El grupo de investigaci贸n Conflicto, Regi贸n y Sociedades Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana manifiesta a la opini贸n p煤blica nacional y a las organizaciones que participan activamente en la Minga Nacional Agraria Campesina, 脠tnica y Popular su apoyo y respaldo al paro nacional y a las justas peticiones que vienen adelantando desde el d铆a 30 de mayo de 2016 en m谩s de 60 puntos de concentraci贸n en todo el pa铆s y que ya cubre 24 departamentos con una participaci贸n de m谩s de 100.000 personas entre ind铆genas, campesinos, afrodescendientes y sectores populares, a los cuales se empiezan a sumar otros sectores sociales, como consecuencia del incumplimiento de los acuerdos que el gobierno de Juan Manuel Santos contrajo con la Cumbre Agraria Nacional desde el a帽o de 2014.
Como investigadores de las problem谩ticas rurales y desde nuestro compromiso social con las luchas y reclamos de los sectores despose铆dos y despojados del campo colombiano, vemos con suma preocupaci贸n la negligencia gubernamental, las estrategias dilatorias y la falta de soluciones reales a los problemas del campo colombiano, sumado a las pocas garant铆as que tienen los manifestantes para expresar sus demandas frente a un Estado que limita y deslegitima el ejercicio pleno del derecho a la protesta, la movilizaci贸n y la libre expresi贸n a trav茅s de mecanismos como el se帽alamiento y la estigmatizaci贸n con el argumento de las infiltraciones de grupos armados, con lo cual quiere justificar una vez m谩s, la violaci贸n a los derechos humanos de los manifestantes como lo muestra la acci贸n represiva desmedida de la Fuerza P煤blica frente a las movilizaciones recientes que al momento de escribir este documento ya dejan m谩s de 130 heridos y 3 muertos en los 5 d铆as que van del paro y las movilizaciones regionales.
Apoyamos la Minga Nacional Agraria porque desde nuestro trabajo y como resultado de m煤ltiples investigaciones que se han hecho sobre el mundo rural colombiano, hemos podido constatar que Colombia necesita solucionar los problemas estructurales del campo. Al fin y al cabo ¿No fue esa una de las principales razones para llevar a cabo los di谩logos, negociaciones y acuerdos con la FARC – EP en La Habana? Entre muchos de esos problemas est谩n: la creciente concentraci贸n de la propiedad sobre la tierra, la pobreza rural, la falta de bienes p煤blicos, de educaci贸n, salud, vivienda y servicios p煤blicos de la gran mayor铆a de los municipios rurales, sobre todo de lo que hoy la misi贸n rural llama “lo rural disperso”. Parad贸jicamente, en vez de dar paso a las soluciones de fondo sobre dichos problemas con las organizaciones agrarias y 茅tnicas, el Estado define, orienta e implementa pol铆ticas p煤blicas que favorecen el gran capital, a los grandes empresarios del campo a trav茅s de incentivos para que 茅stos sacien su voraz apetito de acumulaci贸n y obtenci贸n de utilidades con el fomento a los proyectos minero-energ茅ticos y agroindustriales que van en contra de los modos de vida de las comunidades campesinas, ind铆genas y afrodescendientes, de sus culturas, formas de producir y consumir, pero sobre todo, que destruyen sus tierras y territorios y con ello sus vidas.
En este sentido, los objetivos del paro y las movilizaciones que se adelantan no pueden reducirse a un problema en las demoras para la ejecuci贸n de unas partidas presupuestales, a la tramitolog铆a burocr谩tica y decidia gubernamental como lo quiere hacer ver el gobierno a la opini贸n p煤blica. En realidad, de lo que se trata es de la poca seriedad y responsabilidad que el Estado, en cabeza del presidente Santos, ha dado a las propuestas y reivindicaciones del movimiento social y popular colombiano que en el fondo expresan la falta de reconocimiento pol铆tico como sujetos pol铆ticos de derechos a las comunidades y pobladores rurales y la m谩s oprobiosa negativa a la satisfacci贸n de sus derechos para que puedan tener una vida digna.
