Para muchos en Per煤 es "el muro de la verg眉enza". Para otros simplemente una respuesta a la inseguridad: se trata de muro de 10 kil贸metros de largo construido en Lima, que separa a una de las urbanizaciones m谩s ricas de la ciudad de una de las zonas m谩s pobres, que parad贸jicamente comparten dos lados de un mismo cerro.
"¿Qu茅 el muro es discriminatorio? Todo el mundo tiene derecho a cercar su propiedad privada para protegerla. Adem谩s, siempre ha habido una relaci贸n de vecinos con los del otro lado. Mi empleada y mi jardinero son de all谩", dice Elke McDonald, residente del lado m谩s acomodado desde 1958.
A un lado de la pared queda la exclusiva urbanizaci贸n Las Casuarinas, creada en los a帽os 50 en una propiedad privada del cerro San Francisco, en el distrito de Surco, seg煤n su municipio.
Las casas pueden costar m谩s de US$5 millones en esta zona y cuentan con una vista privilegiada de toda la capital del Per煤.
Al otro lado, crecen los pueblos j贸venes (villa miserias, invasiones) de Pamplona Alta, en el distrito de San Juan de Miraflores, que no tienen ni luz ni agua. En estos lugares, una casa, armada con pl谩sticos y madera, puede costar menos de US$300.
¿Se trata de discriminaci贸n o es solo una medida de seguridad?
Contra invasiones
El muro empez贸 a construirse en los a帽os 80, "en la 茅poca del terrorismo y del avance de invasiones en el Per煤", dice Elke McDonald, residente de Las Casuarinas desde 1958.
"Como Las Casuarinas era una propiedad privada, decidimos que era mejor delimitarla y financiamos una parte del muro. Es una realidad que en Per煤 tenemos que protegernos de las invasiones, no necesariamente de los vecinos".
M谩s de la mitad de las urbanizaciones de Lima nacieron a partir de invasiones y tr谩fico de terrenos, seg煤n el urbanista Pablo Vega Centeno. 脡l asegura que estas pr谩cticas se convirtieron casi en una pol铆tica de Estado y duran hasta ahora.
Hace tres a帽os, se construy贸 el 煤ltimo tramo del muro, ante la aparici贸n de otra invasi贸n: el pueblo joven Vista Hermosa.
"Las casas empezaron a asomar. Sobre la l铆nea divisoria del cerro se ve铆an unos techitos. Los vecinos se asustaron. Ahora bajan y se nos meten al jard铆n, pensaban. Entonces la directiva de la asociaci贸n continu贸 el muro", recuerda Elke.
Pero Sara Torres, pobladora de Pamplona Alta, duda de que sus vecinos invadan Las Casuarinas y cree que el muro es injusto: "Si hay un acuerdo con los vecinos del otro lado, ya no creo que invadan su espacio. Creo que el muro ha sido construido para que no se mezcle una posici贸n social alta con otra m谩s baja".
Por la "seguridad"
La inseguridad ciudadana es otra de las razones por las que los vecinos de Las Casuarinas creen que debe existir el muro: "Lamentablemente el Per煤 no es el pa铆s m谩s seguro del mundo. Para vivir en un sitio que ofrezca seguridad, es necesario tener un muro", dice Joaqu铆n Valdez, que vive en Las Casuarinas desde hace 11 a帽os.
San Juan de Miraflores, distrito de Pamplona Alta, es el segundo m谩s inseguro de Lima, seg煤n la ONG Ciudad Nuestra. En el 48 % de hogares de este distrito hay por lo menos una v铆ctima de alg煤n delito.
En cambio Surco, distrito de Las Casuarinas, es el cuarto m谩s seguro de Lima. Aunque registra v铆ctimas de alg煤n delito en el 37 % de sus hogares.
Sin embargo, el muro en Las Casuarinas parece reducir esta cifra. "Este es el mejor lugar del Per煤 porque se puede caminar y dormir tranquilo. Todos pagamos nuestra cuota mensual de seguridad de S/.320 (US$100)", dice Elke McDonald.
Flor Quinteros, pobladora de Vista Hermosa, en Pamplona Alta, niega que ellos vayan a robar al otro lado y cree que el verdadero motivo de que exista el muro es que no se vean sus "chozas".
¿Es discriminaci贸n?
Los vecinos de Flor, como Alicia Yupanqui, opinan que el muro es una forma de "discriminarlos" porque sus casas son "de mal aspecto, de esteras y pl谩stico".
Sin embargo, Elke McDonald cree que esa opini贸n es "malintencionada" porque todos tienen derecho a cercar su propiedad privada:
"Tenemos derecho a cercar porque hay invasiones. Adem谩s, siempre ha habido una relaci贸n armoniosa con los del otro lado. Mi empleada y mi jardinero, que son de all谩, vienen ac谩 cuando tienen problemas y los apoyamos, es l贸gico, somos humanos".
El urbanista Pablo Vega Centeno explica que la construcci贸n de muros como este ocurre por la necesidad de marcar diferencias sociales con elementos f铆sicos. "Es miedo a la cercan铆a social. Por afirmar mucho la seguridad interna seguimos una l贸gica de miedo al exterior, de exclusi贸n en casi toda Latinoam茅rica".
En el barrio Morumbi, en Sao Paulo, Brasil, un muro tambi茅n separa a una favela de un lujoso condominio.
La soluci贸n, para Vega Centeno, ser铆a crear espacios p煤blicos de coexistencia, como parques o alamedas. Pero por ahora la vista hermosa de los vecinos de Pamplona Alta quedar谩 solo en el nombre de una invasi贸n.
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