El mundo del arte occidental est谩 repleto de desnudos femeninos, bajo la constante de que estos cuerpos yacen disponibles, como meta-objetos que encarnan la posesi贸n de la belleza. Esto, sabemos, es arte y no debe de confundirse con pornograf铆a y, por lo tanto, agracia las paredes de los museos de todo el mundo. Sin embargo, las cosas pueden ser diferentes cuando una pintura amenaza este orden: el de una mujer desnuda, sexualmente disponible y pasiva.
La obra Portrait of Ms. Ruby May, Standing, de la pintora Leena McCall, fue removida de la exposici贸n anual de la Sociedad de Mujeres Artistas en las Mall Galleries de Inglaterra, luego de que fue considerada “desagradable” y “pornogr谩fica”, seg煤n declar贸 la artista. Rowan Pellan, en The Guardian, simpatiza con la pintora y detecta que en realidad la pintura no fue “censurada” por mostrar un desnudo, sino por mostrar rasgos de una sexualidad femenina agresiva: este es el verdadero enemigo.
Se le permiti贸 a la Society of Women Artists reemplazar la obra de McCall con un desnudo menos provocativo: uno en el que la modelo no estaba tatuada y erguida con la mano en la cintura, desabotonada. Parece que los clientes de Mall Galleries pueden lidiar con desnudos, siempre y cuando la modelo reciba la mirada del espectador de manera m谩s pasiva y menos amenazante.
McCall se帽ala que su obra es justamente una representaci贸n de “c贸mo las mujeres eligen expresar su sexualidad m谩s all谩 de la mirada masculina”. La mujer retratada elige mantener su pelo p煤bico pese a que el paradigma actual pide a las mujeres depilarse. En realidad la pintura, m谩s que el desnudo del pubis, es un retrato de una actitud desenfadada, por lo cual su destino es una clara muestra de que a煤n permea y gobierna la sociedad esta mirada masculina que define la sexualidad femenina a partir de la fantas铆a y el deseo del hombre, no del propio cuerpo de la mujer.



