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Cuatro veces m谩s demanda en los comedores populares de Argentina

Cuatro veces m谩s demanda en los comedores populares de Argentina
Argentina es uno de los mayores productores de alimentos del mundo. Sin embargo, en la crisis nacional que se arrastra, sumada al colapso de las econom铆as informales a ra铆z de la pandemia de COVID-19, un 25% de la poblaci贸n depende hoy de la asistencia de organizaciones sociales y fondos del Estado para comer.
Carolina y Ariel hacen fila junto a su hijo Luciano cuando se oculta el sol en el barrio de La Boca, en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, 谩rea donde vive la poblaci贸n m谩s vulnerable dentro de la capital argentina. Llenan un envase de pl谩stico con tres porciones de comida y reciben una bolsa con pan que les sirven a trav茅s de una mampara de protecci贸n de nailon para evitar el contagio de COVID-19, como hacen todas las noches.
"Hace unos meses est谩bamos en situaci贸n de calle y mi hijo viv铆a con mi mam谩, pero tuvimos suerte y unos conocidos nos comentaron que se hab铆a vaciado una pieza en un conventillo y no lo dudamos. Mi marido hace a帽os trabaja como cartonero, pero la situaci贸n est谩 muy dif铆cil", cont贸 a Sputnik Carolina.
Ariel (izq.) y Carolina (der.) junto a su hijo Luciano (centro) acuden todas las noches a los comedores de la zona
© SPUTNIK / FRANCISCO LUCOTTI
Ariel (izq.) y Carolina (der.) junto a su hijo Luciano (centro) acuden todas las noches a los comedores de la zona
Es la primera vez que se acercan al comedor comunitario Pancita llena, coraz贸n contento, ubicado enfrente del estadio del c茅lebre club de f煤tbol Boca Juniors, para tener algo para cenar, pero su vulnerabilidad econ贸mica los obliga a acudir a las distintas ollas populares que hay en la zona todos los d铆as. Y est谩n lejos de ser una minor铆a en Argentina.

Seg煤n inform贸 el Ministerio de Desarrollo Social nacional, antes del inicio de la pandemia de COVID-19, ocho millones de personas requer铆an asistencia alimentaria en todo el pa铆s, pero desde el inicio de la cuarentena el n煤mero subi贸 a 11 millones, lo que implica que casi 25% de los 45 millones de argentinos depende de los comedores comunitarios de las organizaciones sociales y los fondos del Estado para comer.
Adem谩s se encuentran las diferentes iniciativas autogestionadas, que no reciben el apoyo del Gobierno para financiarse, entre las que se incluyen numerosas organizaciones de muy diferentes esferas, desde fundaciones con apoyo privado hasta las ollas populares ofrecidas a pulm贸n por vecinos, muchas veces para suplir la desaparici贸n de comedores que cerraron por el Aislamiento obligatorio y el miedo al contagio.
"Estamos desde las 11 de la ma帽ana hasta las siete de la tarde, cuando entregamos la cena, de lunes a s谩bado. Atendemos a unas 250 familias; se acerca uno y se lleva para cinco o seis, y adem谩s hacemos recorridos para nueve abuelos, el m谩s joven tiene 94 a帽os", dijo a Sputnik Marcela Ver贸nica Morales, fundadora de Pancita llena, coraz贸n contento.
Marcela Ver贸nica Morales, una luchadora que fund贸 hace 20 a帽os un comedor independiente y autogestionado
© SPUTNIK / FRANCISCO LUCOTTI
Marcela Ver贸nica Morales, una luchadora que fund贸 hace 20 a帽os un comedor independiente y autogestionado
Morales, una luchadora que tuvo una infancia de privaciones y que sabe lo que es necesitar de la ayuda de otros para poder sobrevivir, lleva adelante hace 20 a帽os este comedor de forma completamente independiente, sin banderas pol铆ticas ni religiosas y sin acceso a subsidios estatales, financiada 煤nicamente gracias al aporte de donaciones an贸nimas y la ayuda de otras vecinas voluntarias.

Los comedores no dan abasto

  • El comedor 'Pancita llena, coraz贸n contento' entrega cenas de lunes a viernes y meriendas los s谩bados
  • Los comedores tambi茅n se debieron adaptar a los protocolos sanitarios para evitar contagios de COVID-19
  • Las filas comienzan a formarse en los comedores cuando cae el atardecer en la ciudad de Buenos Aires
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© SPUTNIK / FRANCISCO LUCOTTI
El comedor 'Pancita llena, coraz贸n contento' entrega cenas de lunes a viernes y meriendas los s谩bados
Tan solo en La Boca, un barrio popular tradicional ubicado en la zona portuaria de la desembocadura de la cuenca del R铆o Matanza-Riachuelo en el R铆o de la Plata, existen por lo menos 15 comedores comunitarios y sedes de organizaciones sociales, pol铆ticas, religiosas y sindicales que ofrecen ollas populares a vecinos necesitados y personas en situaci贸n de calle.
Esto se replica en todas las villas y barrios populares de mayor pobreza de la capital, en el conurbano de la provincia de Buenos Aires y en los m谩rgenes de todas las grandes aglomeraciones urbanas de un pa铆s con 35% de su poblaci贸n en la pobreza.
All铆 se registra un colapso de las capacidades de comedores y merenderos para dar abasto con una demanda que, reclaman, se ha cuadruplicado desde el inicio de la cuarentena debido al cierre de las escuelas, donde tradicionalmente los ni帽os reciben desayuno y almuerzo, y la imposibilidad de los trabajadores informales y de la econom铆a popular para ejercer sus oficios y ganarse el pan.
​El apoyo estatal a las principales organizaciones sociales se ha visto comprometido con el advenimiento de la pandemia. Barrios de Pie, un movimiento popular que coordina y coopera con cerca de 1.800 comedores en todo el pa铆s, asegura que los env铆os de alimentos tienen dos meses de retraso, que reciben menos que hace un a帽o a pesar de la profundizaci贸n de la crisis y que las necesidades se empiezan a extender a los barrios de clase media baja.
El Ministerio de Desarrollo Social nacional anunci贸 a mediados de julio el lanzamiento de un Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios de Organizaciones de la Sociedad Civil (Renacom), que permitir谩 crear un mapa completo en todo el territorio y contar con estad铆sticas para dar seguimiento y potenciar el trabajo de estos actores fundamentales.
​La iniciativa se present贸 en un encuentro virtual con funcionarios provinciales y nacionales, referentes de organizaciones sociales eclesi谩sticas, sindicales e independientes y representantes de entidades especializadas en alimentaci贸n y nutrici贸n.
"Es muy triste que nuestro pa铆s, tan lindo, est茅 pasando por una pandemia que, hasta que no haya una vacuna, no se va a terminar. Est谩 muy dif铆cil para la gente, tratamos de sumar, codo a codo. Los m谩s da帽ados de todo esto son los abuelos, las mujeres y la gente laburadora que hoy no puede salir a trabajar", cont贸 Marcela, quien les prometi贸 a los que hac铆an la fila que al d铆a siguiente [29 de julio] habr铆a 帽oquis, el tipo de pasta que se suele comer los d铆as 29 del mes en Argentina.

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