RADIO CH脡CHERES INFORMA QUE:
ESTE ARTICULO ES DE PROPIEDAD ORIGINAL DE LA SILLA VAC脥A
Por: Juanita Le贸n
Tras las decisi贸n de publicar los acuerdos logrados hasta el momento en La Habana, el gobierno puso punto final a las especulaciones que hab铆a sobre c贸mo estaba “entregando” el pa铆s a las Farc. La Silla Vac铆a ley贸 las casi 70 p谩ginas acordadas hasta hoy entre la guerrilla y el gobierno y lo que es claro es que si se cumplen la mitad de estos acuerdos, Colombia atravesar谩 por una profunda revoluci贸n democr谩tica. Estas son las diez transformaciones m谩s profundas que vivir谩 el pa铆s si se firma alg煤n d铆a el Acuerdo Final con las Farc, y sobre todo, si se cumple:
1. Los campesinos dejar谩n de ser ciudadanos de segunda
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Uno de cada tres colombianos vive en la Colombia rural, y solo por eso, ya es m谩s pobre, menos educado y m谩s desnutrido que sus compatriotas urbanos, como lo mostr贸 el informe de Desarrollo Humano del PNUD en 2011.
Mientras en varias ciudades la pobreza extrema es del 7 por ciento, en el campo llega al 29 por ciento. “M谩s del 60 por ciento de la poblaci贸n rural en edad de trabajar solamente ha finalizado los niveles b谩sicos de primaria, y como consecuencia, cerca de la misma proporci贸n de la poblaci贸n percibe un ingreso por jornal inferior al salario m铆nimo”, dice el informe.
Si los acuerdos de paz se logran y se cumplen el campo saldr铆a del abandono en el que ha estado sumido durante d茅cadas. Esto porque el grueso de los acuerdos gira alrededor de “Planes” para atacar losprincipales problemas de los campesinos: de v铆as terciarias, distritos de riego, educaci贸n rural, salud rural, electrificaci贸n, mejoramiento de vivienda, generaci贸n de ingresos de la econom铆a campesina, familiar y comunitaria y promoci贸n de la comercializaci贸n de la producci贸n campesina, entre otros.
Adem谩s, acordaron un plan progresivo de protecci贸n social y de garant铆as de derechos de los trabajadores rurales. B谩sicamente, que los campesinos puedan exigir sus derechos a una remuneraci贸n digna, a un horario establecido de trabajo y una instancia -un sistema m贸vil de inspecci贸n en las 谩reas rurales- que permita que los trabajadores puedan exigir debidamente sus derechos laborales y tramitar adecuadamente conflictos de car谩cter laboral. Es decir, a que salgan de la situaci贸n de servidumbre en la que se encuentran muchos.
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2. Se crear谩 un verdadero mercado de tierras
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Uno de cada cinco predios rurales tienen problemas de titulaci贸n, seg煤n lo demostr贸 un estudio de Ana Mar铆a Ib谩帽ez, una de las mayores expertas en tierras en Colombia.
“La informalidad en la tierra de los peque帽os campesinos es del 48 por ciento”, dijo Iba帽ez a La Silla Vac铆a cuando se logr贸 un acuerdo sobre el primer punto en la Habana. “De cada dos peque帽os campesinos, solo uno tiene derechos formales sobre su tierra”.
Esta informalidad hace imposible que exista un verdadero mercado de tierras e inversiones significativas en el campo. Para ponerlo de manera sencilla, la gente solo invierte en su casa cuando es propia, nunca cuando es arrendada. Sin t铆tulos ciertos, no hay un incentivo para invertir, pero tampoco hay un colateral para pedir cr茅ditos.
La falta de t铆tulos sobre la tierra, adem谩s, facilit贸 su robo. M谩s de la mitad de los desplazados ten铆an acceso a la tierra. La mayor铆a eran peque帽os campesinos cuyas parcelas ten铆an en promedio 13 hect谩reas, seg煤n el estudio de Ib谩帽ez, pero solo uno de cada tres campesinos desplazados tiene t铆tulos formales para sus tierras, lo que dificulta su retorno.
“Si solo se lograra la formalizaci贸n de la tierra, ya ser铆a un gran logro”, dice Ib谩帽ez. “Eso es fundamental para que el mercado de tierras funcione”.
El acuerdo con las Farc es crear un Fondo de Tierras de distribuci贸n gratuita de millones de hect谩reas (no se han puesto de acuerdo en cu谩ntas) para los campesinos sin tierra y las comunidades m谩s afectadas por la miseria y el otorgamiento de subsidios integrales y cr茅ditos especiales para la compra de tierra. Y la formalizaci贸n progresiva de la tierra de los campesinos.
Esto, adem谩s, contribuir铆a a cerrar la alta desigualdad en la propiedad rural, donde Colombia registra una de las mayores inequidades del mundo, con un Gini de 0,85 (1 querr铆a decir que toda la tierra es de una sola persona).
