Por: Luis Alfonso Mena S. (*)Martes, 15 Septiembre 2015 00:47
La trampa del odio fratricida
El sensacionalismo de los medios de comunicaci贸n colombianos, que solo miran un lado de la realidad, desconoce el contexto de los hechos en la frontera colombo-venezolana y contribuye a la desinformaci贸n y a exacerbar los odios fratricidas.
El sensacionalismo de los medios de comunicaci贸n colombianos, que solo miran un lado de la realidad, desconoce el contexto de los hechos en la frontera colombo-venezolana y contribuye a la desinformaci贸n y a exacerbar los odios fratricidas.
Pronto ellos se olvidar谩n de los connacionales que padecen las consecuencias del abandono del Estado en la zona lim铆trofe y continuar谩n silenciando los miles de desalojos y destierros internos de los compatriotas, a quienes los pulpos financieros nacionales, con la anuencia del Gobierno y de las entidades judiciales, les arrebatan sus viviendas en el Valle del Cauca o en la Costa Atl谩ntica, en los Llanos Orientales o en Bogot谩, y frente a los cuales los medios de las 茅lites callan c贸mplices.
El fen贸meno en la frontera es complejo y tiene m煤ltiples aristas, entre ellas el contrabando multimillonario de los productos de la canasta b谩sica y la gasolina desde Venezuela hacia Colombia, que genera desabastecimiento en el vecino pa铆s; la especulaci贸n de las casas de cambio con los precios del bol铆var, legalizada por el sistema financiero colombiano, y un desempleo pavoroso que fomenta el rebusque ilegal y ca贸tico.
Son factores que han contribuido al enriquecimiento de mafias de acaparadores y especuladores a lado y lado de la frontera, en el marco de una guerra econ贸mica de largo aliento, en la que est谩n comprometidas las derechas de los dos pa铆ses, y se orienta a desestabilizar el gobierno constitucional de Venezuela, con el apoyo de bandas paramilitares colombianas.
Hoy no pocos claman guerra, como lo hacen en el plano interno, aupados por las oleadas incendiarias de los medios masivos, sumergidos en el desenfreno de los odios y los prejuicios ideologizados de la ultraderecha encabezada por el expresidente 脕lvaro Uribe y el procurador Alejandro Ord贸帽ez, quienes corrieron a la frontera a aprovecharse de manera oportunista del sufrimiento de los desarraigados, con el 煤nico fin de sacarle ganancias pol铆ticas.
Y muchos, lamentablemente, caen en la trampa, porque las voces insensatas propaladas desde los micr贸fonos pueden m谩s que el an谩lisis coherente y sereno, olvidan que la vida de las sociedades tiene multiplicidad de 谩ngulos y que la realidad nunca ser谩 en blanco y negro.
Pero, sobre todo, no tienen en cuenta que colombianos y venezolanos somos hermanos y que se requieren soluciones dialogadas. Y, en el caso local, urgen cambios de fondo, estructurales en la econom铆a de la zona lim铆trofe, hoy en manos del desempleo, las mafias del comercio ilegal y del contrabando, mezcladas con bandas criminales.


