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Los Cotes no pensaron en la comunidad de la Minca-Campano-La Tagua sino en ellos mismos

Los Cotes no pensaron en la comunidad de la Minca-Campano-La Tagua sino en ellos mismos


Solo en el departamento de Magdalena se encuentra el sistema de monta帽as m谩s alto del mundo al lado del mar: La Sierra Nevada de Santa Marta, declarada por la UNESCO como “Reserva del Hombre y de la Biosfera”. All铆 se sintetizaron todas las variedades de pisos t茅rmicos y un amplio abanico de flora y fauna en un espacio de 17 mil kil贸metros cuadrados, una verdadera haza帽a de la naturaleza. Por su belleza y biodiversidad es destino tur铆stico obligado para propios y extranjeros. La cultura de sus comunidades ind铆genas se mantiene inc贸lume ante el paso del tiempo y ni la permeante influencia global de la modernidad ha trastocado sus costumbres. Un espect谩culo desde todos los 谩ngulos, y desde luego, el econ贸mico no escapa de ese conjunto. El avistamiento de aves, la asidua concurrencia de cient铆ficos e investigadores de los cuatro puntos cardinales y el ecoturismo se han convertido en un robusto rengl贸n en la econom铆a departamental. No en vano se presentan disputas entre poderosos empresarios por la construcci贸n y funcionamiento de parques recreacionales y/o ecotur铆sticos.


Sobre los f茅rtiles terrenos de la Sierra crecen exuberantes todo tipo de cultivos: el banano, el caf茅, la palma aceitera; pl谩tano, ma铆z, yuca, frijol y cientos de otros productos agr铆colas que la convierten en la gran despensa regional. Por ello, las familias ricas de anta帽o, como lo cuenta el historiador Joaqu铆n Viloria de la Hoz, fundaron all铆 sus haciendas, especialmente productoras de banano y caf茅. A la par de esa din谩mica vinieron tambi茅n las v铆as de acceso para su comercializaci贸n. Una de las m谩s importantes es la que une a los corregimientos de Minca, Campano y la Tagua, gestionada durante la administraci贸n de Rosa y Luis Miguel Cotes y concluida con 茅xito en la de Carlos Caicedo.


Ayer, Luis Miguel Cotes, integrante de ese cuestionado clan que por d茅cadas domin贸 la pol铆tica y el clientelismo en Magdalena, colg贸 en todas sus redes sociales un video donde se adjudica la totalidad de la obra y aduce haberla construido para el bienestar de la regi贸n. Pues bien, lo que Cotes no cuenta es que el af谩n por construir esa v铆a obedece a los propios intereses de su familia y las de otras poderosas parentelas embadurnadas de corrupci贸n como los Diazgrandos, los D谩vila Abondano, los Vives, los Lacoture y otras que ah铆 poseen vastas 谩reas de los mejores terrenos para cultivos y negocios. El Club de Santa Marta, como se conoce a estas familias. Los Cotes son propietarios de una lujosa caba帽a tur铆stica en El Campano.


Adem谩s, la finalizaci贸n de las obras que el gobierno de Magdalena Renace, en cabeza de Caicedo, concret贸, no es destacada por el m谩s joven de los Cotes y, por el contrario, Caicedo y su administraci贸n son denostados con evidente sa帽a.


El fracaso tras la aparente corrupci贸n de la bautizada por los Cotes como «V铆a de la Prosperidad«, que une lugares del Magdalena donde los intereses econ贸micos de ese clan no hacen presencia, explica el «diligente empe帽o» que s铆 tuvieron en la de Minca-Campano y la Tagua.Se帽ores Cotes, d铆ganle la verdad a la comunidad: que no pensaron en ella sino en sus propios intereses.

Trafico de influencias:

Est谩 claro que siendo ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio D铆az Granados, uno de los miembros de las familias beneficiadas con la v铆a Santa Marta—Minca, se demuestra que no fue para favorecer la econom铆a campesina e ind铆gena, como ahora quiere mostrar el «Mello» Cotes. Esto es igual a la finca El Ub茅rrimo del presidente Uribe y de la finca «La Libertad», de Juan Manuel L贸pz, hijo del presidente Alfonso L贸pz (1974—78) que se beneficiaron con carreteras construidas por el Estado.

¿C贸mo se llama eso? Indudablemente que es tr谩fico de influencia. Es un enga帽o a las comunidades, ya que se manifiesta algo diferente a la motivaci贸n fundamental de esas obras p煤blicas. El «Mello» Cotes dijo:

La construcci贸n de los 14 kil贸metros de placa huella en la v铆a Minca – La Tagua, tuvo un costo de $19 mil millones, la pavimentaci贸n se une a  los 8,6 kil贸metros que ya se ejecutaron entre El Campano y La Tagua.

El «Mello» Cotes tambi茅n dijo:

Pero al Mello Cotes se le olvid贸 decir que en realidad fue un proyecto para las 茅lites samarias que entraron en el negocio del caf茅 y el turismo. Lo mismo que sucedi贸 en la d茅cada de los 70 y 80 con la bonanza marimbera que hab铆a desplazado el cultivo del caf茅. En la v铆a Minca se encuentran las grandes haciendas cafetaleras que ahora est谩n adquiriendo empresarios samarios, interioranos y extranjeros.

Redacci贸n : Radio Ch茅cheres 



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