Por Carlos Meneses Reyes
Abordar el tema electoral a una semana de la fecha de elecci贸n de Senadores y Representantes a la C谩mara del Congreso colombiano, es tarea at铆pica para un an谩lisis desde la 贸ptica de la izquierda desarmada en Colombia. ¿Existe esa izquierda?; o mejor a煤n, comenzar por explicar qu茅 es la izquierda en Colombia.
No se puede descontextualizar el panorama colombiano del latinoamericano y mundial. Por izquierda se entend铆a una teor铆a propia para la acci贸n en la lucha contra el sistema capitalista dado, a fin de cambiar esas estructuras, en la b煤squeda del fin de la explotaci贸n del hombre por el hombre, propia del escenario de la lucha de clases y en la que una ideolog铆a: la del proletariado o clases explotadas, buscan la toma del poder por y para los trabajadores, mediante la creaci贸n de un partido, que tiene como br煤jula la toma de ese poder, con la finalidad de la construcci贸n del socialismo. Esta es una concepci贸n propia de la izquierda revolucionaria y gu铆a para la acci贸n de los cuadros revolucionarios. No ha finiquitado en el escenario de la lucha por las utop铆as. Pero hoy, en el sistema globalizado y el orden econ贸mico mundial imperante se habla de una izquierda enfocada en la consecuci贸n de las grandes transformaciones sociales, que tome las riendas de un gobierno y/o el manejo de las riendas del Estado, mediante la consolidaci贸n del poder pol铆tico, bajo la f贸rmula de gobiernos alternativos ante la etapa m谩s salvaje del capitalismo, conocido como el neo liberalismo privacionista o de privatizaciones.
Se concibe una izquierda como br煤jula dirigida a elevar el nivel de calidad de la poblaci贸n. El paso a los gobiernos alternativos se surte bajo prontuarios progresistas y socialdem贸cratas; operados o imbuidos bajo pol铆ticas frentistas o de frente. En esta concepci贸n el salto cualitativo de la izquierda es la toma del gobierno, no la toma del poder. Esto es lo sucedido durante los 煤ltimos treinta a帽os en Latinoam茅rica con la conformaci贸n de gobiernos alternativos o triunfos de gobiernos de izquierda (Venezuela, Brasil. Ecuador, Bolivia, Nicaragua). No han significado la toma del poder pol铆tico. As铆 entendido, el Estado de la Revoluci贸n Bolivariana, es un Estado capitalista. Explicable, que las negociaciones del gobierno bolivariano con la oposici贸n venezolana en Santo Domingo enmarcan dentro de las relaciones capitalistas. Cuando el hecho pol铆tico de una negociaci贸n se da, en cualquier pa铆s del mundo, es para que lleguen a feliz t茅rmino. Pueden sucederse varios intentos, pero el derrotero final ser谩 el acuerdo. Es propio del car谩cter imperativo de los pactos sociales. Si el Estado bolivariano fuera de y/o para los trabajadores, pues no hubiere conversaciones con la oposici贸n; puesto que significar铆a que triunf贸 la revoluci贸n socialista; en la que no existe oposici贸n sino unidad nacional en torno a la construcci贸n del Socialismo. Otra cosa es que la injerencia del imperio haya dado al traste con las conversaciones en Santo Domingo entre el gobierno bolivariano y las fuerzas opositoras y se haya circunscrito un acuerdo, as铆 explicado y comprendido, con un espectro menos amplio de la oposici贸n venezolana, actualmente, en torno a las pr贸ximas elecciones en ese pa铆s.
Volviendo a la realidad colombiana, me acojo a que entiende por izquierda Boaventura de Sousa Santos: Izquierda significa el conjunto de teor铆as y pr谩cticas transformadoras que, a lo largo de los 煤ltimos ciento cincuenta a帽os, han resistido a la expansi贸n del capitalismo y al tipo de relaciones econ贸micas, sociales, pol铆ticas y culturales que genera, y que surgieron con la convicci贸n de que puede existir un futuro poscapitalista, una sociedad alternativa, m谩s justa por estar orientada a la satisfacci贸n de las necesidades reales de los pueblos, y m谩s libre, por estar centrada en la realizaci贸n de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad.(1). V茅ase Boaventura de Sousa Santos: «Una izquierda con futuro», en Rodr铆guez Garavito, C., et al., La nueva izquierda en Am茅rica Latina. Sus or铆genes y trayectoria futura, Bogot谩: Norma, pp. 437-457 (2005).
