Al penetrar la selva de Choc贸 desde Turbo y por el r铆o Atrato, hay un dicho que repiten nativos, colonos e ind铆genas durante el recorrido: "Aqu铆 paramilitarismo y Estado son la misma cosa". De ser as铆, su m谩ximo l铆der es Freddy Rend贸n Herrera, alias 'Luis Alfredo Berr铆o' o m谩s conocido como 'El Alem谩n'. El 煤ltimo de los jefes purasangre de las autodefensas que comienza su desmovilizaci贸n esta semana.
El territorio bajo su control ha sido el Urab谩 chocoano, una regi贸n repleta de una naturaleza exuberante. Los pueblos de Arboletes, San Pedro, San Juan, Bel茅n de Bajir谩, El Cuarenta, Barranquillita, Babilla, Carmen del Dari茅n, Murind贸, Vigu铆a del Fuerte, Bojay谩, Balsa, Riosucio, Ung铆a, Acand铆, Necocl铆 y otro pu帽ado de corregimientos -que parecen grandes campamentos en medio de la selva- hacen parte de 茅l.
Son tierras ba帽adas por decenas de r铆os de todos los caudales, habitada por animales ex贸ticos y una vegetaci贸n considerada como una de las reservas ecol贸gicas m谩s importantes de la humanidad. Una regi贸n de contradicciones en la que esta riqueza choca con la miseria de sus habitantes.
Necocl铆, en especial, se ha erigido como el gran centro de operaciones y, desde all铆, se ha tejido todo tipo de mitos acerca de la historia de su comandante.
La primera vez que 'El Alem谩n' lleg贸 a este municipio fue en 1994, como ayudante de un cami贸n cervecero. Se enamor贸 de la zona y all谩 tuvo su 煤nico hijo. Ven铆a de Medell铆n, luego de que su familia fuera desplazada por la violencia de la vereda las 脕nimas en Amalfi, Antioquia. Sus padres s贸lo pudieron costearle estudios hasta primero de bachillerato, y el trabajo como ayudante fue la 煤nica opci贸n que tuvo al ver frustrado sus sue帽os: ser polic铆a o piloto de avi贸n.
Una vez radicado en Necocl铆, comenz贸 a trabajar como tendero de un almac茅n de v铆veres. "Los campesinos me contaban historias de los guerrilleros y yo les pasaba la informaci贸n a las autodefensas", comenta sobre sus inicios en un peque帽o grupo que luego se conoci贸 como La 70, porque alguna vez lleg贸 a ese n煤mero de miembros. Pero en ese momento eran s贸lo 19, los que compart铆an una obsesi贸n: librarse del azote de la guerrilla del EPL y de su l铆der 'Bocatula', "el personaje m谩s macabro que ha pasado por la regi贸n", dice.
Tom贸 la decisi贸n de vincularse de lleno al grupo en 1996, con s贸lo 22 a帽os de edad. Ah铆 recibi贸 la pistola cromada 9 mil铆metros que a煤n porta y que tuvo con salvoconducto:"Lleg贸 Carlos Casta帽o, nos reuni贸 y se ech贸 un discurso de dos horas que me dej贸 boquiabierto".
El grupo cambi贸 de nombre luego que muriera 脡lmer C谩rdenas, el segundo de la organizaci贸n, por el tiro certero de un guerrillero, cuando iba en una lancha a la altura de Remacho, por el r铆o Jiguamiand贸.
En 1998 a煤n no estaba convencido del todo de que su verdadera vocaci贸n fueran las autodefensas. Para superar la crisis que esto le gener贸, viaj贸 a Francia con ocasi贸n del Mundial de f煤tbol, una de sus pasiones. Conoci贸 varios pa铆ses europeos y luego se traslad贸 a Estados Unidos, pa铆s que dice admirar: "Es la democracia m谩s perfecta del mundo, tanto que casi parece una dictadura".
A finales de ese mismo a帽o regres贸 a Colombia convencido de que su camino era la guerra. Su obsesi贸n por el orden y la disciplina le hizo merecedor del apodo de 'El Alem谩n'. En ese momento tomo las riendas del grupo y su relaci贸n con algunos de sus subalternos, ha llegado a ser tan estrecha que lo llaman 'ap谩'. "Dicen que tengo dotes de pastor, porque me gusta orar y encomendar todo lo que hago a Dios".
Sin embargo, su ascenso en el grupo respondi贸 a cualidades m谩s terrenales. Su alma de guerrero se convirti贸 en el pasaporte de entrada a las grandes ligas del paramilitarismo y, en especial, a la casa de los Casta帽o, oriundos de su misma regi贸n.