¿Acaso no es otra gran paradoja que en menos de un a帽o el Senado de la Rep煤blica y el Ejecutivo sancionen la Ley 1776/2016 sobre las “Zonas de Inter茅s y Desarrollo Rural Econ贸mico y Social - ZIDRES” que sin duda alguna beneficia principalmente al gran capital, las empresas multinacionales y los grandes empresarios agro-industriales, mientras se niega a discutir y resolver el pliego 煤nico que el movimiento agrario, campesino, 茅tnico y popular le propuso desde el paro agrario del a帽o 2013, para discutir precisamente los principales problemas del mundo rural colombiano y que son la base de los acuerdos que el gobierno ha incumplido?Lo antes se帽alado es otra evidencia m谩s, de los l铆mites y la incapacidad que tiene el sistema y el r茅gimen pol铆tico colombiano para comprender y aceptar la inclusi贸n y participaci贸n de otros sectores sociales y pol铆ticos distintos a las 茅lites pol铆ticas y los partidos tradicionales – en su diferentes expresiones -, para construir un proyecto de sociedad democr谩tica, justa e incluyente. Estos l铆mites e incapacidades son los que crean las condiciones propicias y las oportunidades pol铆ticas para que el movimiento social y popular colombiano y los ciudadanos recurran a las acciones colectivas como la 煤nica forma posible para manifestar su inconformismo, sus desacuerdos y en consecuencia plantear propuestas de soluci贸n a los problemas estructurales que viven diariamente, como as铆 lo evidencia el pliego 煤nico de exigencias de la Cumbre Agraria, Campesina, 脡tnica y Popular.
La posibilidad de terminar con un conflicto armado de m谩s de 50 a帽os a trav茅s de los di谩logos y los acuerdos que se adelantan en La Habana entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC-EP, as铆 como la probabilidad de iniciar negociaciones con el ELN, no agotan la agenda del movimiento social, agrario, 茅tnico y popular, no resuelven todos los conflictos econ贸micos, territoriales, ambientales y sociales de nuestro pa铆s. Por ello, estos acuerdos y di谩logos son vistos por el movimiento social y popular colombiano como una gran posibilidad y oportunidad pol铆tica para expresar sus demandas, marcar sus diferencias de sentido y contenido, las particularidades de sus luchas y sus anhelos de una nueva sociedad que los incluya y garantice sus derechos. Pero tambi茅n, para acercarse y atraer a otros sectores sociales, pol铆ticos, 茅tnicos, gremiales y acad茅micos para que dejen de lado sus indiferencias y pasividades frente a la necesidad de construir esa sociedad de todos, sin exclusiones y de este modo contribuir a cambiar el r茅gimen pol铆tico en favor del inter茅s p煤blico y el bien com煤n para el conjunto de la sociedad y no para unas pocas empresas y sectores sociales, econ贸micos y pol铆ticos privilegiados.
Hacemos un llamado al gobierno nacional para que cumpla efectivamente con los compromisos que adquiri贸 con el movimiento social y popular en el marco del Paro Agrario de agosto de 2013, pues no es suficiente con destinar 250 mil millones de pesos para proyectos que no alcanza a desembolsar en un a帽o, ni tampoco es suficiente hacer cientos de reuniones que no definen los temas sustanciales y no tienen capacidad de decisi贸n, cuando desconoce la importancia del movimiento social y popular como destinatario de los beneficios de la implementaci贸n de los acuerdos, desconociendo a su vez, la capacidad de las organizaciones campesinas, 茅tnicas, populares y otros sectores sociales y pol铆ticos para construir un nuevo modelo de sociedad.
Desde una perspectiva acad茅mica comprometida socialmente, hacemos un llamado a otros sectores sociales, pol铆ticos, ambientales, acad茅micos y centros de investigaci贸n a apoyar la Minga Nacional Agraria. Nuestro llamado se orienta a generar pensamiento cr铆tico al servicio de la sociedad, de los sectores m谩s desprotegidos y vulnerables, as铆 como a promover las articulaciones suficientes y necesarias en distintos niveles y escalas, para potenciar y contribuir a realizar los cambios estructurales que necesita Colombia, para alcanzar de verdad una paz estable y duradera.



