Once a帽os despu茅s de haber sido asesinado por sus propios hombres tras una celada, parte de la fortuna que durante d茅cadas de coca铆na y balas amas贸 Jos茅 Miguel Arroyave Ruiz tiene hoy a su exesposa, su hija, algunos familiares y cercanos colaboradores en prisi贸n. Hace 11 d铆as un juzgado especializado de Bogot谩 conden贸 a Martha Eda Cardozo Ospina, su hija Linda Tatiana Arroyave y cuatro personas m谩s por los delitos de lavado de activos y testaferrato. Se constat贸 que tras la muerte de Arroyave se dise帽贸 una estrategia para transferir a terceros los bienes obtenidos por 茅l con ocasi贸n de sus “vueltas” de narcotr谩fico y paramilitarismo.
En un documento de 108 p谩ginas, la jueza Ximena Vidal Perdomo determin贸 que estas seis personas vulneraron el orden econ贸mico y social del pa铆s al ingresar capitales il铆citos en el orden regular de la econom铆a. Dicho dinero provino de operaciones criminales que llevan d茅cadas ti帽endo de sangre a Colombia. Incluso, las autoridades pudieron establecer, a trav茅s de conversaciones telef贸nicas interceptadas, que la expareja del capo Miguel Arroyave era la que determinaba a qui茅n y c贸mo deb铆an entreg谩rsele bienes con el fin de esconder el patrimonio il铆cito obtenido por el hombre que desat贸 una guerra sangrienta en los Llanos Orientales a principios del siglo XXI.
La g茅nesis de esta historia se remonta a un informe de la Unidad de Lavado de Activos del a帽o 2003, en el cual se orden贸 la apertura de investigaci贸n preliminar en contra de Martha Eda Cardozo, su hija Linda Tatiana Arroyave, su familiar Carlos Augusto Arroyave y los ciudadanos 脕ngel Mar铆a Moncada, Aldemar Ospina y Blanca Ligia Mosquera. Durante a帽os el expediente permaneci贸 dormido y s贸lo en septiembre de 2012 la Fiscal铆a los vincul贸 a todos mediante diligencia de indagatoria. Fueron acusados y hoy enfrentan penas que oscilan entre los 10 y los 6 a帽os de prisi贸n. Al proceso fueron incorporadas decenas de grabaciones de los familiares y herederos de Arroyave.
En este pa铆s de memoria corta su nombre ya no parece decir mucho, pero en los a帽os 90 Jos茅 Miguel Arroyave erigi贸 un narcoemporio criminal que le dio para comprarle una franquicia paramilitar a su paisano Vicente Casta帽o Gil con el fin de colarse en el proceso de negociaci贸n entre las autodefensas y el gobierno de 脕lvaro Uribe. Pag贸, se dice, US$7 millones por esa “vuelta”. Pero antes hab铆a sido la piedra angular del desarrollo del narcotr谩fico en los Llanos Orientales, siempre con el aval de la casa Casta帽o y con subalternos que a帽os despu茅s lo destronar铆an, como Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, Daniel Rend贸n Herrera, alias Don Mario, y Daniel El Loco Barrera.
Nacido en Amalfi (Antioquia) en 1954, tal como Carlos, Fidel y Vicente Casta帽o Gil o los hermanos Fredy y Daniel Rend贸n Herrera, Jos茅 Miguel Arroyave pronto aprendi贸 a moverse en el mundo de los qu铆micos y la coca铆na. De hecho, el Qu铆mico era uno de sus alias. El otro, en m煤ltiples escenarios de fusiles y sangre, constituye un chiste: Arc谩ngel. Mientras Colombia padec铆a los estragos de la m谩quina de guerra que crearon los Extraditables en esos aciagos a帽os 80, a punta de bombazos y sicarios, Arroyave y sus hombres se asentaron en el Meta y empezaron a traficar a sus anchas.
