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Eclavizan 'Dos libras de arroz por un bloque de cedro' en extinci贸n, en Caquet谩

Carlos Zabaleta*, ind铆gena uitoto, naci贸 en 1936 al sur del municipio de Solano: 8 horas en canoa desde Florencia, aguas adentro por el r铆o Caquet谩.

De ni帽o, su madre le ense帽贸 que el ma铆z se sembraba en enero y el pl谩tano, en cualquier 茅poca del a帽o; que las plagas se espantaban con una hoguera y evitando el monocultivo, y que el uitoto-bwe ser铆a su lengua hasta la muerte.

As铆 creci贸 y se hizo agricultor de oficio y cazador por afici贸n. La pesca de bagre, barbudo y dent贸n era abundante en el r铆o Orteguaza, y entre tanto bosque no era dif铆cil encontrar tigrillos, babillas, ex贸ticas aves y monos.

Pod铆a beber agua del r铆o y viv铆a entre cedros, andaqu铆es, canelos, cominos, perillos, marfiles, entre otros 谩rboles de tama帽o monumental.

Sin embargo, en los 煤ltimos a帽os ha sido testigo del deterioro que experimentan su pueblo y su territorio a causa de lo que 茅l llama “colonos y sus ansias de riqueza”.

Por un lado, el agua y la tierra dejaron de dar los frutos de antes. La miner铆a ilegal para extraer oro del r铆o Caquet谩 y el uso de agroqu铆micos en los cultivos las desgastaron. En las huertas, por mucho, quedan 15 especies de plantas, de las m谩s de 100 que sol铆an crecer, y frente a la escasez de alimentos s贸lo queda adquirirlos en una tienda que tuvo que construir la comunidad.

A esto se suma que los ind铆genas no cuentan con acueducto ni energ铆a el茅ctrica y la 煤nica presencia del Estado se da a trav茅s de las Fuerzas Militares que los rodean de vez en cuando para controlar la presencia de grupos armados y de mineros y madereros ilegales.

Mientras tanto, 18 familias que habitan en la zona, se descomponen por el hambre y la pobreza, antes inexistentes.

As铆 las cosas, cuando los alimentos escasearon y nadie intervino, estos uitoto no tuvieron m谩s alternativa que entregar sus recursos “a precio de huevo”, y como el bosque amaz贸nico era el 煤nico recurso valioso que les quedaba, aceptaron el trato de madereros que les ofrec铆an “dos libras de arroz por un bloque de cedro”.

Seg煤n cuenta Wilmar Baham贸n, de la ong Amazon Conservation Team (ACT), al resguardo llegaron intermediarios que les pagaban $7.000 por tres metros de madera de calidad, arrastrada desde el bosque hasta el r铆o, a煤n cuando ese mismo bloque cuesta $100.000 en Florencia y hasta $300.000 en Bogot谩.

“La comunidad se desgasta porque la tala y el transporte de la madera no son f谩ciles, y a cambio de acabar sus bosques, los compradores muchas veces no les dan lo justo, sino que pagan con granos y cereales que no valen nada en la ciudad, pero no hay de otra: si no talan no tienen qu茅 comer, y esa es la nueva forma de esclavizarlos”, resalta Baham贸n.

Unas 67.000 hect谩reas que conforman el resguardo, 谩rea similar a la del Parque Nacional Natural los Kat铆os y con una biodiversidad comparable, son insuficientes para que apenas 100 ind铆genas de la comunidad de Luis Antonio Garay vivan como sol铆an hacerlo.

Baham贸n, de ACT, explica que los madereros, “a prop贸sito muy prevenidos y dif铆ciles para entablar un di谩logo”, ya no solo abusan de las necesidades de los uitoto, sino que en un 谩rea tan extensa, que ni siquiera terminan de conocer los nativos, extraen madera sin autorizaci贸n y de las especies m谩s propensas a extinguirse, como el cedro y el canelo.

Con esta problem谩tica, el sur de Caquet谩 se suma al pavoroso escenario de la regi贸n. Seg煤n los datos m谩s recientes del Ideam, es el departamento con la tasa de deforestaci贸n m谩s alta del pa铆s (responsable del 19% de la p茅rdida de bosques en Colombia).

Adem谩s, de acuerdo con Terra-i, un sistema de monitoreo satelital, Caquet谩 se perfila como el segundo lugar de Am茅rica Latina m谩s deforestado (despu茅s de la provincia del Chaco, en Paraguay) y, seg煤n un an谩lisis de la Universidad Nacional, si la tendencia se mantiene, en una d茅cada la zona ser谩 un “gran potrero”.

Solano (en plena 谩rea de influencia del Parque Nacional Natural Serran铆a del Chiribiquete) por su parte, es el tercer municipio de Caquet谩 que m谩s contribuye a la deforestaci贸n, en gran parte debido a la encrucijada que padecen las comunidades ind铆genas: talar o morir.

Por ello, ACT se encuentra desarrollando un proyecto con ocho comunidades ind铆genas en el municipio, cinco de la etnia uitoto y tres de la coreguaje, para generar pactos entre ellos que permitan frenar la deforestaci贸n.

El plan, denominado “Net-Zero Deforestaci贸n”, tiene como primer paso acompa帽ar a los ind铆genas en la construcci贸n de su propio proceso de ordenamiento territorial, que incluye un autodiagn贸stico de c贸mo utilizan el suelo y c贸mo podr铆an poner en marcha pr谩cticas agroforestales saludables con el ambiente y que eliminen de una vez por todas la dependencia de los intercambios con madereros.

Durante varias jornadas, las 18 familias uitoto, por ejemplo, construyeron la historia productiva del territorio a partir de las historias de vida de sus habitantes, realizaron ejercicios donde elaboraron mapas del territorio, y esto les permiti贸 identificar espacios de uso y complementar con calendarios de pesca, cacer铆a, cultivos y 谩rboles maderables.

Estas herramientas fueron claves para poner en marcha proyectos productivos, como la propagaci贸n de especies nativas en 谩reas deforestadas y la recuperaci贸n de semillas tradicionales. De hecho, el a帽o pasado, l铆deres ind铆genas de la zona emprendieron una traves铆a por el r铆o Caquet谩, hasta Araracuara, donde recopilaron un total de 130 variedades de semillas en comunidades que bordean el r铆o, las cuales sembraron e intercambiaron para asegurar un ecosistema y su alimentaci贸n y la de futuras generaciones.

*El nombre de este ind铆gena uitoto se cambi贸 para proteger su identidad.


MARIANA ESCOBAR ROLD脕N

REDACCI脫N EL TIEMPO

marrol@eltiempo.com