El Senador Gustavo Petro como lider de la Colombia humana y de casi 9 millones de colombianos ha hecho un llamado a la desobediencia civil para desconocer el gobierno del se帽or Ivan Duque, quien de acuerdo a recientes denuncias vinculadas con la denominada “脩e帽epolitica”, fue elegido mediante el inveterado sistema de la compra de votos en la segunda vuelta de la elecci贸n presidencial con dineros aportados a manos llenas por las mafias del narcotr谩fico de Marquitos Figueroa y del cartel de los Gonzales, a trav茅s del 脩e帽e Hernandez (mafia parapolitica y ganadera), en los departamentos del Cesar, la Guajira, Magdalena, Santander y Antioquia.
Las pr谩cticas electorales fraudulentas son algo cr贸nico y estructural en la politica colombiana en los a帽os recientes, continuando una vieja tradici贸n de la derecha colombiana; el uribismo ha hecho uso sistem谩tico de tales procedimientos en todos los niveles y 谩mbitos del sistema electoral. La parapolitica es un caso emblem谩tico de lo que afirmamos ac谩, misma que continua arraigada en los principales focos de la movilizaci贸n de la ultraderecha violenta y corrupta.
Con plata, sobornos, pistola, violencia y miedo el fascismo uribista, de largu铆simo anclaje en los sistemas de dominaci贸n politica, ha entronizado su hegemon铆a macabra.
En la elecci贸n de Ivan Duque, todo ese mecanismo se sofistico para impedir el triunfo inminente de Gustavo Petro como candidato popular y exponente de la paz con justicia social.
Como quiera que el apoyo multitudinario de Petro se origina en una profunda inconformidad nacional contra la estructura olig谩rquica de dominaci贸n que favorece los privilegios de una arbitraria plutocracia bancaria, militar, legislativa, mafiosa, global y hacendaria, el lider de la Colombia Humana ha propugnado por el quiebre de tal sistema de prevalencia autoritaria mediante la m谩s activa movilizaci贸n de la sociedad civil como ocurri贸 el pasado 21 de noviembre del 2019, en que millones de colombianos, en una acci贸n descomunal sin precedentes en la historia politica colombiana, se expresaron de manera multitudinaria en favor de un cambio radical que anule el modelo neoliberal entronizado desde hace casi treinta a帽os como un esquema econ贸mico y pol铆tico que ha significado pobreza, miseria y exclusi贸n de millones de personas.
Al tiempo, el levantamiento ciudadano de tal explosi贸n popular apunto a exigir el cumplimiento de los acuerdos de paz, sometidos al sabotaje del actual gobierno, y a demandar la suspensi贸n del exterminio de cientos de l铆deres sociales y de reincorporados de las Farc, que caen ante la indiferencia y hasta celebraci贸n en las esferas oficiales y militares que justifican tal genocidio con sofismas repugnantes cuando se sugieren que se matan entre ellos.
De otro lado, el absurdo manejo de la crisis sanitaria, social y econ贸mica por la irrupci贸n en nuestra sociedad desde el mes de febrero del coronavirus, ha confirmado con creces el alto grado de ilegitimidad e incompetencia del actual r茅gimen. Se decretaron dos Emergencias constitucionales, se han expedido cientos de decretos y resoluciones y las cosas empeoran todos los d铆as, a lo que se debe sumar el da帽o hecho al mecanismo democr谩tico del control pol铆tico desde el poder legislativo, cercenado brutalmente por el estado de excepci贸n utilizado sin contrapesos.
Las propuestas e iniciativas planteadas por Petro y el bloque de la Oposici贸n para abordar la actual crisis, son desconocidas de manera absurda en las esferas gubernamentales y del oficialismo uribista cada vez m谩s envalentonado con su autoritario control de la institucionalidad establecida en la Constituci贸n de 1991.
Queda claro que el pa铆s requiere un cambio radical, una acci贸n politica extraordinaria en el 谩mbito pol铆tico que Petro est谩 nombrando como desobediencia civil la misma que John Rawls define como “acto p煤blico no violento, consciente y pol铆tico, contrario a la ley, cometido habitualmente con el prop贸sito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno”.
En ese sentido, el Senador de la Colombia humana ha propuesto desobedecer la orden de enviar a clases presenciales a millones de estudiantes que se pondr铆an en riesgo sanitario en las concentraciones escolares, especialmente p煤blicas; y no pagar los recibos de los servicios p煤blicos dado el colapso social de millones de colombianos por el desempleo rampante y la carencia de un m铆nimo de seguridad alimentaria.
Sugiero que tal desobediencia se extienda al rechazo de alcaldes y gobernadores corruptos (como los del Quind铆o, Armenia y Calarca), autores de un descarado robo de los dineros p煤blicos apropiados para atender la emergencia, mediante la contrataci贸n fraudulenta.
Tambi茅n debe darse la desobediencia para reflejar la indignaci贸n ciudadana con la degradaci贸n moral de las Fuerzas Armadas en la que muchas de sus integrantes han sido se帽alados de la m谩s repugnante violaci贸n de menores ind铆genas, de actos de corrupci贸n que compromete a altos oficiales y de acciones de persecuci贸n con procesos de “perfilamiento” ilegal de periodistas y l铆deres sociales que posteriormente son asesinados.
Es viable y necesaria la iniciativa de adelantar la desobediencia civil contra el caos en que estamos.




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