Antecedentes para abordar la era post santos
Comencemos por rememorar por qu茅 se da la conversaci贸n del fin del conflicto armado y su conclusi贸n a feliz t茅rmino entre el Establecimiento colombiano y la insurgencia de las Farc-ep. Ello obedeci贸 a que los factores de poder predominante en Colombia, esencialmente olig谩rquicos y excluyentes, tornaron en una corriente de fuerza conjunta, ante el fracaso del experimento contrainsurgente paramilitar, representados en la pol铆tica de “seguridad democr谩tica” del duplo gubernamental de Uribe V茅lez (conocido como el innombrable). As铆 entendido, se impuso una pol铆tica de CENTRO. En doctrina pol铆tica, lo de Centro corresponde a un espacio pol铆tico esencialmente aut贸nomo. A el confluye, no en forma mec谩nica, sino en un proceso dial茅ctico de historia, la capacidad de recibir todas las aspiraciones positivas, que en un momento dado sintetiza las aspiraciones de una sociedad. De tal manera que el Centro- en pol铆tica- no es la identidad de un individuo, sino la s铆ntesis de creatividad (pol铆tica) de la organizaci贸n pol铆tica, expresada en partidos, que inducen su energ铆a propulsora a encauzar las fuerzas que confluyan en proyectos comunes, en el escenario de las conquistas sociales de los pueblos. Ese ser铆a el panorama predominante que podemos registrar durante el duplo gobernante del presidente Santos, hasta la firma del Acuerdo de La Habana y el Teatro Col贸n, que sell贸 el fin del conflicto armado interno con la insurgencia de las fuerzas armadas de Colombia, farc-ep. Esa tendencia del bloque olig谩rquico de poder predominante cambi贸 y sus variables se notaron en el debate de la implementaci贸n de los Acuerdos. No hubo necesidad de hacerlos “trizas” como pregon贸 el discurso de la derecha militarista. Los proyectos comunes y la filosof铆a de armon铆a y equilibrio de poderes se enfrentaron con el juego del poder legislativo y la enredadera del poder judicial, aunada la incidencia de un activismo de la Fiscal铆a, que no representa funci贸n de control constitucional; el asomo de la Procuradur铆a, como para no quedarse atr谩s y el desface de una Contralor铆a, a contrario del mandato constitucional de incidencia en la suerte de los fondos para la materializaci贸n de la implementaci贸n de lo Acordado. Por lo dado y as铆 analizado, podemos concluir, que logrado el desarme de la insurgencia fariana, como fin primordial del Establecimiento y ya en las postrimer铆as del desgobierno del presidente Santos, la tendencia pol铆tica de Centro, ces贸, se extingui贸, para dar paso a una pol铆tica de derecha en consolidaci贸n al bloque de poder olig谩rquico imperante, con la sumatoria de r茅ditos pol铆ticos que ha implicado la entrega de las armas de las antiguas farc-ep y su extinci贸n como fuerza beligerante contra el Estado colombiano.
De manera que como faro de referencia tomaremos la era Post Santos como de una tendencia predominante de derecha.
Sustentacion de lo anterior
Sin necesidad de acudir a un mayor esfuerzo del racionamiento expuesto y en l贸gica consecuencia del funcionamiento de la pol铆tica, importa detenerse en los actores y/o espectadores que intervienen en el actual devenir hist贸rico de la vida pol铆tica nacional. Para ese escenario las fuerzas propulsoras que ejecutan proyectos comunes o de identidad partidaria giran – en la actualidad en Colombia- entre la Derecha y la Izquierda. No es dable hablar de Centro.
Partiendo de lo entendible que significa la Derecha en el ejercicio de la permanencia del Establecimiento, o estados de cosas actual; deteng谩monos en el ejercicio por comprender qu茅 es la Izquierda en Colombia.
