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Irlanda del Norte: 18 a帽os del inicio de la Paz, nuevas elecciones y su violencia simb贸lica

No solamente los barrios siguen identificados con sus murales de la guerra f铆sica de los “The Troubles” sino tambi茅n los carteles de la guerra electoral acaban reproduciendo el mismo muro entre cat贸licos y protestantes 18 a帽os despu茅s del Proceso de Paz.
Irlanda del Norte: 18 a帽os del inicio de la Paz, nuevas elecciones y su violencia simb贸lica


An铆bal Garz贸n
18 a帽os despu茅s de la firma por la paz en Irlanda del Norte, habr谩 desaparecido la violencia f铆sica, pero no la violencia simb贸lica. No habr谩n las armas, heridos ni muertos, pero s铆 barreras mentales entre vecinos de un mismo barrio separados por muros que hoy d铆a no tienen militares pero si su hormig贸n. Los muros que se mantienen en pie, por pobreza pol铆tica y falta de integraci贸n cultural.
La Historia de la Humanidad se divide entre lo Recordado y lo Olvidado. Libros, diarios, informativos, radios, miembros de tertulias, y todo esto con su impacto en la cultura popular, siguen recordando el Muro de Berl铆n como la ca铆da de la Pared que puso fin a la Gran Frontera y empez贸 la mal llamada Globalizaci贸n. Globalizaci贸n para mercanc铆as y capital pero no para una gran mayor铆a de ciudadanos.
Esta tendencia centralista occidental de hegemonizar el Muro de Berl铆n dej贸, y sigue dejando, en Olvido otros Muros del Mundo que han continuado desde la Guerra Fr铆a, e incluso surgiendo nuevos, en otros lugares. Otros Muros posiblemente m谩s Olvidados que otros en el conjunto de los Olvidados. Desde el Muro de Cisjordania construido por Israel en 2002, el gris que separa las dos Coreas, los de la Frontera entre EUA y M茅xico en Arizona o Tijuana, los de de Espa帽a en Ceuta y Melilla, el de 2720 km en el Sahara Occidental construido por Marruecos y etiquetado como “Muro de la Verg眉enza”, o los muros de Irak como el que atraviesa la ciudad iraqu铆 de Sadr, o el de las fronteras con Arabia Saudita y Kuwait. Adem谩s, el de Egipto en su frontera con la Franja de Gaza, el que divide a dos pa铆ses en conflicto lim铆trofe hist贸rico como India y Pakist谩n, o el de los pa铆ses africanos de Botswana y Zimbabwe. Tambi茅n en Asia el muro que divide Uzbekist谩n de sus tres vecinos, Kirguist谩n, Afganist谩n y Tayikist谩n. Y no olvidar que Am茅rica Latina no s贸lo tiene el muro bilateral de M茅xico y EUA, pa铆ses con Tratado de Libre Comercio desde 1994 (NAFTA) pero nada de Libre Tr谩nsito, sino tambi茅n muros a nivel interno como el del Estado de R铆o de Janeiro en Brasil justificando evitar extender las favelas o en Per煤 dividiendo en su capital el distrito de Ate y La Molina con el supuesto fin de frenar la delincuencia.

