Las 2 Orillas. A finales de los a帽os setenta Carlos Lehder convenci贸 a Ringo Starr, m铆tico baterista de los Beatles; y a Ron Wood, guitarrista de los Rolling Stones, para pasar una tarde en su isla Cayo Norman
Por: Iv谩n Gallo julio 28, 2014
El d铆a que un Beatle y un Rolling Stone fueron secuestrados por Carlos Lehder
A principios de 1978 los narcotraficantes colombianos estaban hastiados de tener que v茅rselas con intermediarios gringos para meter las toneladas de coca que distribu铆an en Los Estados Unidos. El negocio era rentable pero pod铆a ser mejor. Por eso, cuando a Carlos Lehder se le ocurre la grandiosa idea de comprar Cayo Norman, una peque帽a isla de Bahamas compuesta de unos cuantos cientos de acres de tierra ubicada a unos cuantos kil贸metros de las costas de la Florida, y desde all铆 iniciar el vendaval de coca铆na que caer铆a sobre territorio norteamericano en los siguientes cuatro a帽os, la historia del narcotr谩fico cambiar铆a para siempre.
Desde ese momento Lehder y sus compinches eran tratados como reyes en las islas y no hab铆a un solo dirigente o militar local que no recibiera algo de su acostumbrada generosidad. El dinero del narcotr谩fico perme贸 la econom铆a local y all铆 ‘El Loco’ no s贸lo estableci贸 un emporio econ贸mico que catapultar铆a al Cartel de Medell铆n como la organizaci贸n criminal m谩s rica del mundo, sino que desde Cayo Norman el quindiano armar铆a las rumbas m谩s estrafalarias que el Caribe haya podido recordar.
Contrario a los gustos musicales que pod铆an tener Rodr铆guez Gacha, quien disfrutada del corrido y la ranchera, o Pablo Escobar quien se derret铆a por las baladas de El Puma y Camilo Sesto, Lehder era un amante del rock y esa fascinaci贸n le hizo conocer de frente a rutilantes estrellas del g茅nero mientras fue el rey de Cayo Norman. Con algunas de ellas, aprovechando el gusto que ten铆an por la noche y las drogas, lleg贸 a ser su amigo. Tony S谩nchez, antiguo dealer, chofer, guardaespaldas y parcero de Keith Richards, afirma que era com煤n ver en plena gira a narcos colombianos acerc谩ndose a los Rolling Stones, regal谩ndoles miles de d贸lares en coca铆na. Mick Jagger, siempre cuidadoso de su imagen, se mantuvo siempre al margen, pero Ron Wood, el guitarrista que reemplazar铆a desde 1974 a Mick Taylor en la banda, llevado por su adicci贸n al juego, la rumba y la droga, intim贸 m谩s de lo que deb铆a con el muchacho de Armenia.
Era diciembre de 1979 y Roonie viv铆a el fin de una larga temporada en Par铆s con Josephine, la blonda y voluptuosa muchacha con la que se casar铆a un par de a帽os despu茅s. Se acababa la d茅cada y Francia empezaba a ponerse helada. El rocker y su chica quer铆an ver playa, palmeras y sol.
En una fiesta parisina se encontraron con Lehder. Conversaron un rato y 茅ste, al escuchar que los tortolitos buscaban un lugar tranquilo y c谩lido para seguir disfrutando de las mieles del amor, les sugiri贸 que el mejor sitio para ser feliz era la mansi贸n que 茅l ten铆a en Cayo Norman. Los ojos desorbitados de Lehder, adicto a los CS o “Cigarrillos Sucios” unos largos, gordos y explosivos baretos de marihuana mezclados con hero铆na, se brotaron a煤n m谩s al pensar en las posibilidades rumberas que implicar铆a tener a un Rolling Stone en su casa. Sin esperar la respuesta de sus invitados “Decidi贸 que nos 铆bamos con 茅l y no creo que tuvi茅ramos mucha m谩s opci贸n” escribe el propio Wood en su autobiograf铆a y prosigue: “No fue tanto una invitaci贸n como una orden. Era un tipo muy dominante”. Para tranquilizarlos un poco los llev贸 a un rinc贸n de la fiesta y abrazando con fuerza a un embalad铆simo Ringo Starr les dijo que 茅l tambi茅n se iba de juerga a “La casita de Bahamas”.