Tradicionalmente se identifica la izquierda revolucionaria la adepta a cambios revolucionarios a trav茅s de la lucha armada. Desde la teor铆a del foco guevarista no se conceb铆a izquierda que no fuera revolucionaria y no fuera armada. Esta izquierda siempre permaneci贸 dividida entre varias organizaciones pol铆tico- militares armadas. Por cuenta del Frente Nacional, etapa en que los partidos tradicionales de inter茅s olig谩rquico se repartieron el bot铆n burocr谩tico del Estado colombiano milim茅tricamente entre ellos dos, excluyendo cualquier expresi贸n de izquierda opositora; turn谩ndose la presidencia los dos partidos que originaron la Violencia y por ende actores y coautores del genocidio pol铆tico, que cost贸 la vida a m谩s de trescientos mil colombianas y colombianos. Durante el llamado Frente Nacional (1958 a 1974, diecis茅is a帽os) surgieron las guerrillas insurgentes comunistas FARC-EP, ELN, EPL y surgi贸 una guerrilla, el M-19, a ra铆z del robo de las elecciones al Partido Anapo, el 19 de abril de 1990; por el que la oligarqu铆a instaur贸 al 煤ltimo presidente del llamado Frente Nacional Misael Pastrana Borrero. Guerrilla que se alej贸 del marxismo-leninismo, de inspiraci贸n y postura nacionalista- militarista. Esa guerrilla de extracci贸n peque帽oburguesa de las ciudades y tambi茅n vinculada al trabajo campesino, en menor escala, actu贸 desde el a帽o de 1974 a 1994, caracteriz谩ndose por sus acciones espectaculares en las ciudades. Se desmoviliz贸 durante el gobierno del presidente Virgilio Barco (1990-1994).
Luego del llamado Frente Nacional continuaron los mismos partidos olig谩rquicos tradicionales altern谩ndose el poder. Periodo conocido como de las “dictaduras civiles” con estatutos de seguridad incluidos; violaci贸n a los derechos humanos y al Estado de Derecho e incremento de la guerra contrainsurgente con la aplicaci贸n de la doctrina militar, la del enemigo interno y saturaci贸n de la barbarie e ignominia de la crueldad de la guerra sucia con la asunci贸n de la creaci贸n del experimento paramilitar y la conducci贸n de un modelo estatal a una econom铆a subterr谩nea de subsistencia con el narcotr谩fico, que ha llevado a la configuraci贸n de un Narco-Estado, hoy en d铆a.
El proyecto de terminaci贸n del conflicto armado con la insurgencia de las Farc-ep no se propon铆a alcances de reformas pol铆ticas y econ贸micas de fondo. Alentaba en la aspiraci贸n de desarmar las fuerzas de esa guerrilla, para garantizar que el capitalismo nacional y extranjero, minero, energ茅tico y desbastador del patrimonio ecol贸gico tuviera libre acceso a la tierra y a los territorios que les eran vedados. Lo de la implementaci贸n se enredar铆a. Esa es una verdadera victoria pol铆tica cantada del bloque de poder olig谩rquico. Y al as铆 resonar esa diana ensordecedora en la conciencia del movimiento popular y esas ondas sonoras hicieron saltar en a帽icos la tendencia de Centro en Colombia, para darle paso al predominio de la tendencia de Derecha, sin matices, ni asomos edulcorantes.
La tendencia de Centro comienza por superar la disputa existente entre Santos y el innombrable. Desde las alturas del poder dominante o bloque de poder olig谩rquico, se trata de proponer la llamada “tercera v铆a” de Santos, carente de autenticidad y trasplantada mec谩nicamente al escenario pol铆tico colombiano. Pero la respuesta en el imaginario social y popular es la identificaci贸n de esos matices enga帽osos en la consideraci贸n que se trata de ambas caras de una misma moneda. No hay tal “centro derecha”, ni “extrema derecha uribista” (o “uribe帽a”). Utilizando un lenguaje especifico, por las caracter铆sticas comunes que comparten, en el escenario pol铆tico colombiano, ellos o ambos, se identifican con un criterio de clasificaci贸n 煤nico y por ende comparten una misma jerga, un discurso especifico id茅ntico. Con categor铆as identificables de intereses comunes, de reconocida identidad en lo retrogrado, violento, corrupto y regresivo. Asistimos a la consolidaci贸n del poder oligop贸lico, como el escenario de un mercado dominado por pocos vendedores, siendo el pa铆s movido por los grandes empresarios, como Carlos Ardila Lule, quien centra los monopolios de RCN, industrias de las gaseosas e ingenios azucareros y deportes masivos con el Atl茅tico Nacional. Luis Carlos Sarmiento Angulo con el Grupo Aval, Fondo de Pensiones Porvenir, El Tiempo, Clubes de Futbol como Millonarios y Am茅rica de Cali. El capital especulativo del Sindicato Antioque帽o, con el usufructo de la Banca, conformado por Bancolombia, Grupo Argos, Grupo Nutresa, Grupo Sura, Fabricato. La industria de la construcci贸n de la Costa Atl谩ntica, con el cacique senador Fuad Char, due帽o de la cadena Ol铆mpica y del Junior de Barranquilla. Todos beneficiarios directos del fin del conflicto armado parcial, primando sus intereses sobre el de las v铆ctimas del conflicto, orondos sobre el gatopardismo de que todo cambie para que nada cambie.
