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Con el nuevo acuerdo: Vigilancia, movilizaci贸n y unidad

Con el nuevo acuerdo: Vigilancia, movilizaci贸n y unidad
El nuevo Acuerdo, suscrito el viernes 11 de noviembre es un paso decisivo para la concreci贸n de la soluci贸n pol铆tica. A una primera lectura las aclaraciones con relaci贸n al Acuerdo original no alteran la esencia de lo convenido, aunque hay cambios que admiten interpretaci贸n y remiten a una relaci贸n de fuerzas para la implementaci贸n, normatizaci贸n y cumplimiento.


Significa que el poder de turno podr铆a modificarlo por v铆a legislativa, excepto en los temas de derechos humanos y DIH, incorporados al bloque constitucional. Algunas reafirmaciones declarativas parecen reforzar las seguridades que reclaman las clases dominantes, en un compromiso que no pone en juego su dominaci贸n. Lo cual es distinto de la intenci贸n saboteadora uribista de echar abajo lo acordado y cambiar el consenso por el sometimiento de una insurgencia no derrotada y en contrav铆a de una opini贸n que pide reformas sustanciales del orden social, pol铆tico y cultural. Por eso, acceder a nuevas revisiones y/o ajustes no es solo improcedente sino provocador de cara a la consciencia pro paz, mucho m谩s activa con posterioridad al plebiscito.


El acento en la interpretaci贸n de clase fue claro en la presentaci贸n que hizo Santos del nuevo Acuerdo. Muestr贸 el sesgo con el que opera el enfoque oficial y el riesgo de nuevos escollos por cuenta de las fuerzas del guerrerismo, que act煤an adentro y a fuera del gobierno. De all铆 que la ambig眉edad de Santos no es un discurso t谩ctico cuanto una forma esencial de demostrar la identidad pol铆tica con puntos regresivos de los voceros del NO, inviables no obstante en el contexto realista del Acuerdo. Saltan a la vista los intentos por afianzar la impunidad de categor铆as de victimarios entre los narcoterratenientes, capitalistas, altos funcionarios del Estado y paramilitares.


¿Qu茅 implica esto para el movimiento popular por la paz? Ante todo la necesidad de permanecer con la m谩xima vigilancia y alerta frente a la refrendaci贸n, que excluya nuevo plebiscito, la amnist铆a y el indulto, las reformas pol铆ticas y electorales, la Comisi贸n de garant铆as y de no repetici贸n, la Justicia Especial de Paz. En segundo t茅rmino, exigir la implementaci贸n sin dilaciones, el 茅nfasis en la pedagog铆a de paz, la unidad, la organizaci贸n y la movilizaci贸n territorial en el marco de la din谩mica de Frente Amplio para concretar el inicio de la fase p煤blica del di谩logo con el ELN y las garant铆as para abordarlo con el EPL, como lo exigen personeros y alcaldes del Catatumbo. En tercer lugar, los enemigos de la paz intentar谩n dos contraofensivas, una t谩ctica y otra estrat茅gica. La primera para desconocer y vetar el nuevo Acuerdo con base en la dilaci贸n, la inercia jur铆dica y la provocaci贸n, como la empezada por Uribe y Pastrana a prop贸sito del genocidio de los comunistas y la Uni贸n Patri贸tica. La segunda para explotar el descontento social leg铆timo frente a la pol铆tica del gobierno y generar un rechazo indiferenciado al Acuerdo y a su implementaci贸n junto con la reforma tributaria y la imaginaria entrega del pa铆s al castro-chavismo. La izquierda avanzada lucha por la consolidaci贸n del proceso de paz separando su proyecto de la demagogia y la instrumentaci贸n de Santos. Sin olvidar que el enemigo principal en este caso la ultra derecha militarista va a persistir en ahondar la crisis pol铆tica, la polarizaci贸n, el odio y el anticomunismo. El escenario es la calle, los cabildos abiertos, las marchas, las vigilias de acompa帽amiento al CFHBD y la Cumbre por la Paz, el 29 y 30 de noviembre. Frente al pacto de 茅lites que est谩 fracasando el pueblo construye el pacto pol铆tico nacional de bases.


CFHBD: cese al fuego y hostilidades bilaterales y definitivas