Por: V铆ctor de Currea-Lugo, Especial para El Espectador
En la vereda Bajo San Joaqu铆n, sus habitantes vuelven a reunirse d铆as despu茅s para evaluar sus miedos. “Estamos abandonados por el Estado, tenemos una escuela que est谩 que se cae encima de los ni帽os, que la mantenemos con colectas, y el Ej茅rcito nos la malogra; ahora falta que con la excusa de que la van a reparar, vengan y se instalen por aqu铆”, nos lo dicen a pocos metros de los militares. El jueves 5 de noviembre, “a las tres de la tarde, seis helic贸pteros sobrevolaron la vereda” me dice do帽a Mar铆a* (nombre cambiado) y una de las aeronaves del Ej茅rcito, al descender, da帽贸 parte de la Escuela.
Cuentan los habitantes del lugar que “m谩s de sesenta personas fueron detenidas durante varias horas por los militares” en el 谩rea de la escuela, donde tambi茅n les retuvieron las c茅dulas sin dar explicaciones. Muchos campesinos estaban sin documentos porque ven铆an de ba帽arse en el r铆o. “Hab铆a cuatro se帽ores, de civil, al lado de los militares, tomando fotos”. Una hora despu茅s la gente empez贸 a protestar: “tenemos que echarle comida a los pollos y a las cachamas”, dec铆an.
Finalmente, el oficial al mando se帽al贸 a varios j贸venes varones aleatoriamente, hasta completar una docena y enviarlos en un helic贸ptero hacia el Batall贸n Rev茅is Pizarro, cuenta uno de ellos. El Ej茅rcito aleg贸 que no ten铆a cobertura para enviar la informaci贸n a Inteligencia, mientras se comunicaban por radio con el Batall贸n.
Algunos campesinos dijeron: “no se los pueden llevar sino tienen compromiso (pruebas)”, afirmando que no se iban hasta que les devolvieran los muchachos; otro les encar贸 diciendo “debe haber un papel de la Fiscal铆a para recoger la gente”. Sin embargo, no hubo orden judicial de por medio para las detenciones.
Cuando estaban en el Batall贸n, les preguntaron “por un tal Rat贸n”, que si sab铆an de secuestrados, que si conoc铆an milicianos, ofreci茅ndoles 100 millones si colaboraban. Al final los iban a soltar en el 谩rea urbana de Saravena, pero los detenidos presionaron: “nos devuelven a donde nos cogieron”. Les tomaron fotos a ellos y a las c茅dulas de los que ten铆an, adem谩s de pedirles los n煤meros de los celulares. Uno con iron铆a me dec铆a “el paseo me gust贸, lo que no me gust贸 fue la preguntadera” mientras los dem谩s re铆an.
Uno de los entrevistados, advirti茅ndome que no diga su nombre, confes贸 que: “con que a uno lo suelten, uno ya queda contento”; pero lo cierto es que, seg煤n los abogados consultados, se trata de una detenci贸n arbitraria. Al despedirlos en la vereda, el militar al mando les dijo “por aqu铆 nos vamos a seguir viendo las caras m谩s seguido”. El problema no podr铆a terminar all铆 sino, m谩s exactamente empezar.
Los montajes
Hace varios meses, a uno de los dirigentes de la Junta de Acci贸n Comunal de all铆 mismo le allanaron la casa y cuando 茅l pidi贸 ver la orden judicial, le contestaron los militares: “por lo visto la guerrilla lo tiene bien entrenado”, como “si conocer los derechos fuera un delito”, nos dice el l铆der all铆 en su vereda. Varias personas mencionan haber sido v铆ctimas de allanamientos sin orden judicial.
Hay, por los menos, tres casos recientes, de montajes judiciales registrados por las organizaciones de derechos humanos, desde el a帽o pasado, me explica Marcela Cruz, de la Fundaci贸n de derechos humanos Joel Sierra.
En un caso, en Arauca capital, miembros de la Polic铆a colocaron una granada para inculpar a un ciudadano, pero el Juez lo absolvi贸; un segundo caso, fue en Puerto Contreras, all铆 cerca de un local comercial se encontraron 5 proyectiles de calibre 38, al acusado responsable del local le hicieron firmar el acta de incautaci贸n dici茅ndole que no le pasar铆a nada y al final fue condenado a 9 a帽os de prisi贸n.
Un tercer caso, fue en el centro poblado de Puerto Nari帽o, donde los polic铆as se fueron, durante el allanamiento, a la parte posterior de la casa y regresaron con un proveedor para fusil. En este 煤ltimo caso, la denuncia inmediata de la familia y el af谩n de la polic铆a por responsabilizar a un solo muchacho, habiendo varias personas en la casa, permiti贸 que la juez declarara ilegal la captura.
Un caso emblem谩tico es el de Carlos N煤帽ez, quien en febrero de 2012 fue detenido por m谩s de un a帽o. La prueba en su contra fue el testimonio de un supuesto informante, una persona que repiti贸, casi de manera literal, lo que 茅l hab铆a dicho de s铆 mismo nueve a帽os antes frente a unos militares, en una detenci贸n aleatoria como la que vivieron los muchachos de San Joaqu铆n. Uno de los detenidos dec铆a “el problema es que m谩s tarde termine uno as铆, empapelado”.
