Hace no mucho, los programadores y responsables de Instagram sent铆an aut茅ntico p谩nico cada vez que un chaval sub铆a un selfie a su plataforma. La raz贸n es muy simple: el chaval era Justin Bieber y sus millones de fans -que a d铆a de hoy suman 43,5 millones en la conocida red social- mandaban corazones tan r谩pido a la foto de turno de su 铆dolo que los servidores y la tecnolog铆a de la red social eran incapaces de seguirles el ritmo. Como consecuencia, la app ten铆a un rendimiento inferior al deseado para un buen n煤mero de usuarios a lo largo y ancho del mundo
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Esta an茅cdota tan curiosa la ha contado recientemente Hui Ding Took, un veterano de Instagram, a la revista Wired. El programador ha comentado, entre otras cosas, que el cofundador de Instagram, Mike Krieger, era un tipo simp谩tico que solo se pon铆a de los nervios cuando ten铆an este problema y queno hubo soluci贸n a este problema hasta que Facebook los compr贸 y migraron a mejores servidores. ¿Puede que Bieber fuera uno de los responsables indirectos de esta transacci贸n?
El propio Krieger reconoce lo mucho que le fastidiaba esta situaci贸n y confiesa recordar perfectamente el n煤mero de identificaci贸n de Justin Bieber como usuario de Instagram, el 6860189. Tambi茅n reconoce que encontrarse con estos retos ayud贸 a que Instagram estuviera m谩s preparada y superara otros con los que no se hab铆a encontrado en el pasado.
Pura tecnolog铆a
La explicaci贸n a la saturaci贸n de Instagram era puramente tecnol贸gica, como cabr铆a imaginar. Sin entrar muchos en detalles, resultaba que la memoria cach茅 de los centros de datos de Instagram no daba de s铆. Como recopilaba en tiempo real todos los 'Me Gusta' de las fotos y los iba almacenando poco a poco, se creaba un embudo de datos que daba problemas si Bieber sub铆a una foto.
Ding tambi茅n apunta que el cantante canadiense no era la 煤nica celebridad capaz de ocasionar problemas. Alguna que otra fotograf铆a de Kim Kardashian tambi茅n hizo que los servidores de Instagram se echaran a temblar.
La soluci贸n fue bastante compleja, pero podr铆a resumirse en que la adquisici贸n de Instagram por parte de Facebook, que pag贸 1.000 millones de d贸lares (762 millones de euros), les permiti贸 cambiar su tecnolog铆a y migrar de servidores, adem谩s de tener m谩s centros de datos en todo el mundo y desarrollar protocolos para repartirse la presi贸n.
As铆, ya a d铆a de hoy, cada vez que Justin Bieber o la celebridad a la que 茅ste ceda la corona de los selfies suba una fotograf铆a, el resto del mundo no sufra las consecuencias. Para una red social que maneja m谩s de 400 millones de usuarios, que suma unas 80 millones de fotos al d铆a y que est谩 valorada en m谩s de 35.000 millones de d贸lares (32 mil millones de euros); que un chaval de 21 a帽os ya no supone ning煤n problema.
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