Fue hace ocho d铆as. Personas en la Ant谩rtica, astronautas dentro de la Estaci贸n Espacial Internacional, en 10.000 ciudades del planeta, entre ellas Medell铆n, Cali, Mocoa, Manizales, Tunja, Monter铆a, Ibagu茅, Villavicencio y Bogot谩, se empe帽aron en apagar la luz durante una hora, en un intento por tomar conciencia sobre el impacto del aumento de la temperatura global. Tambi茅n quedaron a oscuras la Torre Eiffel, la Torre de Tokio, el Kremlin y el Times Square.
Encuentros como este son el primer paso para construir el movimiento ciudadano poderoso, necesario para hacerle frente al enorme desaf铆o que representa un clima cada vez m谩s agresivo, s煤bito, alterable. Y es en esto 煤ltimo en lo que precisamente Higgins ha querido insistir.
Despu茅s de a帽os de recorridos por toda la naci贸n, de motivar la creaci贸n de 谩reas protegidas y pedir responsabilidad con nuestra biodiversidad, ella piensa que parte de la estrategia para mitigar esta amenaza global es involucrar a la ciudadan铆a; hacerla part铆cipe de lo que cient铆ficamente, o pol铆ticamente, se haga para enfrentarla.
“El cambio clim谩tico es el mayor desaf铆o de este siglo y, a pesar de eso, las personas a煤n ni lo entienden ni lo conocen definitivamente”, opina.
Mary Lou Higgins tambi茅n respondi贸 otras preguntas con la sinceridad que le caracteriza, con la amabilidad que le ha mostrado a muchos colombianos en regiones como la Amazonia o la Orinoquia –donde ha ‘peleado’ para que tengamos, por ejemplo, a la Estrella Fluvial del In铆rida como humedal Ramsar– y tengamos un desarrollo m谩s sostenible.
Enfrentar el fen贸meno del cambio clim谩tico se ha vuelto un pulso entre cient铆ficos que alertan y delegados oficiales que tratan de lograr acuerdos que tranquilicen a empresarios y pol铆ticos. ¿No cree que ha faltado tener en cuenta la voz del ciudadano?
Para hacerle frente al calentamiento global se necesita de todos los sectores: gobiernos, empresas y sociedad civil. En el proceso multilateral deben participar todos los pa铆ses y los sectores sociales. Pero las negociaciones internacionales son tan solo un frente de lucha, no el 煤nico. Y claro, tienen la debilidad de que su efectividad depende de la voluntad pol铆tica y no de la ciencia. Por esa raz贸n, es fundamental, definitiva, la voz de la ciudadan铆a.
Es evidente que el movimiento clim谩tico es cada vez m谩s robusto y relevante. Hace veinte a帽os hubiera sido una locura imaginar que 400.000 personas saldr铆an a marchar en Nueva York para pedirles a sus gobiernos acciones contundentes contra el calentamiento global, como sucedi贸 en septiembre pasado. Hoy, la sociedad civil ya no es tan pasiva. Se est谩 empoderando y est谩 pr贸xima a volverse esa voz que requiere este desaf铆o.
¿Cu谩l debe ser el papel de ese ciudadano del com煤n frente al potencial acuerdo en Par铆s, previsto para finales de a帽o?
Primero, los ciudadanos deben informarse sobre el nuevo acuerdo global sobre cambio clim谩tico que se negocia. Solo as铆 podr谩n saber lo que esto significa para el mundo y las futuras generaciones. Ah铆 juegan un rol clave los medios de comunicaci贸n, que pueden desglosar la informaci贸n t茅cnica y comunicarla a la sociedad civil, los tomadores de decisiones locales y los sectores productivos y empresariales.
Luego, los ciudadanos deben participar en los procesos que est茅 desarrollando el Gobierno. Precisamente este a帽o, este debe anunciar sus contribuciones nacionales para el nuevo acuerdo del clima. Es decir, qu茅 tantas emisiones puede reducir y de qu茅 forma lo va a hacer, cu谩les son sus planes de adaptaci贸n y qu茅 tantos recursos dispone para ellos. Antes de que el Gobierno le anuncie sus contribuciones al mundo entero, debe socializar su propuesta con la sociedad civil, los sectores econ贸micos, la academia y las ONG, entre otros.
Es necesario y urgente que todos los pa铆ses se comprometan a tomar acciones para detener el calentamiento de la Tierra y limitar el aumento de la temperatura promedio del planeta a 2 grados. ¿Cu谩l debe ser el papel de Colombia, cu谩l es la ruta que debemos seguir?
El pa铆s, a simple vista, tiene un nivel bajo de emisiones, 0,37 por ciento del total global. Sin embargo, esa cifra no considera los millones de toneladas de emisiones que exporta con uno de sus principales productos: el carb贸n. Este combustible f贸sil genera el 40 por ciento de la electricidad global y es responsable del 70 por ciento de las emisiones del sector energ茅tico.
Colombia tiene que innovar la estructura econ贸mica hacia un desarrollo bajo en carbono, iniciar la transici贸n de la dependencia de combustibles como la base de la econom铆a. Es importante analizar cu谩l es la huella del carbono del pa铆s, teniendo en cuenta no solo las emisiones generadas sino las que se exportan. As铆 podr铆amos orientar el modelo de desarrollo.
