Cohen recuerda un art铆culo que escribi贸 para 'The Wall Street Journal' semanas despu茅s de los ataques del 11 de septiembre en el que evocaba una "Cuarta Guerra Mundial".
"La Guerra Fr铆a fue la Tercera Guerra Mundial, lo que nos recuerda que no todos los conflictos globales implican el movimiento de los Ej茅rcitos de millones de personas, o las tradicionales l铆neas del frente en un mapa. La analog铆a con la Guerra Fr铆a, sin embargo, sugiere algunas caracter铆sticas clave de ese conflicto: que es realmente mundial; que implica una mezcla de esfuerzos violentos y no violentos; que requerir谩 la movilizaci贸n de habilidad, experiencia y recursos, si no de un gran n煤mero de soldados; que puede prolongarse durante mucho tiempo; y que tiene ra铆ces ideol贸gicas", rezaba aquel art铆culo, cuyo autor fue criticado por su negativa a "hablar de nuestros enemigos islamistas como si fueran los 'los equivalentes en el mundo real de Lord Voldemort de JK Rowling, Sauron de Tolkien, o la Bruja Blanca de CS Lewis', es decir, los malvados sin nombre que hacen el mal por el gusto de hacer el mal".
Subestimaci贸n persistente del enemigo
Mientras tanto, los franceses, "despu茅s de haber sido golpeados por segunda vez, y de forma m谩s dura, por los islamistas", ya dicen bastante abiertamente que se trata de una guerra, indica el analista, recalcando que, de hecho, "as铆 es".
Cohen explica que los criminales comunes act煤an para obtener ganancias il铆citas o bien por "sadismo tonto", mientras que el Estado Isl谩mico, si bien perpetra sus atracos y extorsiones y tambi茅n es s谩dico, "no es est煤pido, sino consistente y muy inteligente".
"Esos asesinos y terroristas suicidas son personas valientes; est谩n bien organizados y capacitados y tienen en mente un fin pol铆tico real, aunque nos parezca loco", argumenta el experto.
Los l铆deres occidentales "se enga帽an a s铆 mismos y tratan de enga帽arnos a nosotros cuando afirman que los islamistas est谩n siendo 'contenidos', por no decir que est谩n 'perdiendo'", opina el autor, explicando que uno de los mayores fracasos de la administraci贸n estadounidense durante los 煤ltimos siete a帽os consiste en la "persistente subestimaci贸n del enemigo, hasta el punto de no tomarlo en serio".
"Sin embargo, la administraci贸n no es el 煤nica", prosigue Cohen, citando la reciente declaraci贸n del ministro del Interior brit谩nico, que dijo que "los ataques [de Par铆s] no tienen nada que ver con el islam".
"Tonter铆as. S铆 que tienen que ver: un elemento afortunadamente minoritario, vicioso, apocal铆ptico del islam, por supuesto, pero islam, al fin y al cabo", afirma el historiador.
Al contrario de lo que el presidente de EE.UU. y su equipo han afirmado, el enemigo "est谩 muy bien", sostiene Cohen, que explica que "la guerra civil siria est谩 sirviendo de campo de entrenamiento a miles de reclutas para la causa yihadista", mientras que los campos de refugiados, "con cientos de miles de ni帽os desplazados, maltratados y traumatizados, ofrecen una reserva ilimitada para relevarlos en los a帽os venideros".
"La civilizaci贸n occidental no puede llegar a comprometerse con la dura realidad de la guerra, apostando por gestos in煤tiles de simpat铆a: primero con 'je suis Charlie' y ahora iluminando edificios con los colores franceses", lamenta el autor.
"Bonito, por supuesto, pero lo bonito no gana guerras", agrega.
¿C贸mo ganar esta guerra?
"Comencemos con la paciencia: puede que esta guerra contin煤e durante el resto de mi vida y la de mis hijos", escribe Cohen en su art铆culo, publicado en 'The American Interest'.
"Si un d铆a [los terroristas] adquieren armas de destrucci贸n masiva (lo que les gustar铆a), podr谩n e ir谩n a matar a miles y decenas de miles de personas, en vez de a decenas y cientos", agrega el historiador.
Otra cosa que deber铆amos hacer es, seg煤n Cohen, "entender la ideolog铆a o, m谩s bien, las ideolog铆as de nuestros enemigos".
Aunque el Estado Isl谩mico naci贸 como una rama de Al Qaeda, difiere con este grupo "en sus t谩cticas, sus pavorosos m茅todos, su disposici贸n a la hora de matar a otros musulmanes y en su concepto estrat茅gico general".
"Hasta que los funcionarios del Gobierno puedan discutir estos temas abiertamente, estaremos condenados a una estrategia que consiste principalmente en bombardeos terap茅uticos que aliviar谩n temporalmente la picaz贸n, pero que dejar谩n las heridas supurantes", asevera Cohen.
Por 煤ltimo, el historiador aconseja dejar de lado "los circunloquios".
"Los 'extremistas violentos' son, de hecho, los islamistas. No pretendemos 'llevarlos ante la justicia' o 'sacarlos del campo de batalla', sino m谩s bien capturarlos o matarlos", se帽ala el analista, advirtiendo que habr谩 que "matar a muchas personas —miles, no cientos— antes de quebrarle la m茅dula al Estado isl谩mico y a sus movimientos afines".
"Para ello necesitamos un plan a largo plazo, no para 'contener', sino para aplastarlos", indica el experto, que pronostica que ser谩 un proceso "largo, sangriento y costoso".
"Mis cr铆ticos estaban equivocados. Era la Cuarta Guerra Mundial en 2001. Es la Cuarta Guerra Mundial hoy. Y muy posiblemente ser谩 la Cuarta Guerra Mundial para m谩s de los ma帽anas que cualquiera de ellos o yo podamos ver", concluye el historiador.
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