Algo sobre la estafa electoral que avecina
El espinoso tema electoral tiene dos vertientes: Una, la elecci贸n de Senadores y Representantes a la C谩mara. Dos, la elecci贸n de presidente de la Rep煤blica. Competir con los analistas de derecha sobre el tejemaneje electorero es tarea ardua. Parten de presupuestos y de suposiciones. Toman el acumulado de lo ilegitimo hist贸rico de los resultados pasados de un sistema electoral corrupto de entronizaci贸n de la ilegitimidad y tambi茅n de la ilegalidad. Proyectan sobre lo falsario; bajo la egida de la dictadura medi谩tica y del conduccionismo de la opini贸n p煤blica. Sin ning煤n reato de conciencia, no cumplen pena, luego de haberse absuelto el pecado del fraude. Est茅riles elucubraciones sobre cuantos podr谩n salir, con la seguridad absoluta que el uno s铆, que el otro, no. Son verdaderos prestigiadores, ilusionistas, como expertos en la combinaci贸n de trucos y habilidosas verborreas, sorprendiendo con encuestas y entrevistas viciadas en el arte de hacer aparecer y desaparecer electores y descubrir lo inocultable. Al escucharlos y leerles rememoro la invocaci贸n del cuadro del pintor flamenco El Bosco “El prestidigitador y el ratero”, de la coloquial toma grafica del truco de la bolita: ¿D贸nde est谩 la bolita? Levanta la tapa y en esta otra tampoco. En esa labor de rateros y embolatadores de la opini贸n p煤blica, ocultan, cohonestan y participan en el enga帽o, el ment铆s y la burla para el incauto que carece de malicia y se deja enga帽ar. De cuando ac谩 que el partido tal perder谩 un congresista y que el del innombrable crecer谩 en n煤mero de elegidos o que el palo de sorpresa va a ser tal. Confieso la imposibilidad para competir en tan inmoral juego.
Pero intentemos abordar un an谩lisis de la situaci贸n electoral, sin los referentes de las encuestas, los programas manipuladores de opini贸n, las entrevistas preconcebidas en el tejemaneje impositivo de la dictadura de los medios, sin soporte probatorio fidedigno.
Partir de hechos concretos como ha de ser la pol铆tica. Partiendo que en pol铆tica se suma y no se resta; la perdida de oportunidad del candidato Sergio Fajardo de llegar a una coalici贸n con el tambi茅n aspirante De La Calle, los coloc贸 – rec铆procamente- en una situaci贸n de desventaja. La candidatura de Vargas Lleras reposa sobre el supuesto de los cuatro millones de firmas recogidas, que a la postre se redujeron en un cincuenta por ciento. La consulta del 11 de marzo no solo medir谩 el pulso del fraccionado Centro Democr谩tico, para la escogencia de su candidato, avalando que el aspirante Iv谩n Duque ha modificado el discurso agresivo de su mentor, acudido a soportes acad茅micos e identidades de relaciones con sus contendores de clase e intereses, buscando apoyo en sectores de la derecha diferentes a su partido; lo cual causa escozor en su interior.
Pero el centro gravitacional de cara a la primera vuelta presidencial radica en el fen贸meno Petro. En esto de las lides electorales tambi茅n juega quien pega primero, pega dos veces y la campa帽a presidencial de Petro tom贸 ventaja, al menos con un mes de antelaci贸n, optando por el lleno de las plazas p煤blicas (Sincelejo, Valledupar, Comuna 13 de Medell铆n, Ciudad Bol铆var, etc.). Ello implica, indudablemente trabajo organizativo. El 煤nico que ha respondido ha sido Vargas Lleras, con la manifestaci贸n en C煤cuta, en un derroche costoso de dinero; colocando diez mil sillas pl谩sticas en dos cuadras de la encerrada c茅ntrica avenida quinta, doblando, visualmente, el efecto de sus asistentes. Tambi茅n con su presencia en la Plaza de Bol铆var, al acudir a los fan谩ticos de una mega-iglesia de una tal Castellanos de elevados costos invertidos en el traslado de feligreses y la difusi贸n, en la gran prensa de foto montajes del evento.