Lejos del radar de la justicia, aunque en 1991 result贸 condenado por tr谩fico de estupefacientes, junto con su esposa, Arc谩ngel Arroyave edific贸 su fortuna, mont贸 bandas de extorsi贸n y estrech贸 alianzas con sus socios de siempre, los Casta帽o, que ya entonces desplegaban, desde el nudo de Paramillo, hombres por todo Colombia para ejecutar masacres mientras implementaban una suerte de contrarreforma agraria. Fue en esa 茅poca que comenz贸 a gestarse el bloque Capital, un proyecto paramilitar sobre el cual la justicia jam谩s indag贸 a profundidad y que muchos quieren hacer pasar, todav铆a, como un simple grupo de gatilleros y extorsionistas de los Sanandresitos.
Arroyave, Henry de Jes煤s L贸pez, alias Mi Sangre, David Hern谩ndez L贸pez, alias Diego Rivera, y Vicente Casta帽o crearon un frente de guerra que absorbi贸 las oficinas de cobro de Bogot谩 y que a finales de los a帽os 90 contaba por centenares los muertos en la localidad de Ciudad Bol铆var, donde hac铆an presencia las Farc. Al tiempo, Arroyave y sus m谩s cercanos colaboradores se acercaron a las m谩s altas esferas del poder bogotano, que, a diferencia del resto de poderes pol铆ticos en las regiones, a煤n no ha sido tocado. Paralelamente los Casta帽o le entregaron el bloque Centauros a Arroyave y pronto su ej茅rcito lleg贸 a tener 6.000 hombres en Meta, Casanare, Boyac谩, Cundinamarca, Guaviare y Bogot谩.
Su segundo al mando en el Centauros fue Daniel Rend贸n, alias Don Mario. Entre 2002 y 2004 Arroyave promovi贸 una guerra en los Llanos contra las Autodefensas Campesinas de Casanare, lideradas por H茅ctor Buitrago, alias Mart铆n Llanos. Las cuentas de esa violencia sobrepasan las 3.000 v铆ctimas, entre civiles y paramilitares. Al final cas贸 tantas guerras y compr贸 tantos enemigos que termin贸 asesinado por los mismos hombres que ven铆an haciendo fila para sucederlo. Es lo que suele ocurrir en las jerarqu铆as de las mafias. Don Mario y Cuchillo le tendieron una celada y el 19 de septiembre de 2004 el segundo de ellos, junto con 50 de sus hombres, lo asesin贸 en una finca ubicada cerca de un sitio conocido como Cacibare, en el Meta.
Ya entonces los di谩logos con el gobierno Uribe ten铆an como centro de operaciones Santa Fe de Ralito (C贸rdoba). Su muerte ocurri贸 cinco meses despu茅s de la de Carlos Casta帽o Gil, el otrora todopoderoso jefe paramilitar que termin贸 arrinconado por su propio hermano Vicente por sus contactos secretos con la DEA. Fue en esos tiempos que la Polic铆a comenz贸 a interceptar los tel茅fonos de la esposa de Arroyave, su hija y las otras cuatro personas que acaban de ser condenadas por la justicia. La fortuna de alias el Qu铆mico empez贸 a ser rastreada.
As铆 fueron quedando al descubierto unas empresas de papel que 煤nicamente les serv铆an como fachada para ocultar el dinero proveniente del narcotr谩fico y de la comercializaci贸n de precursores qu铆micos. Y se supo que el trabajo de Martha Cardozo, quien dedic贸 su vida a la compra y venta de inmuebles, utiliz贸 esa v铆a para poner a nombre de terceros parte de la riqueza de su exmarido. Incluso, antes de caer asesinado, y muy a pesar de que Cardozo sostuvo siempre que se alej贸 de Arroyave en los 煤ltimos a帽os, se logr贸 establecer que 茅l le pag贸 una cirug铆a est茅tica y que manten铆an una relaci贸n fluida.
La esposa y la hija de Miguel Arroyave alegaron que la justicia las persegu铆a por un delito de sangre. No obstante, los negocios que realizaron y las ventas de bienes a nombre de terceros que manejaron para darles apariencia de legalidad demostraron lo contrario. Tr谩mites de escrituras, venta de predios, veh铆culos, arriendos o viajes, entre un largo etc茅tera, fueron documentados por la Fiscal铆a, negocios que se incrementaron tras la muerte de Arroyave, en septiembre de 2004. Cardozo Ospina asegur贸 que las propiedades por las cuales fue investigada eran producto de un patrimonio l铆cito resultante de la mina que usufructu贸 Miguel Arroyave y de una comercializadora que ten铆a. Que Arroyave les hab铆a dejado un par de apartamentos y que no hubo nada de irregular.