Fue por eso que naci贸 el mito de que eran familiares, pues en la primera reuni贸n de las Autodefensas Unidas de Colombia, en C贸rdoba, tanto Vicente como Carlos se refer铆an a 茅l como 'el primo'. En privado le dec铆an 'Alemancito'.
Su pasi贸n por el combate es tal, que incluso en uno de los encuentros de las AUC, mientras todos descansaban, 茅l hac铆a tiros de ametralladora en el pol铆gono, seg煤n lo confirmaron tres jefes paras. 'El Alem谩n' asegura que eso es mito y su labor ha sido m谩s de estrategia que en la l铆nea de batalla. "Yo nunca he participado en ninguna confrontaci贸n con la guerrilla", dice.
¿Cu谩l es la raz贸n para negarlo? Tal vez sea el temor a que lo relacionen directamente con las centenares de muertes de civiles que se le atribuyen a su grupo y con las que se ti帽贸 de sangre este trozo de selva.
A su bloque 脡lmer C谩rdenas se le relaciona con el episodio de un grupo de paras que luego de cortar la cabeza de una de sus v铆ctimas, jug贸 f煤tbol con ella. Tambi茅n con el asesinato con sevicia de mujeres embarazadas y la quema de caser铆os. Fue el grupo que combati贸 con las Farc cuando uno de los cilindros explosivos de la guerrilla acab贸 con la vida de 119 personas que se refugiaban en la iglesia de Bojay谩. "La naturaleza de la guerra es sangrienta. Murieron muchos civiles por informaci贸n mal dada y que nosotros cre铆mos que eran guerrilleros vestidos de civil". Y buscando dar m谩s explicaciones, agrega: "hubo personas que militaron con nosotros que hicieron actos nefastos, y pagaron por ello. Fueron fusilados".
Se le cuestiona adem谩s por su relaci贸n con el Ej茅rcito, en particular con la Brigada XVII que opera en la zona y que ha sido centro de cr铆ticas porque algunos de sus miembros han violado los derechos humanos. "Nunca hemos tenido un matrimonio con ellos. Digamos que han sido tolerantes".
Tambi茅n que ad portas de su desmovilizaci贸n, el grupo contin煤a combatiendo. Durante la segunda semana de julio fueron noticia las refriegas en Taparal y Truand贸, cerca de Riosucio. Esta vez la guerrilla lleg贸 a una zona maderera en la regi贸n del 脡lmer. La ocupaci贸n dej贸 un saldo confirmado de 14 aserradores muertos, pero algunos de los sobrevivientes, consultados por SEMANA, aseguran que dentro de la selva quedan por lo menos cinco cuerpos m谩s, sin contar las bajas de cada bando.
El lanchero, el personero de Riosucio, los profesores, el p谩rroco, los aserradores, todos explican con diferentes palabras, pero con los mismos argumentos, por qu茅 la madera no s贸lo es su principal fuente de riqueza sino la causa de sus desgracias.
Seg煤n 'El Alem谩n': "La industria maderera del Atrato fue nuestra alma". Pues el 脡lmer C谩rdenas custodiaba y supervisaba el negocio maderero de la regi贸n, y de ah铆 obten铆a gran parte de su financiaci贸n. En la regi贸n hablan del 'Plan Motosierra' para referirse a las 87 motosierras que los paramilitares les entregaron hace dos a帽os a aserradores para que trabajaran en el coraz贸n de la selva. Adem谩s, los equiparon con mulas, gasolina y v铆veres. Con esta dotaci贸n los trabajadores empe帽aban la madera cortada. Con cada entrega se iba descontando una parte del saldo de la deuda.
Durante un tiempo el monto restante se cancelaba con unos vales que s贸lo se pod铆an hacer efectivos en determinadas tiendas. Organizaciones de derechos humanos cuestionaron esta pr谩ctica que recordaba los tiempos feudales. "Ustedes hablaron con las personas equivocadas", dice molesto 'El Alem谩n'. "A los campesinos nunca se les pag贸 con vales sino con dinero para que hicieran lo que quisieran".
Esta relaci贸n entre paramilitares y aserradores ha puesto a estos 煤ltimos en la mira de la guerrilla. As铆 lo confirman los 煤ltimos incidentes. Nadie quiere volver a la selva y el miedo es una constante en Riosucio que, seg煤n algunos de sus moradores, vive de muerte en muerte. Como si hubiera sido fundado para ser masacrado.
La madera es s贸lo uno de los negocios de la regi贸n. Urab谩 es la esquina 'caliente' del pa铆s, fronteriza con Panam谩, que, por su ubicaci贸n geogr谩fica, es sitio de paso por excelencia para el tr谩fico de armas, drogas y contrabando. Para 'El Alem谩n' eso es otro de los mitos. Pero de acuerdo con oficiales de la Polic铆a de la zona, estos negocios s铆 se dan, y no en poca monta.