El sorprendente inter茅s que ha desplegado la candidatura presidencial de Gustavo Petro ha colocado la encuesta partidaria a realizarse el pr贸ximo domingo 11 de marzo, en el mejor instrumento para medir el alcance de sus aspiraciones. La expresi贸n que las bases del Polo y las del Partido Verde, pidieron pista a sus directivas para permitirles p煤blicamente depositar voto a su favor en esa contienda, demuestra el peso espec铆fico de esa aspiraci贸n y la ratificaci贸n que la izquierda unida colombiana se identifica con su propuesta. Un factor material de an谩lisis carentes de fementidas encuestas, que al tomarlas nos permite deducir la existencia de algo, es la disponibilidad del activismo socialdem贸crata y liberal a no dejar pasar las expresiones de la extrema derecha fascista y militarista representada en un candidato del Centro Democr谩tico. En tal sentido admite que un grueso de ellos participe en la consulta a favor de Gustavo Petro. Repito, la consulta del 11 de marzo se constituye en optimo bar贸metro, en el que, de manera expl铆cita y clara, por no decir gr谩fica o virtualmente se va a definir la suerte entre el candidato Petro y el candidato Iv谩n Duque. A ojo de buen cubero, a promisi贸n para el inter茅s del candidato Gustavo Petro, ha de superar el total de los votos emitidos en esa consulta, m铆nimo en un 50% a total de la votaci贸n de la consulta del Centro Democr谩tico. Y c贸mo despu茅s de la quema se ve el humo quedar谩 la figura del delf铆n Vargas Lleras, que tiene que ver directamente con los intereses de los grandes cacaos ya mencionados; puesto que ellos no arriesgan equivocarse en quien represente sus intereses, su proyecci贸n financiera especulativa y planes a futuro.
Analic茅 que la divisi贸n entre la izquierda reformista y la izquierda revolucionaria, adepta a cambios radicales a trav茅s de la lucha armada fue algo del pasado. Ello permite avalar que la imagen de la izquierda no requiere “purificarse” ante los ojos del establecimiento, ni retocarse ante los ojos de la dictadura medi谩tica, con tintes de derecha, para ser bien vista. Aqu铆 no opera- como insiste la medi谩tica en impon茅rnoslo- el fen贸meno relacionado con los candidatos “antisistema”, en los cuales opera como efecto de las redes sociales y de las denominadas “fake news” de propagaci贸n r谩pida, una repetici贸n sobre el sorprendente resultado del plebiscito por el NO. Aqu铆 no se puede injertar el resultado del “Brexit” en el Reino Unido; o, as铆 como sucedi贸 en las 煤ltimas elecciones en Guatemala; o del citado efecto “fake news” con relaci贸n a Trump, o el salto de un desconocido a la presidencia de Francia.
Siendo que objetivamente no ha concluido el conflicto armado interno en Colombia, es evidente la injerencia de la diplomacia de las ca帽oneras por parte del imperialismo de los Estados Unidos. Es constante en el prop贸sito del destino aciago que causa tristeza y dolor al pueblo colombiano, por defender, en nuestro territorio, los intereses econ贸micos de sus empresas, los intereses geoestrat茅gicos, por la ubicaci贸n de Colombia, para consolidar su dominio intervencionista continental, aunada a los intereses de las oligarqu铆as colombianas, como sus aliadas incondicionales gracias a su docilidad y el poderoso despliegue de las fuerzas armadas colombianas, como si fueren el agente pol铆tico mas pr贸ximo del imperio, dispuestos a jugar un papel crucial en los proceso pol铆ticos internos del pa铆s. Pero el Actual debate electoral va dejando en claro que el v茅rtice no es la incidencia en la situaci贸n de la vecina Republica Bolivariana de Venezuela; como tampoco el que se patee o no la Mesa de Conversaciones con el ELN en Quito.
Obviamente, corresponder谩 analizar los resultados electorales del 11 de marzo. Quede claro, por el momento, que tal como esta la equivalencia de juego de fuerzas e intereses conviene ubicar dentro del bloque de poder olig谩rquico las candidaturas de Vargas Lleras, la de Iv谩n Duque, De La Calle y Sergio Fajardo. De ser as铆 el indicativo, prepar茅monos para que la torcida de las encuestas contra Gustavo Petro sea adyacente a la hip贸tesis pol铆tica que circula en portales y medios alternativos de informaci贸n, en el sentido que “Petro podr谩 ganar las elecciones, pero ser谩 Vargas Lleras (G茅 V茅 Ll茅) con su mafia de Cambio Radical quien ser谩 el pr贸ximo presidente de Colombia. A Petro lo estafaran…” Y es vox populi: “o lo asesinar谩n”.



