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La guerra y el tratamiento medi谩tico



No nos cansaremos de repetir en nuestras clases de periodismo, en talleres populares de redacci贸n y en cuanto sitio donde se hable de los medios, de una observaci贸n cr铆tica sobre el tratamiento que los dos grandes noticieros de televisi贸n, RCN y Caracol, en especial en sus emisiones del medio d铆a y los fines de semana, le dan a la agenda informativa del pa铆s.

Estos, machaconamente, dedican casi siempre su principal tiempo en los preciosos minutos iniciales, (el lead, en el argot period铆stico) a los hechos menos trascendentales de la vida nacional evadiendo los asuntos fundamentales.

El libreto comienza por las noticias de robos a supermercados, un asalto a un apartamento, el atraco callejero, la sustracci贸n de un celular, aquel accidente de tr谩nsito sin graves consecuencias. Y siempre con las im谩genes de las c谩maras de seguridad y los videos de la Polic铆a tomadas en el lugar de los hechos.

Sin embargo, el s谩bado 23 de mayo Caracol se pas贸 de la raya. Literalmente. En una jornada noticiosa en la que el centro de la informaci贸n tendr铆a que ser obligatoriamente la maltrecha situaci贸n de lo que ellos llaman equivocadamente “el orden p煤blico” tras el anuncio del fin de la tregua unilateral por parte de las FARC, la cadena dedic贸 sus primeros exactos 24 minutos al relato de seis o siete robos sin mayor importancia.

En este espacio del medio d铆a Caracol cuenta con un no despreciable rating del 14%, es decir una audiencia de m谩s de seis millones de televidentes.

Y a las 12: 54 de la tarde, despu茅s de casi media hora de intrascendencia, se le dio paso al enviado especial a La Habana para que en escasos dos minutos tocara el asunto m谩s serio que enfrentan hoy los colombianos y cuando ese mismo d铆a una decena de guerrilleros hab铆an muerto tras otro bombardeo en cercan铆as de Segovia, Antioquia, que se sumaba al ataque a las FARC, en Gaupi, Cauca, con el saldo conocido de 26 insurgentes muertos.


Luego se saltar铆a al sepelio de las v铆ctimas de Salgar y de ah铆 a la franja de los deportes para completar el cuadro de las distracciones. Se cumpl铆a as铆 con el libreto de siempre: los temas capitales no deben ocupar el primer plano o mejor, las preocupaciones del televidente tienen que ser otras o convertirlas como tales una lesi贸n de James, por ejemplo, y que en 煤ltimas solo debe afectar los negocios del Real Madrid y no la salud pol铆tica de todo un pa铆s.

Este s谩bado de consternaci贸n informativa de Caracol televisi贸n, RCN contrast贸. Es justo reconocerlo. A las pocas semanas de asumir la direcci贸n Claudia Gurisatti, tan estigmatizada por sus conexiones y respaldo al senador Uribe con todo lo que implica para un medio masivo de informaci贸n, en este caso demostr贸 coherencia y profesionalismo.
RCN abri贸 con los relatos tras la ofensiva militar en el Cauca y Antioquia, mostr贸 varios 谩ngulos en un espacio de m谩s de veinte minutos, posibilitando una mejor visi贸n de los graves hechos.
¿Ser谩 que en los consejos de redacci贸n, que preparan con mucha antelaci贸n el orden noticioso con sus respectivos valores, a un periodista no se le ocurre una presentaci贸n distinta de privilegiar unos asuntos solo dignos de la baranda de una comisar铆a?

Sabemos que s铆 hay tales propuestas ligadas con el realismo y sobre todo con una m铆nima decencia informativa, pero los directores de los noticieros cumplen el cartab贸n: esta es la agenda y punto.

Semejante comportamiento no es casual. Ya nos lo hab铆a explicado con lujo cientista Noan Chomsky, el reconocido ling眉铆stica y uno de los m谩s grandes estudiosos del papel de los medios en su c茅lebre estudio Las 10 estrategias de la manipulaci贸n medi谩tica, cuyo primer aparte encaja perfectamente con el comportamiento de los medios hegem贸nicos en Colombia.

Chomsky se帽ala que “ el elemento primordial del control social es la estrategia de la distracci贸n que consiste en desviar la atenci贸n del p煤blico de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites pol铆ticas y econ贸micas, mediante la t茅cnica del diluvio o inundaci贸n de continuas distracciones y de informaciones insignificantes”.