Mientras en sus declaraciones le hace el quite a este tipo de actividades, no disimula el entusiasmo que le despiertan las actividades agr铆colas. En especial los proyectos que desde hace un par de a帽os su grupo lidera.
Esta iniciativa comenz贸 llam谩ndose Proyecto Agr铆cola y Social (Paso) y hoy es denominada Sistema Regional de Construcci贸n de Paz. En esencia lo que busca es la participaci贸n de gobierno, empresarios y campesinos en un mismo plan agrario. Algo muy similar a lo que el gobierno llama Proyectos Productivos y que viene implementando con desmovilizados en el resto del pa铆s.
Pero el proyecto Paso de 'El Alem谩n' despierta recelo en la gente de la regi贸n. La principal raz贸n es el origen de las tierras donde se realiza. Al 脡lmer C谩rdenas se le se帽ala de ser uno de los grupos que m谩s se ha prestado para despojar a los campesinos de sus fincas. Las denuncias se concentran en especial en la zona de Bel茅n de Bajir谩, Riosucio, y Balsa. "No hay un cent铆metro que le hayamos quitado a nadie -dice -, el desplazamiento fue por la confrontaci贸n. Las que tenemos no han sido robadas ni se ha dado muerte a nadie para quit谩rselas. No son m谩s de 2.000 hect谩reas. Si nos toca entregarlas al fondo de reparaci贸n, las entregamos porque lo m谩s importante ahora para nosotros es hacer parte de la Constituci贸n y la Ley de donde nunca debimos haber salido".
Otra inquietud es que este tipo de proyectos sirvan como una forma de control de la poblaci贸n, donde tambi茅n se les imponga una carga excesiva de trabajo sin una justa compensaci贸n. Adem谩s, se teme que estos modelos de desarrollo puedan servir para legalizar fortunas mal habidas.
Que sea considerado como el se帽or de las tierras, dice, es algo que le resbala y que lo hace diferente de otros jefes paramilitares que en la zona tienen grandes extensiones de tierra. "El se帽or Vicente Casta帽o tiene unas personas que ha jalonado para sembrar palma en la regi贸n, pero sobre eso es 茅l qui茅n debe responder. Tambi茅n hay unas fincas por Riosucio que son suyas, que fueron compradas a los facinerosos de esas comunidades".
Este no es el 煤nico asunto con el que siente que hay distancia. Su grupo fue uno de los pocos que no participaron de las negociaciones de Ralito. "Ve铆amos, que internamente iban a venir discusiones muy acaloradas y quisimos evitarlas pues eso llevar铆a a pugnas internas. Menos mal estuvimos al margen".
Sin embargo, hoy participa en la nueva sede de los ex jefes de las AUC, Villa de la Esperanza, en Copacabana, cerca de Medell铆n. Hasta ahora se ha desmovilizado la mayor parte de sus 1.500 hombres. Algunos de ellos -seg煤n el propio 'Alem谩n'- han tomado el camino de la delincuencia. "No sabemos d贸nde est谩 el 8 por ciento de ellos", dice.
Mientras esto sucede, la incertidumbre con la que han vivido durante a帽os los habitantes de su zona no parece cambiar. As铆 lo revela una reuni贸n entre l铆deres campesinos llevada a cabo en Riosucio la semana pasada. En el encuentro, de m谩s de tres horas, participaron el comandante de la nueva brigada del Ej茅rcito que opera en la zona, la Defensor铆a del Pueblo, el personero municipal y miembros de la Alcald铆a. Despu茅s de una hora de debate, un l铆der de la cuenca del r铆o Truand贸 se levant贸 y dijo: "Esto no se trata de regalarnos algunas libras de arroz y aceite. A nosotros la guerrilla nos mat贸 familiares y nos quit贸 las motosierras.¿Por qu茅 el Estado, entonces, no nos da una, o por lo menos nos presta, para comprarlas?". El coronel del Ej茅rcito Richard Guti茅rrez, quien presid铆a la reuni贸n, le contest贸 que no se pod铆a disponer del dinero de acci贸n social para comprar motosierras.
Una escena que refleja la realidad de este pedazo de Choc贸, donde sus habitantes no confian en el Estado porque, a decir de muchos, s贸lo aparece cuando sucede algo grave, y con ayuda pasajera. Lo parad贸jico es ver a un sector de la comunidad reclamando por los que a帽os atr谩s fueran su azote.
Hay expectativa sobre lo que pueda venir despu茅s del desmonte militar del bloque 脡lmer C谩rdenas. ¿Podr谩 la Fuerza P煤blica garantizar la seguridad? Ese es el punto de partida para que historias como la de 'El Alem谩n' no se repitan.
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