La excepcionalidad de Belfast

Uno de los lugares que ha roto con todo este esquema, por ubicarse en una regi贸n interna de los llamados Pa铆ses Desarrollados, justo en el Reino Unido, es Belfast (capital de Irlanda del Norte). Belfast, ciudad de casi 280.000 habitantes no es s贸lo conocida por ser la cuna donde se fabric贸 el agridulce barco Titanic o por modismos del siglo XXI al ser filmada cerca de la ciudad la famosa serie “Juego de Tronos” y hoy ser parte de su industria tur铆stica, sino por haber sido el campo de batalla de un cruento conflicto entre protestantes unionistas brit谩nicos y cat贸licos independentistas irlandeses. Conflicto moderno con un centenario de historia (el llamado Easter Rising de 1916, que gener贸 posteriormente la independencia de Irlanda del Reino Unido quedando el Norte en manos de la monarqu铆a brit谩nica) pero con su dureza m谩s actualizada en Irlanda del Norte por la fase “The Troubles” entre 1968 y 1998. Conflicto con la impactante cifra de m谩s de 3000 muertos, m谩s de la mitad civiles.
Belfast, por su particularidad de ser pa铆s europeo, no s贸lo tiene un gran muro de divisi贸n como sucede en los otros pa铆ses, sino una suma de 99 muros esparcidos por toda la ciudad que aglomera m谩s de 20 km y provocaron la construcci贸n de guetos divisorios entre cat贸licos y protestantes. Muros como el famoso Muro de la Paz son parte del paisaje urbano de la ciudad con su extenso cemento gris y m谩s de 7 metros de altura.
Desde la firma del Tratado de Paz o Acuerdo de Viernes Santo, hace 18 a帽os, con presencia de los expresidentes brit谩nicos Tony Blair y el irland茅s Bertie Ahern, adem谩s de los principales lideres pol铆ticos entre ellos el del Sinn Fein (considerado partido pol铆tico de la guerrilla urbana republicana del IRA), Gerry Adams, se inici贸 la puesta en pr谩ctica del post-conflicto para cumplir con los 18 puntos del Acuerdo. Puntos como la desmovilizaci贸n armada paulatina, tanto de grupos paramilitares cat贸licos y protestantes como tropas brit谩nicas en la zona, o el restablecimiento del Gobierno Auton贸mico y la Asamblea Legislativa de Irlanda del Norte.
18 a帽os despu茅s de esa firma, huelga decir el logro conseguido sobre la violencia f铆sica, casi desaparecida por completo, pero no es as铆 en lo referente a la violencia simb贸lica. No habr谩 las armas, heridos y muertos de hace dos d茅cadas, un gran avance, pero permanecen las barreras mentales entre vecinos de un mismo barrio separados por muros que hoy d铆a no tienen militares pero si su hormig贸n. Muros con puertas abiertas en la mayor铆a durante todo el d铆a para poder circular autom贸viles o vecinos a pie pero siguen siendo muros que identifican las fronteras y los l铆mites de cada comunidad. Los muros en Belfast no contin煤an por pobreza econ贸mica, migraci贸n o miedo al supuesto terrorismo, como se帽alamos anteriormente en caso de los Muros del Tercer Mundo, sino por pobreza pol铆tica y falta de integraci贸n cultural. Justamente en 2012 se hizo un estudio y el 69% de los encuestados se帽al贸 que son necesarios todav铆a Los Muros. Aceptar convivir cerca f铆sicamente del “enemigo” pero todav铆a estar muy lejos de 茅l moralmente.
El negocio de los Murales (pintadas art铆sticas en las paredes de vecindarios o en los mismos muros con s铆mbolos pol铆ticos o lemas en recuerdo de sus horizontes o v铆ctimas de la guerra) de poder ir el turista a barrios cat贸licos y ver murales en recuerdo del exlider del IRA, Bobby Sands, o en barrios protestantes im谩genes de integrantes de los Batallones Armados de las Fuerzas Voluntarias del Ulster, representa finalmente pintadas de la historia. S铆mbolos de la memoria de un conflicto. Una memoria que posiblemente sea mejor conservar no s贸lo por su negocio sino para no estar condenados a repetir la historia, pero que a la vez son s铆mbolos que producen fronteras.
Este problema de violencia simb贸lica y cultural y su pobreza de convivencia pol铆tica estos d铆as es m谩s visible en las calles de Belfast, pero esta vez con nuevos s铆mbolos los de la pol铆tica institucional. Concretando. El pr贸ximo 5 de Mayo se celebran elecciones auton贸micas en Irlanda del Norte para renovar el poder ejecutivo y conformar el Parlamento (Stormont) con sus 108 esca帽os. La campa帽a pol铆tica ha empezado y las calles empiezan a ser adornadas con carteles de lideres pol铆ticos de los diferentes partidos. Justamente, usando la metodolog铆a de observaci贸n directa caminando por las calles de un barrio cat贸lico en el Oeste de Belfast y posteriormente en otro protestante de la misma zona, una de las fronteras donde el conflicto fue m谩s tenaz y cruento, solamente percib铆 carteles de l铆deres de partidos seg煤n su coherencia pol铆tica con el barrio. Carteles del candidato del Sinn Fein y el del Social Democratic and Labour Party (SDLP), los dos partidos nacionalistas irlandeses, eran los 煤nicos en el barrio cat贸lico. Mientras que el barrio protestante solo hab铆a carteles de fuerzas auton贸micas unionistas como el Ulster Unionist Party (UUP) y Democratic Unionist Party (DUP) o de partidos pol铆ticos brit谩nicos centrales de derechas y euro esc茅pticos como UKIP.
No solamente los barrios siguen identificados con sus murales de la guerra f铆sica de los “The Troubles” sino tambi茅n los carteles de la guerra electoral acaban reproduciendo el mismo muro entre cat贸licos y protestantes 18 a帽os despu茅s del Proceso de Paz. Posiblemente no sean im谩genes de guerrilleros y armas los murales de la campa帽a electoral de mayo sino pol铆ticos de corbata y mujeres maquilladas, pero su funci贸n simb贸lica acaba siendo la misma que los murales de guerra si no traspasan finalmente los muros. Mientras, por ejemplo, un cartel del Sinn Fein no se cuelgue en un barrio protestante y uno de la DUP no lo haga en uno cat贸lico sin ninguna interpretaci贸n de injerencia o molestia no se podr谩 decidir que el postconflicto armado de Irlanda del Norte se ha acabado triunfando la democracia representativa, y posteriormente poder poner fin a los 99 muros de la ciudad. Ser谩 el momento de valorar que finalmente existe la convivencia y la integraci贸n, y es por lo tanto el momento de celebrar un refer茅ndum pac铆fico y democr谩tico de autodeterminaci贸n del pueblo norirland茅s. ¿Cu谩nto tiempo m谩s deber谩 pasar?