La columna de opini贸n del pasado 25 de mayo, titulada: “¿Sirvi贸 la muerte de Jairo Mart铆nez?”, escrita por el periodista y director de Semana.com, Armando Neira, constituye una prueba fehaciente de que en Colombia s铆 es posible hacer buen periodismo. (Ver art铆culo)
A trav茅s de un ameno estilo, tranquilo y respetuoso de la verdad, el autoar borda los 煤ltimos acontecimientos de guerra en Colombia, presentando con objetividad las posturas de las partes en conflicto, para finalizar su escrito fijando una opini贸n personal y haciendo una invitaci贸n a la reflexi贸n colectiva.
Qu茅 importante resulta este documento para abordar el an谩lisis de la actual crisis de la Mesa de Conversaciones de una manera calmada y con cabeza fr铆a.
Qu茅 buen gesto el de permitir que la guerrilla hable a trav茅s de su propia voz y no a trav茅s de informes de inteligencia o de libretos prefabricados.
Qu茅 buen ejemplo para los medios masivos de comunicaci贸n el tratar sosegadamente temas 谩lgidos, cuya manipulaci贸n ligera o apasionada puede traer amargas consecuencias.
Reconforta leer columnas de opini贸n como esta del periodista Neira. Ojal谩 ese mismo estilo ecu谩nime se adoptara en las redacciones y equipos de trabajo de algunos diarios, noticieros y franjas de opini贸n y que lograra reemplazar esa manera de opinar y reportar tan ligada a las reminiscencias sectarias de la violencia de la d茅cada de 1950, cargada de estigmatizaciones y satanizaciones del otro, (la guerrilla en este caso), asumiendo siempre la falta de objetividad como bandera principal.
Porque la verdad sea dicha: se hace dif铆cil avanzar en un Proceso de Paz cuando en los medios masivos se impone la difamaci贸n como estilo period铆stico y se vuelve una pr谩ctica habitual tergiversar la verdad. La consecuencia es, que cuando estas visiones distorsionadas llegan al o铆do de millones de compatriotas, se desmoronan sus aspiraciones de Paz y de reconciliaci贸n y se dinamita la confianza del pa铆s en el Proceso.
Coincidimos con Neira, (y eso no lo hace a 茅l, ni amigo de las FARC EP, ni aliado del “terrorismo”), en que es mejor negociar sin el eco de las r谩fagas y sin tener que llorar a los muertos de parte y parte.
Esta verdad, gigantesca como ninguna, es hoy, quiz谩 una de las mayores dificultades del proceso de paz.
Desde la orilla insurgente consideramos que un cese bilateral abre las puertas definitivas a un Acuerdo Final. Un ejercicio de prospectiva simple asi lo demuestra: si de diciembre de 2014 a mayo de 2015 nuestro cese unilateral permiti贸 una disminuci贸n de un 85% de las acciones de guerra en todo el pa铆s, ¿podemos imaginarnos el efecto de unos meses de cese bilateral sobre la vida cotidiana y el imaginario colectivo de la naci贸n?
Pero esta perspectiva, la de empezar a convertir la Paz en algo cotidiano para el pa铆s, debe ser acordada entre las partes con prontitud. Esta es la mejor manera de romper lo que Neira denomina “el acuerdo para matarnos a tiros” y avanzar en la concreci贸n de un Acuerdo de Paz, que nos permita evitar sacrificar vidas valiosas para el desarrollo del pa铆s, como las de Jairo Mart铆nez, Emiro Jim茅nez, Rom谩n Ruiz, los 11 soldados de Buenos Aires - Cauca y nuestros 40 combatientes ca铆dos durante la 煤ltima semana.