Falsos positivos judiciales
Las detenciones masivas y las 贸rdenes judiciales ama帽adas no son una novedad. En enero de este a帽o, ocho Juntas de Acci贸n Comunal protestaron porque Ecopetrol privatiz贸 una v铆a p煤blica que conduce a la subestaci贸n de bombeo de Banad铆as y unos meses despu茅s la Fiscal铆a les abri贸 proceso, parad贸jicamente, por obstrucci贸n de la v铆a p煤blica.
Hace 20 a帽os, el Incora le quit贸 la tierra a m谩s de 150 familias de campesinos para d谩rsela a la OXY en lo que hoy es el campo petrolero de Ca帽o Lim贸n (municipio de Arauquita), con la promesa de reubicaci贸n. Luego de 20 a帽os sin cumplirse la promesa, la Corte Suprema orden贸 al Incoder la reubicaci贸n, cosa que hizo ofreciendo lotes menos productivos y mucho m谩s peque帽os que los dados a la petrolera. Por eso, en octubre de 2013 varias familias se tomaron 60 hect谩reas de las antiguas veredas de La Osa y el Vivero, pero a ra铆z de una denuncia de la OXY, la Fiscal铆a les abri贸 proceso por “usurpaci贸n de tierra” y otros delitos. All铆 les han atacado los cultivos y envenenado las matas de pl谩tano, pero la Fiscal铆a eso no lo investiga.
Las detenciones arbitrarias, que aqu铆 denominan falsos positivos judiciales, est谩n clavadas en la memoria: cientos de l铆deres populares las sufrieron durante el primer gobierno de Uribe, muchos terminaron en libertad por falta de pruebas, pero luego de a帽os de prisi贸n.
Un l铆der de Fortul me dec铆a: “Yo fui v铆ctima de los falsos positivos judiciales, dur茅 quince meses en la c谩rcel, mientras tanto mi familia estuvo rebusc谩ndose la vida para comer. Despu茅s, de regalo, a mi esposa la detuvieron. Nunca se han retractado. Ojal谩 en el espacio de la paz nos dejen decir estas cosas”.
Construir confianza
La confianza entre militares y la comunidad est谩 deteriorada. Las violaciones y asesinatos de ni帽os en Tame, el bombardeo a civiles en Santo Domingo y el asesinato de dirigentes sociales en Ca帽o Seco, son solo algunos de los muchos ejemplos de cr铆menes realizados por las Fuerzas Armadas.
El domingo 8, volvimos a la comunidad. All铆 encontramos militares en la Escuela desplegando una brigada c铆vico-militar. Uno de los asistentes, en voz baja dijo “las detenciones del jueves no se reparan con una peluqueada”.
En varias veredas el Ej茅rcito ha llegado ofreciendo obras menores que corresponde a otros, como el Ministerio de Educaci贸n; reparten mercados y regalos, todo dentro de la l贸gica del Plan de Consolidaci贸n que se aprendi贸 de Afganist谩n: hacer sancochos con militares como pol铆tica social.
Otro caso que me cuentan es el de Gerson Bravo, de la vereda La Esmeralda; su casa fue allanada el mes pasado y el Ej茅rcito lo llama “alias Gerson”. El l铆der de la Acci贸n Comunal nos despide diciendo “es mejor encontrarse uno con un tigre que con un militar”, explicando que los tigres no lo acusan a uno del “delito de sospecha”.
La versi贸n del Ej茅rcito
El Ej茅rcito Nacional inform贸 a trav茅s de la emisora local newsradio.com.co que realiz贸 una jornada c铆vico militar en la que el acercamiento y el intercambio de respeto fue mutuo entre la comunidad y la instituci贸n castrense, promoviendo el buen ejemplo de armon铆a y sana convivencia que debe respirarse en toda la jurisdicci贸n del municipio de Saravena en el departamento de Arauca. Que con una respuesta positiva fueron recibidas las tropas de la D茅cima Octava Brigada, que a trav茅s del Grupo de Caballer铆a Mecanizado No18 General “Gabriel Rev茅iz Pizarro”, llevaron hasta la vereda Bajo San Joaqu铆n la disposici贸n de trabajar en equipo para realizar mejoras en el techo de la instituci贸n educativa del lugar, y sirvi贸 de articulaci贸n para que las m谩s de 170 personas presentes se integraran en armon铆a alrededor de la jornada que llev贸 atenci贸n m茅dica b谩sica, punto de atenci贸n para definici贸n de situaci贸n militar a personal masculino interesado, entrega de kits escolares y mercados, recreaci贸n y din谩micas l煤dicas a menores, as铆 como un almuerzo comunitario en donde adem谩s de los ingredientes, los soldados pusieron a disposici贸n toda la vocaci贸n social que los caracteriza. “Los soldados de la Fuerza de Tarea Quir贸n contin煤an trabajando con Fe en la Causa afianzando el compromiso adquirido con cada colombiano, expresando respeto por la riqueza m谩s grande de esta regi贸n del pa铆s que es su gente, brindando la seguridad y promoviendo espacios de armon铆a y apoyos que representen mejoramiento en la calidad de vida de las personas. As铆 mismo se invita a la comunidad de esta pr贸spera y productiva regi贸n del oriente colombiano que a trav茅s de las l铆neas gratuitas 146 y 147 denuncien cualquier tipo de acci贸n criminal”.
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