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martes, 30 de junio de 2020

La desconocida historia de #Locomía y #FreddieMercury: “Nos prohibieron ser gay, igual que a #MiguelBosé”

La desconocida historia de #Locomía y #FreddieMercury: “Nos prohibieron ser gay, igual que a #MiguelBosé”
Xavier Font, fundador del grupo español, tuvo un encuentro con la voz de Queen que cambió su vida. Por estos días, el hombre de 55 años planea el regreso de la banda de “Rumba, samba, mambo” y “Loco vox”.
41 años cumplía Freddie Mercury y lo quería celebrar en grande. No solo por ser el primer cumpleaños que superaba las cuatro décadas, también porque le habían dado una terrible noticia: el cantante de Queen dio positivo en el examen del VIH y -en esos años- el diagnóstico era desalentador.

El día fue el 5 de septiembre de 1987 y el lugar fue la isla española Ibiza. Con una lista formada por más de 500 invitados de distintas partes del mundo, la fiesta se realizó -en primera instancia- en el hotel Pike’s, con grandes cantidades de champaña, cocaína y sexo. Posteriormente se trasladó a la discoteca Ku, conocida por ser la más grande al aire libre.
En el recinto, que actualmente se llama Privilege, participaba un cuerpo de baile conformado por 15 hombres, entre ellos Xavier Font. Quien lideraba el cuerpo de baile, y a futuro el grupo español Loco Mía, se enteró que Mercury estaría presente en la discoteca para celebrar su cumpleaños, pero en ese entonces no estaba muy familiarizado con la figura del cantante de Queen.
“Yo tenía 24 años y tampoco sabía muy bien quién era Freddie Mercury… esta es la primera vez en mi vida en la que lo admito. Sé que nos limitamos a hacer un par de bailes a su lado, para las fotos, y, como no sabía qué regalarle, le di un par de zapatos de punta, de los que diseñaba yo”, dijo Font en entrevista telefónica con El confidencial.
Xavier Font se interesó en la moda a temprana edad, incluso tenía su propia tienda y peluquería en las cuales preparaba los shows nocturnos juntos a su grupo de baile. A Freddie Mercury le gustaron tanto los zapatos negros en punta, que decidió conocer la tienda del español.
“Al día siguiente, con toda la resaca, se presentó Freddie Mercury en la tienda, y se llevó dos chaquetitas por un valor de 2.200 dólares. Además, me dijo que le habían gustado mucho mis zapatos, que los iba a usar”, dijo el artista catalán. El británico cumplió sus palabras, y cuatro años después los usó públicamente en el video “I’m going slightly mad”, uno de los último que grabó antes de morir el 24 de noviembre de 1991.
“Lo vi por casualidad en YouTube hace poco. Si lo piensas, es increíble que un monstruo como Freddie Mercury llevase en su último videoclip un pedazo de Locomía… todo un honor”.

De abanicos y hombreras

En la década de los 80, Ibiza era un lugar adelantado para su época. El continente no estaba listo para los diseños innovadores con grandes hombreras, colores vibrantes y zapatos que rescataban el estilo barroco, pero en la isla causaron furor.
La discoteca Ku supo ver el potencial de los extravagantes diseños y los jóvenes que los creaban y los convocaron para que hicieran los espectáculos. ¿El nombre del grupo? Locomía. “A Gard [Passchier] le preguntaron por qué llevábamos esos abanicos tan grandes y él quiso responder que era ‘una locura mía’, pero como no dominaba la gramática española, dijo que era una ‘locomía’. A todos nos encantó el nombre”, recordó Font.
Su popularidad ascendió rápidamente, al igual que la envidia por parte de otros grupos: “Una noche llegábamos todos de la discoteca y nos habían quemado la casa. Dentro teníamos el trabajo de cuatro años, los trajes con los que actuábamos, los que vendíamos… todo. Nunca supimos quién había sido, aunque todos sospecharemos siempre de los otros grupos que bailaban en Ku y a los que habíamos robado la atención de la gente”. Pero no se dejarían vencer, en medio de las cenizas Xavier gritó a los cuatro vientos: “Si quieren matar a Locomía, tendrán que matarme a mí”.
Este ataque, lejos de apagarlos, realzó su popularidad y, tras ser contactados por un importante empresario japonés para inaugurar un centro comercial, un productor se interesó por ellos. José Luis Gil, quien trabajó con figuras de renombre como Miguel Bosé, Raffaella Carrá y José Luis Perales.
“De repente comenzaron a aparecer de las sombras unos personajes ataviados con ropajes sorprendentes y zapatos de estilo renacentista, de manera cadenciosa y sugerente, como si se tratase de los celebrantes de una danza sufí, que me hipnotizó a mí y a los que me rodeaban”, describió Gil en sus memorias.
Al día siguiente, el productor fue a la peluquería para proponerles un trato: “Tenéis una imagen muy fuerte y un estilo provocativo. Si supierais cantar, se podría estudiar lanzaros como grupo musical”. Pero eran bailarines, ninguno había considerado la posibilidad de cantar, aunque finalmente aceptaron probar la idea.
Tras un proceso de trabajo -que implicó seleccionar a los integrantes definitivos- de un total de 15 miembros, quedaron solo cuatro: “Descartamos a los bajitos y a los feos, menos a mí, que soy feo pero creé el grupo”, confesó Font, quien viajó a Madrid junto a Luis Font (su hermano), Carlos Armas y Manolo Arjona. Los demás se quedaron en Ibiza.

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