Un breve comunicado del Comando del Ej茅rcito, divulgado horas despu茅s de que el general Henry William Torres Escalante se entregara en el b煤nker de la Fiscal铆a tras enterarse de que hab铆a una orden de captura en su contra, fue contundente en evidenciar una especie de dolor institucional. Nunca antes un general activo hab铆a sido detenido por ejecuciones extrajudiciales en Colombia. “A la familia del se帽or mayor general Torres Escalante –dec铆a el documento–, nuestro sentimiento de consideraci贸n y de comprensi贸n en estos momentos dif铆ciles por los que atraviesa”.
La Fiscal铆a, sin embargo, est谩 segura de que esto es mucho m谩s que “momentos dif铆ciles”. Despu茅s de 41 inspecciones judiciales, nueve pruebas periciales, 207 pruebas documentales y 86 declaraciones, recogidas desde hace varios a帽os por distintos fiscales y concentradas por la Fiscal铆a Tercera Delegada ante la Corte Suprema, el organismo investigativo parece estar bastante seguro de su hip贸tesis: el 16 de marzo de 2007, Daniel Torres Arciniegas y su hijo, el menor de edad Roque Torres Torres, murieron en la “Operaci贸n fragmentaria No. 05 Marte” en calidad de civiles, no de guerrilleros.
En la medida de aseguramiento, un documento de 275 p谩ginas conocidas por El Espectador y Noticias Caracol, la Fiscal铆a se帽ala que ese 16 de marzo de 2007 en la vereda El Triunfo, del municipio Aguazul (Casanare), el Ej茅rcito estableci贸 una misi贸n t谩ctica para ejercer control territorial sobre la zona. “No obstante esto no fue m谩s que un plan creado, ideado y puesto en ejecuci贸n para segar la vida de padre e hijo y, finalmente, mostrarlos como un resultado operacional positivo, espec铆ficamente consistente en dos personas del grupo muertas en combate producto de la operaci贸n adelantada por el Grupo Especial Delta 6”.
La raz贸n por la cual, seg煤n la Fiscal铆a, Daniel Torres y su hijo Roque Torres fueron asesinados se remonta a un poco antes del mismo crimen. “Las v铆ctimas no eran desconocidas para los integrantes de la Brigada (XVI), tampoco para su comandante (Torres Escalante). Siete meses antes del fat铆dico suceso hab铆an estado dentro de las mismas instalaciones de la brigada, rindiendo declaraci贸n ante 脫scar Nelson Guerra Chinch铆a, juez 44 de Instrucci贸n Penal Militar , poniendo en conocimiento los detalles del homicidio del se帽or Hugo 脡dgar Araque Rodr铆guez, reportado tambi茅n como supuesta muerte en combate (...) de la cual hab铆an sido testigos”.
Ese no fue el 煤nico caso del que fueron testigos. La medida de aseguramiento se refiere a otro similar: “Dos d铆as despu茅s de la declaraci贸n suministrada en la justicia penal militar, el 13 de agosto de 2006, seis meses antes de su deceso, Daniel Torres Arciniegas y Roque Julio Torres Torres fueron testigos de otro homicidio perpetrado por el Grupo Especial Delta 4 org谩nico de la Brigada XVI del Ej茅rcito, en desarrollo de la Misi贸n T谩ctica N° 04 Albatroz II, que hab铆a sido ordenada de manera directa por Henry William Torres Escalante como comandante de la Brigada XVI. Como consecuencia de dicha operaci贸n fue v铆ctima el se帽or Fredy Alex谩nder Sanabria”.
Despu茅s de la muerte de Sanabria, Roque Torres denunci贸 los hechos con ayuda del Comit茅 de Solidaridad de Presos Pol铆ticos. En esa ocasi贸n cont贸 c贸mo hab铆a amanecido en una fiesta cuando el Ej茅rcito lleg贸 y, a la par, una mujer le ped铆a a Fredy Alex谩nder Sanabria llevarle una carne a un vecino. Sanabria, cont贸 Roque Torres, hizo caso y algunos soldados, supuestamente, se fueron sigui茅ndolo. “脡l ya cuando iba llegando el Ej茅rcito lo agarr贸 y se lo trajeron a golpes cuesta abajo, lo hac铆an dar botes, y no dur贸 ni media hora y lo mataron, formaron una balacera y dec铆an que era un combate con la guerrilla”. Pura simulaci贸n, concluy贸 la Fiscal铆a.
