Berlín Occidental, años 80: joven, salvaje y bello a su manera. Una isla rodeada de un muro que atrae a marginales e inadaptados.
Un lugar donde encontrarse a sí mismo.
Las noches son brutales, se vive al límite y la música que suena es punk. Un documental nos lo cuenta con una mirada radicalmente subjetiva: "B-Movie: Lust & Sound in West-Berlin”.