Y a帽ade que esta manipulaci贸n es igualmente indispensable para impedir al p煤blico interesarse por los conocimientos esenciales en todas las 谩reas de la sociedad.

“Mantener la atenci贸n del p煤blico distra铆da, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al p煤blico ocupado, ocupado, ocupado, sin ning煤n tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales”, tal es el fin este manoseo medi谩tico que vieron los televidentes en el lamentable espacio noticioso de Caracol TV que comentamos.

Los medios de prensa, notarios cotidianos de la sociedad, pueden servir de valioso instrumento en la b煤squeda de la verdad del drama del terror que ha vivido el pa铆s en m谩s de medio siglo, pero tambi茅n pueden ser una herramienta de alteraci贸n o de invisibilizaci贸n consciente de los acontecimientos.

No se puede ver a los medios como entes por encima de la sociedad sino como aparatos ideol贸gicos, que tienden a reproducir el sistema imperante. Entonces, la explicaci贸n al fen贸meno de la violencia (y su registro), es visto con otros ojos seg煤n los intereses que defiendan los propietarios. Es claro que los grandes medios amparan a ultranza el statu quo y no buscan, por ejemplo, entrar en contradicci贸n con el poderoso estamento de las fuerzas militares, que incluso, aportan con buenas sumas la torta de la publicidad de los rotativos, canales de TV y la radio.

Obs茅rvese cualquier noticiero de televisi贸n y pr谩cticamente la totalidad de las informaciones sobre “orden p煤blico” provienen de los militares y polic铆as, que env铆an los videos de sus acciones que se reproducen sin ning煤n elemento cr铆tico. Con certeza describ铆a as铆 la situaci贸n el periodista Carlos Chica en un foro reciente: “Se puede comprobar que las Fuerzas Armadas son la fuente principal de informaci贸n sobre el conflicto armado en Colombia, y, sin embargo, ni las fuerzas del orden, ni los medios, ni la sociedad, en general, han sido conscientes de que ese es un saber y un bien p煤blico, que, por lo mismo, debe cumplir con altas exigencias de veracidad y de oportunidad”, veracidad y oportunidad que por cierto nos vimos estee s谩bado en Caracol.

Los grandes medios se convierten en distorsionadores de la verdad y bajo semejante presupuesto el investigador no podr谩 tener como un referente serio las p谩ginas de los rotativos o los registros de los noticieros de televisi贸n. Se asiste en la 煤ltima d茅cada a un fuerte unaninismo medi谩tico alrededor del apoyo incondicional a las acciones del establecimiento en su tratamiento al “orden p煤blico”, “a una titulaci贸n de la informaci贸n sobre el conflicto desde el deseo de ganar la guerra de directores y due帽os de medios, que muchas veces, presa de ese deseo, pierden la objetividad en el cubrimientos del conflicto cayendo en la l贸gica de la propaganda gubernamental o del actor militar institucional.

La insurgencia ha intentado contribuir a que se le de otro tratamiento medi谩tico a las conversaciones de paz y al conflicto mismo y el gobierno ha procurado que la audiencia tenga de primera mano una explicaci贸n adecuada del curso de las negociaciones en los programas del canal institucional con presencia de figuras como Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo.

A ra铆z de los acontecimientos del Cauca, precisamente Pastor Alape, uno de los voceros de las FARC record贸 que “hemos venido convocando a algunos directores de medios a mostrar que estamos interesados en que se construya la paz, y que para eso se requiere el compromiso de los medios, no para censurarlos o para que modifiquen la informaci贸n, sino para que sea una informaci贸n sana y con base en la realidad, y que la objetividad period铆stica sea la base de la informaci贸n, y no la manipulaci贸n y la mentira."

Los directores invitados y cuya visita a La Habana contaba con el respaldo de la Presidencia, prefirieron no ir. Parece que prefieren continuar con la estrategia que revel贸 Chomsky.

El Canal Capital por estos d铆as, en su programa Primer Caf茅, hab铆a tocado el tema convocando al debate. Su director, Antonio Morales plante贸 las preguntas: “¿Son los medios hegem贸nicos actores del conflicto? ¿Ellos desarmados, le deben al pa铆s, verdad justicia y reparaci贸n por lo que por acci贸n o por omisi贸n han causado en t茅rminos de violencia y de muerte?” Un tema candente que no se puede soslayar m谩s.

Roberto Romero Ospina, Centro de Memoria, Paz y Reconciliaci贸n.
Rebeli贸n ha publicado este art铆culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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