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Campesinos frente a ind铆genas, el otro conflicto colombiano

Foto: EFE

En San Andr茅s de Pisimbal谩, Cauca, el 21 % de la poblaci贸n es ind铆gena, donde se incluyen 12 etnias; el 23 % es afrodescendiente y el resto, un 56 %, campesinos.
 Unidos por sus reivindicaciones comunes y separados por profundos conflictos de segregaci贸n racial, ind铆genas y campesinos de Colombia se enfrentan a la paradoja de trabajar juntos para implementar la paz en el pa铆s mientras sobre el terreno se disputan el control del territorio.

Su punto de conflicto y uni贸n es la tierra. Por su propiedad se enfrentan y en su defensa se encuentran y descubren su inmensa fuerza, que en ocasiones ha llegado a poner al Gobierno en aprietos, como ocurri贸 en agosto y septiembre de 2013 con una huelga campesina.

La capacidad de movilizaci贸n exhibida hizo que pocos meses m谩s tarde campesinos, ind铆genas y afrodescendientes conformaran la Cumbre Agraria, 脡tnica, Campesina y Popular, que les uni贸 para reclamar con una sola voz sus derechos.

Sin embargo, cuando el lema com煤n se apaga, surge la disputa en los territorios y la convivencia se vuelve un reto, como en San Andr茅s de Pisimbal谩.

Este corregimiento pertenece al Cauca, un departamento situado en el suroeste del pa铆s donde la realidad obliga al di谩logo: el 21 % de la poblaci贸n es ind铆gena, donde se incluyen 12 etnias; el 23 % es afrodescendiente y el resto, un 56 %, campesinos.

Los datos los suministra a Efe el exsecretario de Educaci贸n del Cauca Gilberto Mu帽oz, que advierte que a este caso, un peque帽o ejemplo de las tensiones que se viven en muchas zonas del pa铆s, hay que aproximarse con cuidado para escuchar a ambas partes.

En San Andr茅s de Pisimbal谩 hay un colegio por el que hace cinco a帽os se inici贸 la disputa. Los campesinos argumentan que los ind铆genas se lo "han tomado" para imponer su ley; los ind铆genas sostienen que los campesinos no quieren reconocer su derecho a una educaci贸n propia.

"Lo que est谩 ocurriendo all铆 es en parte lo que est谩 ocurriendo en el Cauca, que es un conflicto por la tierra realmente, pero que tambi茅n pasa por asuntos de orden pol铆tico, de orden organizativo", explica a Efe Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Organizaci贸n Nacional Ind铆gena de Colombia (ONIC).

Los campesinos de San Andr茅s coinciden con 茅l. Para todos es claro que el "trasfondo del problema" es la propiedad de la tierra, que prefieren denunciar desde el anonimato.

"Carlos", uno de los vecinos del corregimiento, cuenta a Efe que desde que se encontraron el colegio con candados para que no pudieran entrar, los ni帽os campesinos deben estudiar en la Casa de la Cultura sin que menores de ambos grupos se mezclen, algo que para Mu帽oz se explica por intolerancia hacia los abor铆genes.

"Los campesinos se negaron a que la instituci贸n fuera reconocida como ind铆gena. Se les ha pagado mientras el arriendo del lugar donde ahora estudian los ni帽os. No es digno, pero es el enfrentamiento entre las comunidades, hay una cosa de no aceptar al otro", sostiene.

A partir de ese momento todo son desencuentros. "Marta" y "Esteban", tambi茅n vecinos an贸nimos, afirman que el conflicto desemboc贸 en un violento enfrentamiento un 25 de diciembre que termin贸 con el destrozo a machetazos de aulas improvisadas y computadores, as铆 como ataques personales que dejaron el suelo lleno de sangre y que grabaron en v铆deo como prueba.

"Hay que reconocer que de parte y parte ha habido excesos que son cuestionables desde todo punto de vista, pero el exceso de una persona no puede condenar a toda una comunidad", precisa Arias.

Desde la ONIC argumentan que tambi茅n la parte campesina ha cometido acciones violentas y que toda esta situaci贸n es indeseable porque afecta "el valor simb贸lico, 茅tico y moral que tiene la Guardia Ind铆gena en el pa铆s como un actor de paz".

Y en este punto no hay divisiones, puesto que la apuesta por construir la paz en el pa铆s es clara tanto por parte de ind铆genas como de campesinos; al buscar la ra铆z del problema, ambas partes mencionan la dif铆cil tarea de proteger sus derechos colectivos sin vulnerar los de otros grupos.

"Los derechos que los ind铆genas se han ganado tras a帽os de lucha no les autorizan a violar los derechos de los dem谩s. Los decretos que les dan autonom铆a nos est谩n perjudicando a una minor铆a de campesinos", puntualiza "Carlos".

Para Arias, es una posibilidad que este logro de autonom铆a ind铆gena haya "comprometido un poco" al campesino, pero apuesta por el di谩logo entre las comunidades para que sus diferencias no sean el conflicto que pase a primer plano en Colombia si finalmente el Gobierno y la guerrilla de las FARC firman la paz.

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