Hay un gran avance en el Plan de Desarrollo que incluye la estrategia de Crecimiento Verde como uno de sus ejes transversales. Sin embargo, este sigue priorizando y destinando gran parte del presupuesto a sectores como el minero, en lugar de invertir en otros como el de energ铆as renovables.
Se ha hablado del inter茅s de Colombia por lograr, a corto plazo, una econom铆a baja en carbono. ¿Lo cree posible frente al inter茅s por seguir moviendo la ‘locomotora minera’?
No, si seguimos como vamos. Hay avances interesantes, como la Estrategia de Desarrollo de Bajo Carbono y el eje de Crecimiento Verde, del Plan de Desarrollo, pero si seguimos siendo una econom铆a tan dependiente de los combustibles f贸siles y no ordenamos los territorios para reducir la conversi贸n y degradaci贸n de ecosistemas naturales como resultado de las actividades productivas, dif铆cilmente se lograr谩.
Mary Lou Higgins impuls贸 la iniciativa de que la Estrella Fluvial del In铆rida fuera humedal Ramsar. Aqu铆, en el Amazonas. Foto: Javier Silva Herrera.
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Para mantener el aumento promedio de la temperatura en no m谩s de 2 grados, se necesitar铆a dejar de usar combustibles f贸siles para generar energ铆a. ¿No estamos so帽ando al pensar que esto ser谩 posible?
Para que no superemos el l铆mite de calentamiento de 2 grados por encima de la temperatura preindustrial, las emisiones deben llegar a su pico durante esta d茅cada y disminuir r谩pidamente. Esto significa que tenemos que empezar una transici贸n energ茅tica seria de combustibles f贸siles a energ铆as renovables. Esto no ocurrir谩 de la noche a la ma帽ana, pero si se implementan las pol铆ticas p煤blicas necesarias es factible que esa transici贸n se d茅, sin marcha atr谩s, para 2050. El informe ‘Nueva Econom铆a Clim谩tica’, en que particip贸 Colombia, muestra que es factible pero requiere cambios estructurales en la econom铆a.
¿Y cree en la Deforestaci贸n Cero en la Amazonia en 2020, si ni siquiera hemos podido dise帽ar una estrategia de control y de vigilancia para parques como Chiribiquete?
La apuesta de deforestaci贸n cero en la Amazonia en 2020 plantea un compromiso del Gobierno para un modelo de desarrollo acorde a las condiciones de la regi贸n, que busca generar procesos de gobernanza y de desarrollo rural sostenible, en las zonas donde se presentan mayores niveles de deforestaci贸n.
Las estrategias tienen que estar dise帽adas no solo para hacer conservaci贸n, sino para buscarles alternativas de medios de vida a las comunidades de estas zonas y que se construyan de acuerdo a las necesidades y caracter铆sticas de cada regi贸n. El proyecto Visi贸n Amazonia es un primer paso que el pa铆s est谩 dando para enfrentar la deforestaci贸n. Esta idea tiene muchos retos por delante y ser谩 necesario el compromiso de la gente, la sociedad y los sectores productivos.
Colombia habla mucho en el exterior de su inter茅s por mitigar y adaptarse al cambio clim谩tico, pero internamente el Gobierno sigue promoviendo la miner铆a, no descarta el ‘fracking’ y no parece preocupado ni siquiera por blindar sus p谩ramos definitivamente. ¿C贸mo interpreta esta doble postura?
Colombia es y ha sido un l铆der en su pol铆tica p煤blica ambiental y en las negociaciones internacionales. No obstante, tiene grandes retos para lograr que el tema ambiental sea efectivamente incorporado por parte de todos los sectores. Pero es necesario que esos sectores establezcan metas concretas que contribuyan a una econom铆a baja en carbono y resiliente frente al cambio clim谩tico. Colombia debe cambiar su modelo de desarrollo que es altamente dependiente en la extracci贸n de los recursos naturales no renovables y para esto requiere un compromiso de todos los sectores.
Si tuviera la posibilidad de tomar una decisi贸n para afinar la estrategia del pa铆s frente al fen贸meno del cambio clim谩tico, ¿qu茅 har铆a?
Falta apostarle mucho m谩s a la gobernanza forestal, el manejo sostenible de los bosques y la valoraci贸n de estos recursos. El nivel de ilegalidad es muy alto: hasta de un 70 por ciento seg煤n algunos especialistas.
Los bosques naturales abastecen el 80 por ciento de la madera aprovechada y comercializada. Sin embargo, los beneficios que reciben las comunidades de los bosques no supera el 5 o el 10 por ciento del precio final. Hay que fortalecer su manejo sostenible y las cadenas productivas para mantener los bosques en pie y brindar una vida digna a las comunidades.
Por otro lado, los bosques, las 谩reas protegidas y paisajes productivos que integra los ecosistemas naturales deben ser la base de las estrategias para la adaptaci贸n al cambio clim谩tico. Darle v铆a libre a una infraestructura verde es una oportunidad para reducir los riesgos clim谩ticos.
JAVIER SILVA HERRERA