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3. Los terratenientes pagar铆an impuestos
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El pa铆s no cuenta con un verdadero catastro rural. No tiene un inventario actualizado con mapas que muestren qui茅n es due帽o de cada lote. Una de las consecuencias de esto es que los grandes due帽os de la tierra no pagan pr谩cticamente impuestos, y como demostr贸 en su investigaci贸n sobre tierras e impuestos Marc Hoffsteter, bloguer de La Silla, mucha gente compra tierra para evadir pagar impuestos.
Esto se solucionar谩 si se cumple lo pactado en la Habana, que implica actualizar el catastro rural e implantar un sistema para cobrar el impuestro predial de acuerdo al principio obvio (pero no aplicado en Colombia donde los terratenientes controlan los concejos municipales) de que el que m谩s tiene m谩s paga. Adem谩s, incluye la participaci贸n de las comunidades para velar por la transparencia de la informaci贸n.
Solo lograr esto har谩 que la gente no compre tierra solo para engordarla sino que la venda o la ponga a producir.
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4. Al clientelismo se le romper铆a el espinazo
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Los acuerdos logrados hasta ahora tienen un hilo conductor y es la creaci贸n de m煤ltiples escenarios en los que las comunidades pueden y deben participar en la definici贸n, ejecuci贸n y evaluaci贸n de los proyectos y programas destinados a las zonas priorizadas para ejecutar los acuerdos. Si esto funciona, le romper铆a el espinazo al clientelismo.
Por ejemplo, seg煤n los acuerdos, el Plan nacional de v铆as terciarias se har谩 “con la participaci贸n activa de las comunidades en la priorizaci贸n, ejecuci贸n y seguimiento de las obras.” Tambi茅n se le dar铆a prioridad a la contrataci贸n de trabajadores y adquisici贸n de materiales de la localidad.
Hoy la ‘mermelada’ de la que gozan los congresistas a cambio de que aprueben el presupuesto nacional y las reformas tributarias se invierte principalmente en estas carreteras veredales, contratadas con los contratistas aliados de los pol铆ticos. Si este tipo de proyectos se definen y ejecutan directamente con las comunidades, el principal veh铆culo clientelista se debilitar铆a.
Por otro lado, acuerdan adoptar mecanismos para facilitar el acceso a los puestos de votaci贸n de las comunidades que habitan en zonas alejadas y dispersas. Seg煤n esto, ahora la trasteada de los votantes el d铆a de elecciones –uno de los pivotes del clientelismo- correr谩 por cuenta del Estado.
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5. Se comer铆a m谩s y mejor en el campo
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Los acuerdos crean un sistema especial de seguridad (soberan铆a) alimentaria y nutricional para la poblaci贸n rural. Estar铆a conformado por consejos departamentales y municipales de alimentaci贸n y nutrici贸n, en los que tendr铆a representaci贸n el gobierno y las comunidades, para definir lineamientos para la puesta en marcha de pol铆ticas alimentarias y nutricionales.
Hoy en d铆a el campo tiene los peores niveles de desnutrici贸n y adem谩s se suele comer de manera muy poco balanceada. En muchas regiones, la gente no come verduras, por ejemplo, y si muchos fritos
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6. Surgir谩n nuevos movimientos de izquierda
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El acuerdo sobre el punto 2 incorpora m煤ltiples garant铆as para hacer pol铆tica de oposici贸n y crea varios incentivos –desde financiaci贸n hasta acceso a los medios comunitarios e institucionales- para que los movimientos sociales participen en pol铆tica.
Las Farc y el Gobierno acordaron desmontar una de las barreras de entrada a la pol铆tica m谩s efectivas y es la obligaci贸n de superar un umbral de votos para conservar la personer铆a jur铆dica del partido. Si se firma este acuerdo, habr谩 nuevamente una proliferaci贸n de partidos pol铆ticos pues ya no es necesario sacar un n煤mero determinado de votos para existir. Habr谩 un sistema de “adquisici贸n progresiva de derechos para partidos y movimientos pol铆ticos, seg煤n su desempe帽o electoral en los 谩mbitos municipal, departamental y nacional.”
Uno de los acuerdos m谩s revolucionarios es la creaci贸n de Circunscripciones Transitorias de Paz para elegir un n煤mero que todav铆a no han acordado de representantes a la C谩mara en las zonas priorizadas por el nivel de conflicto. En estos lugares, “grupos significativos de ciudadanos” u organizaciones podr谩n inscribir candidatos oriundos de esta zona que solo podr谩n ser elegidos por personas de all铆. Los partidos tradicionales no pueden salir elegidos por estas circunscripciones. Dado que estos candidatos tendr谩n menos requisitos y vendr谩n de las zonas m谩s azotadas por el conflicto (con mayor influencia de las Farc), es posible anticipar la llegada de voces muy diferentes al Congreso de las que se acostumbra o铆r y mucho m谩s radicales de izquierda.