Lehder hab铆a so帽ado con llevar a la “Posada Alemana”, su b煤nker en Armenia, al cuarteto de Richmond pero las condiciones al final nunca se dieron. Ahora tendr铆a como consuelo pasar una temporada con un beatle y un Rolling Stone en su propia isla.
Al otro d铆a, sin haber dormido, arrancaron para el Caribe. En todo el trayecto Lehder, a quien Ron Wood se refiere todo el tiempo con el alias de “V铆ctor”, no par贸 de decir incoherencias y de fumarse, uno tras otro, sus cigarrillos sucios. Siempre hablaba muy alto y su lenguaje era una rara mezcla de vulgaridades dichas en espa帽ol e ingl茅s. En el avi贸n no ven铆a Ringo, al preguntarle Wood al narco por qu茅 no estaba el beatle, este le dio una cari帽osa cachetada en la cara y le dijo que no se preocupara porque el baterista “Ya se encontraba en camino”.
Aterrizaron en la pista de kil贸metro y medio que “V铆ctor” hab铆a mandado construir en Cayo Norman. Los acomodaron en un majestuoso Bungalow y a las pocas horas apareci贸 Ringo quien, seg煤n palabras del guitarrista “Ven铆a cabreado”. Pero la tensi贸n se disipar铆a cuando Lehder los llev贸 a conocer el modern铆simo estudio de grabaci贸n que hab铆a construido para que “Artistas de la talla de ustedes toquen para mi” y diciendo esto pr谩cticamente los m煤sicos entendieron que m谩s que una invitaci贸n era una orden del narco.
Pasaron d铆as enteros tocando en la sala de grabaci贸n para el capo. Este s贸lo atinaba a sonre铆r y a viajar en su nube opi谩cea. Muchachos entre 15 y los 18 a帽os, deambulaban semidesnudos por la mansi贸n mientras las paredes de estas retumbaban por los riffs salvajes de Ron Wood.
De noche sal铆an a ver las estrellas y a entregarse a las paletadas de coca. Hab铆a una habitaci贸n cuyas paredes y pisos estaban tapiadas de coca铆na “Era como la cueva de Aladino” recuerda Wood.
En la noche el rey de Cayo Norman se encerraba con su corte de 谩ngeles en una casa que quedaba al otro lado de la isla. A los m煤sicos solo los ve铆a como personal que se ocupaba 煤nica y exclusivamente de tocar sus instrumentos. La situaci贸n dur贸 cerca de un mes y a mediados de enero de 1980, Lehder, acosado por sus socios del Cartel de Medell铆n que le ped铆an m谩s compromiso con la causa y menos rumba, decide liberar a los ingleses. Se despidi贸 de ellos haci茅ndoles prometer que ir铆an a Colombia, quer铆a que conocieran el Quind铆o, los cafetales y juntos hacer un alucinado viaje por el valle de la coca. Nada de esto se pudo hacer, “V铆ctor” caer铆a seis a帽os despu茅s y todav铆a purga una pena de la cual no saldr谩 vivo.
Para el Stone y el Beatle su estancia en la isla, siendo invitados del capo colombiano, s贸lo es un mal recuerdo “toc谩bamos tanto que en esos d铆as compuse una canci贸n llamada Tiger Balm… no hace mucho que Ringo y yo estuvimos recordando los d铆as en que fuimos rehenes de aquel tipo, intercambiando rayas por riff y golpecitos de tarjeta por golpes de bater铆a”.