El reciente fallo desminti贸 esta versi贸n y prob贸 que parte de la fortuna de Arroyave pas贸 de agache durante a帽os en poder de testaferros. S贸lo falta que la justicia se anime a meterle el diente al cap铆tulo del bloque Capital, ese tri谩ngulo de las Bermudas de la violencia en Colombia.
La guerra entre Arroyave y “Mart铆n Llanos”
Entre 2002 y 2004, Casanare fue escenario de una guerra sin cuartel, y poco conocida, entre dos estructuras paramilitares que supuestamente combat铆an a la guerrilla, pero, en realidad, combat铆an entre ellas por apoderarse del rentable negocio del narcotr谩fico.
Se trat贸 de un conflicto que dej贸 entre 2 mil y 3 mil muertos, y que enfrent贸 al bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia, liderado por Miguel Arroyave, alias Arc谩ngel, y a las Autodefensas Campesinas de Casanare, comandadas por H茅ctor Buitrago, alias Mart铆n Llanos, un grupo paramilitar que nunca quiso unirse a la Casa Casta帽o ni negociar la paz con el gobierno del entonces presidente 脕lvaro Uribe. Tras tantas muertes, los protagonistas de esta guerra terminaron muertos o presos. Arroyave fue asesinado en 2004 por orden de uno de sus lugartenientes; Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, tambi茅n muri贸 y Mart铆n Llanos fue capturado en febrero de 2012, en Venezuela.
“Arroyave estaba loco”: El “Loco” Barrera
jlaverde@elespectador.com
Entre 2002 y 2004, Casanare fue escenario de una guerra sin cuartel, y poco conocida, entre dos estructuras paramilitares que supuestamente combat铆an a la guerrilla, pero, en realidad, combat铆an entre ellas por apoderarse del rentable negocio del narcotr谩fico.
Se trat贸 de un conflicto que dej贸 entre 2 mil y 3 mil muertos, y que enfrent贸 al bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia, liderado por Miguel Arroyave, alias Arc谩ngel, y a las Autodefensas Campesinas de Casanare, comandadas por H茅ctor Buitrago, alias Mart铆n Llanos, un grupo paramilitar que nunca quiso unirse a la Casa Casta帽o ni negociar la paz con el gobierno del entonces presidente 脕lvaro Uribe. Tras tantas muertes, los protagonistas de esta guerra terminaron muertos o presos. Arroyave fue asesinado en 2004 por orden de uno de sus lugartenientes; Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, tambi茅n muri贸 y Mart铆n Llanos fue capturado en febrero de 2012, en Venezuela.
“Arroyave estaba loco”: El “Loco” Barrera
jlaverde@elespectador.com
Durante a帽os, Miguel Arroyave y Daniel el Loco Barrera fueron socios en el negocio del narcotr谩fico. Una relaci贸n que, no obstante, no estuvo exenta de roces entre ellos. En una declaraci贸n, revelada por la revista Semana en noviembre de 2012, a los pocos meses de su captura, Barrera sostuvo que Arroyave era un “loco”. “El d铆a que lo mataron (a Miguel Arroyave, jefe del bloque Centauros de las Auc, conocido como el Arc谩ngel) yo fui a misa. Ese tipo estaba loco. Un d铆a estaba con mis ni帽as y me hizo tres tiros. Otra vez me cit贸, me enchirr贸 (amarr贸) y me meti贸 dos o tres horas por una carretera. Cuando llegamos, ten铆a a tres listos para matar ah铆. Se baj贸 de la camioneta y ¡pam, pam,pam! Y luego les pas贸 la motosierra. Ah铆, usted se le bajaba los pantalones a ese tipo. Ah铆 le dec铆a: “¿qu茅 quiere? ¿5.000 millones? ¡Tome ya!”. Eso no lo hac铆an ni las Farc. Las Farc lo secuestraban a uno y lo ten铆an uno, dos o tres meses bien. Que lo torturen a uno as铆 como lo hac铆a Arroyave, muy bravo. Ese estaba loco”.
--------