Roque Torres continu贸 as铆 su relato: “Llegaron tres soldados a la casa donde est谩bamos y nos dijeron que sali茅ramos para hacer una requisa, y tomarnos una foto, entonces todos enchichados por la fiesta de la noche anterior no nos dejamos, entonces mandaron llamar al teniente y lleg贸 el teniente todo bravo y nos trat贸 mal y nos toc贸 salir y ah铆 si nos toc贸 dejarnos tomar la foto. En la casa hab铆a menores de edad. Luego lleg贸 el helic贸ptero y se llevaron al muerto que lo hab铆an vestido con camuflado (...) “lo 煤nico que digo es que si me pasa algo al 煤nico que le hecho (sic) la culpa es al Ej茅rcito porque de pronto quieran vengarse porque yo declar茅 la verdad”.
Su padre, Daniel Arciniegas, tambi茅n hab铆a hecho otras denuncias contra el Ej茅rcito. Una llam贸 en particular la atenci贸n de la Fiscal铆a: el 12 de noviembre de 2006, cuatro meses antes de morir, denunci贸 que 15 soldados de la Brigada XVI –bajo el mando del general Torres Escalante– hab铆an llegado a hacer una inspecci贸n ilegal a su casa, que los militares catalogaron de censo: “Sin ninguna autorizaci贸n de mi parte o de cualquier otro miembro de la familia procedieron a ingresar. Acto seguido se dirigieron al suscrito manifest谩ndome que estaban realizando un censo y que le suministr谩ramos los nombres de las personas que habit谩bamos en la casa”.
Al terminar la inspecci贸n, cont贸 Daniel Torres, los militares le dijeron: “A ti te est谩bamos buscando y tienes que acompa帽arnos”. 脡l les pregunt贸 que por qu茅 lo capturaban, por cu谩l delito, qu茅 autoridad lo requer铆a. Nadie dio respuesta. Daniel Torres se neg贸 a dejarse llevar sin una orden judicial de por medio. Entonces, relat贸, los militares le dijeron: “Usted nos cae por ah铆 solito”. Esa inspecci贸n gener贸 una denuncia por parte de Daniel Torres: “Desde ya dejo constancia que en el momento que me llegare a suceder un percance criminal en mi persona o a cualquier integrante de grupo familiar responsabilizo a los integrantes del Ej茅rcito Nacional de la Decimosexta Brigada con sede en Yopal, Casanare”.
Por eso, sostuvo la Fiscal铆a: “Conviene precisar que el censo per se, es una actividad ajena a la funci贸n constitucional otorgada al Ej茅rcito Nacional, y si bien 茅ste pretendi贸 dar legitimidad a la misma utilizando precisamente como fachada el nombre de censo, lo que realmente ocurri贸 fue una operaci贸n de registro en b煤squeda de informaci贸n de las personas que habitaban en la vereda El Triunfo”.
La declaraci贸n del teniente Marco Fabi谩n Garc铆a –ya condenado a 22 a帽os de prisi贸n por estas muertes– fue clave en este caso. Garc铆a testific贸 que los comandantes de brigada “siempre tuvieron el conocimiento de que mor铆an personas inocentes, siempre sab铆an lo que pasaba, (pero) ellos para ese entonces lo 煤nico que les interesaba eran los resultados, fueran inocentes o no”. Y a帽adi贸 que de parte de sus superiores en la Brigada XVI “nunca hubo objeci贸n, nunca me dijeron nada, todo eran felicitaciones”.
A煤n m谩s, el teniente Garc铆a reconoci贸 que tras el crimen de los Torres fue propuesto como “candidato al curso de Fuerzas Especiales que duraba seis meses”, cuyo prop贸sito era motivarlo “a seguir trabajando obteniendo estos beneficios”. El alto oficial en ese momento aprob贸 el pago de una recompensa de $1.500.000 por estos asesinatos. Los investigadores, adem谩s, documentaron c贸mo las muertes en combate de la Brigada XVI aumentaron en 2007 cuando el general Torres Escalante oficiaba como comandante en Casanare. Entre enero y abril de ese 2007 la mencionada Brigada report贸 94 muertos en 75 combates. La Fiscal铆a busca determinar si en esos casos hubo ejecuciones extrajudiciales.
De tal suerte que la conclusi贸n de los investigadores fue esta: “El comandante de la Brigada XVI ten铆a la informaci贸n precisa y completa acerca de las v铆ctimas, la cual utiliz贸 de manera conveniente para sus fines personales, que no eran otros que callar a quienes ven铆an alertando ante las organismos de control y ONG las irregularidades en las operaciones militares (…) donde se reportaban civiles como muertes leg铆timas en combate, cuando lo que realmente acontec铆a eran homicidios deliberados de campesinos y labriegos no combatientes tildados de ser auxiliadores y milicianos de la guerrilla”.



