o m谩s grandiosas.

Solo uno es un vampiro
Los murci茅lagos constituyen el grupo de mam铆feros m谩s diversificado en las selvas, bosques y otras h谩bitats. Dice la organizaci贸n Opepa que el temor causado por los murci茅lagos vampiros, que pueden transmitir enfermedades como la rabia y debilitar al ganado tras frecuentes ataques, ha ocasionado una persecuci贸n irracional contra estos animales. En el mundo hay alrededor de 1.000 especies diferentes de murci茅lagos, pero solo 3 se alimentan de sangre. Aun m谩s, de estas tres especies, dos atacan 煤nicamente a peque帽os animales como ranas, lagartos y aves. Es decir, s贸lo 1 de 1.000 especies distintas de murci茅lagos es un aut茅ntico vampiro, que puede atacar a los seres humanos.

Javier Silva Herrera
Redacci贸n Estilo de Vida