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7. Habr谩 una nueva definici贸n de "orden p煤blico"
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El gobierno defini贸 como una “l铆nea roja” la discusi贸n sobre la doctrina militar. Sin embargo, si el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Pol铆tica creado por estos acuerdos llega a operar en la pr谩ctica terminar谩 reemplazando la filosof铆a de lo que es el “贸rden p煤blico” que se ha manejado hasta el momento para controlar la protesta social y las movilizaciones sociales.
Se trata de una “concepci贸n moderna de la seguridad que se funda en el respeto de la dignidad humana, respeto de derechos humanos y valores democr谩ticos”, seg煤n lo definen en el punto 2. “Este sistema debe crear una cultura de tolerancia que dignifique el ejercicio de la pol铆tica y brinde garant铆as para prevenir cualquier forma de persecuci贸n de dirigentes por sus actividades pol铆ticas, opini贸n o oposici贸n.”
Dice, adem谩s, que “se adoptar谩n previsiones para impedir que se fomenten concepciones de seguridad que bajo cualquier excusa vayan en contra de los objetivos del sistema que son la protecci贸n de la vida de quienes ejercen la pol铆tica y su no estigmatizaci贸n por raz贸n de sus ideas y actividades pol铆ticas.”
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8. Si los pol铆ticos van a comprar periodistas, ser谩 con su propia plata
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Un estudio realizado por la Fundaci贸n para la Libertad de Prensa demostr贸 c贸mo muchos gobernantes utilizan la asignaci贸n de la pauta oficial para comprar a los periodistas fieles y castigar a los independientes. El estudio se centr贸 en la pauta local dado que la mayor铆a de periodistas locales de radio viven de la pauta que ellos mismos tramitan, con lo cual los alcaldes suelen callarles la boca.
A nivel nacional no hay estudios, pero el uso generoso y arbitrario de la pauta tambi茅n tiene incidencia en lo que algunos medios nacionales dicen o sobre todo callan.
Esa “zanahoria” ahora tendr谩 que hacerse visible pues el gobierno se comprometi贸 a promover “los ajustes necesarios en la normatividad para que la pauta oficial en los niveles nacional, departamental y municipal se asigne de acuerdo con unos criterios transparentes, objetivos y de equidad, teniendo tambi茅n en cuenta a los medios y espacios de comunicaci贸n locales y comunitarios. Adicionalmente, la normatividad debe asegurar que el gasto en la pauta oficial sea de conocimiento p煤blico, mediante la publicaci贸n de informes detallados.”
Solo con que este punto se aplique ya cambiar铆an mucho las din谩micas del periodismo colombiano
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9. Colombia dejar铆a de ser la productora # 1 de coca
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El acuerdo sobre cultivos il铆citos trae una reforma integral para las zonas donde se cultiva coca, que se har铆a con la participaci贸n de las comunidades y con el protagonismo activo de las Farc. Dado que esta guerrilla controla y regula desde hace d茅cadas el negocio de la coca, su salida definitiva del negocio y suponiendo que las Bacrim no ocupan ese territorio har铆a que Colombia pierda su vocaci贸n de productora de coca. Esto traer铆a grandes repercusiones.
Entre otras cosas, se identificar铆an algunos eslabones “grises” (como los llama el investigador Luis Jorge Garay) de la criminalidad organizada
En el acuerdo sobre drogas, gobierno y Farc se comprometen a desarticular la “cadena de valor del narcotr谩fico”. Entre las muchas cosas que har谩n est谩 la de mapear el delito, de tal forma que “permita identificar los sistemas de financiaci贸n de las organziales de crimen organizado, los usos de esos recursos, los responsables financieros, las estrategas de lavado de activos, canales de blanqueo de capitales, y las redes de testaferros de las estructuras criminales y su penetraci贸n en las instituciones.”
Lo m谩s seguro es que las Farc no dar谩 los nombres de la gente con la que trabajan el negocio del narcotr谩fico pero solo identificar c贸mo es que lavan el dinero, c贸mo penetran las instituci贸n y como es su red de testaferros ayudar谩 mucho a combatir el cr铆men organizadoo
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10. Se acabar铆a la guerrilla de las Farc, nacer铆an como partido pol铆tico
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Los tres acuerdos ratifican que las Farc est谩 pensando seriamente dejar las armas. No de otra manera se entiende el nivel de granularidad de los acuerdos.
Por otro lado, las garant铆as para la oposici贸n pol铆tica le permitir谩 a las Farc pasar de ser un actor armado a hacer pol铆tica por las urnas. La ejecuci贸n de estos acuerdos, cuyos mayores beneficiarios son los campesinos de las zonas donde ellos han tenido influencia, podr铆a ayudarles a consolidar una base pol铆tica que les permita llegar m谩s r谩pido al poder, si es que los colombianos alg煤n d铆a les perdonan sus cr铆menes.
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