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La alternativa de los alternativos

La alternativa de los alternativos



Los esfuerzos de la izquierda y de “el centro” por encontrar caminos hacia la unidad est谩n naufragando en un mar de hostilidades. Es evidente que la mayor铆a de personas que se autodenominan de centro se resisten a la idea de votar por Gustavo Petro porque consideran que es un mal tan perjudicial como el propio 脕lvaro Uribe, el otro extremo de la polarizaci贸n, seg煤n ellos. ¿Por qu茅? No s茅, porque es una equivalencia dif铆cil de sostener desde la historia reciente, la l贸gica y el simple sentido com煤n. Pero ac谩 el tema es otro.

Adem谩s, es evidente que gran parte de la izquierda ve a Petro como la 煤nica opci贸n para postularse de nuevo a la Presidencia despu茅s de la votaci贸n hist贸rica que obtuvo en 2018, m谩s, teniendo en cuenta los fuertes indicios de fraude que llevaron a Duque a la Presidencia. En otras palabras, “el centro” no votar铆a por la 煤nica opci贸n de la izquierda. All铆 est谩 el cuello de botella de la cuesti贸n, porque la mayor铆a de la izquierda no est谩 dispuesta a jug谩rsela por ninguna otra opci贸n. Este nudo gordiano parece imposible de desatar. En este orden de ideas, no habr谩 unidad ni consensos entre “el centro” y la izquierda de cara a las elecciones de 2022.

Las pretensiones de unidad de los sectores alternativos para hacer frente al uribismo empotrado ahora en el Gobierno y a los partidos pol铆ticos tradicionales como la encarnaci贸n de la politiquer铆a y la corrupci贸n, est谩 generando todo lo contrario: enfrentamientos agrios y se帽alamientos mutuos. Hay muchas m谩s razones para oponerse a la uni贸n y el argumento simple y solitario de que hay que derrotar al uribismo parece insuficiente para sacar la banderita blanca de la paz.

En el fondo las diferencias entre “el centro” y la izquierda son mucho m谩s irreconciliables de lo que parecen. Representan visiones de pa铆s distintas. Mientras los cambios a los que aspira “el centro” est谩n mucho m谩s concentrados en la forma, la izquierda la apunta m谩s al fondo. Me explico: al “centro” no le molesta el sistema, muchos de ellos apoyan o hacen parte del establecimiento y su lucha se concentra primordialmente en atacar la corrupci贸n y en recuperar los principios y valores de una sociedad que se orienta por los principios liberales establecidos en la Constituci贸n de 1991. Es evidente que sus representantes pol铆ticos m谩s emblem谩ticos tienden puentes con mayor facilidad hacia la derecha. En contraste, la izquierda le apunta a cambios m谩s profundos, que debilitan el status quo y que incomodan al establecimiento. No es casual que cuando Duque y Petro pasaron a segunda vuelta en la foto de Duque aparecieron C茅sar Gaviria en representaci贸n de los partidos tradicionales, Luis Carlos Sarmiento en nombre del poder econ贸mico del pa铆s, adem谩s de los representantes de las 茅lites pol铆ticas, econ贸micas y sociales en pleno. Se sintieron amenazados en sus privilegios y a pesar de las diferencias cerraron filas para demostrarle al pa铆s que pase lo que pase ellos seguir铆an siendo los due帽os de esa finca llamada Colombia. Los derrotados candidatos de “el centro” se marginaron de contienda y prefirieron mirar a un lado, sabiendo y sin que les importara, cu谩les ser铆an las consecuencias. Finalmente ellos tambi茅n hacen parte de los privilegiados del sistema y del establecimiento. Poco o nada les interesa que algo cambie m谩s all谩 de lo cosm茅tico, de las formas, porque sobre el status quo del que viven y que les favorece no tienen mayor que cosa que aportar o cambiar. Mientras Fajardo se fue a ver ballenas, a De la Calle le toc贸 hacer una vaca. 

El 煤nico consenso claro que existe entre la izquierda y “el centro” es que hay que continuar con los esfuerzos por la paz para salvar los acuerdos. Por eso es imperativo sacar al uribismo del gobierno, para poder darle un nuevo aire a la paz. Pero insisto, est谩n equivocando la estrategia.

Yo preferir铆a que “el centro” y la izquierda cambien esa estrategia de la uni贸n est茅ril de cara a las elecciones de 2022 y dejen de buscar coaliciones inviables o acuerdos hip贸critas. Si el objetivo es derrotar al uribismo en 2022 se deber铆an preparar con seriedad, estructura y propuestas por separado, evidenciando las diferencias que las convertir铆an en alternativas atractivas y viables para los electores. El uribismo no tiene mucho m谩s qu茅 ofrecer, es un movimiento tan desprestigiado, decadente y demente como su l铆der, y eso se hace evidente en la deprimente gesti贸n del aprendiz Iv谩n Duque, a pesar de los grandes esfuerzos que hacen los medios tradicionales en Colombia por mejorar su imagen retorciendo la realidad.

El uribismo est谩 haciendo lo que sabe hacer: Buscando alianzas soterradas con los corruptos de siempre, con los clanes pol铆ticos regionales, con los gremios que despojan tierras, con los comerciantes que explotan a sus empleados, con los grupos armados de sus afectos, con los narcos que cantan vallenatos. El Centro Democr谩tico representa la podredumbre de este pa铆s y est谩 haciendo tantos estragos que, m谩s all谩 de todos los votos que se mueven con la corrupci贸n y las maromas que pueda hacer el Registrador de su bolsillo por adulterar los resultados, no les veo mayores posibilidades.

Es el momento preciso para que la izquierda y “el centro” construyan sus propuestas y busquen consensos internos que les permitan armar listas robustas a las corporaciones p煤blicas y mecanismos de selecci贸n de candidatos incluyentes, plurales y representativos. Me gustar铆a ver una contienda previa entre Gustavo Petro e Iv谩n Cepeda, por ejemplo, que consolide la uni贸n de esos dos grandes representantes de la izquierda democr谩tica en Colombia y que, por supuesto, lleguen unidos a las elecciones en 2022. Espero que Fajardo entienda que le har铆a un da帽o inconmensurable a “el centro” si se vuelve a autoproclamar como candidato 煤nico sin proceso de selecci贸n alguno como lo hizo en 2018, ofreciendo la vicepresidencia a quien le haga sombra a cambio de conformarse. Yo no quiero ver a “el centro” y a la izquierda unidos para derrotar a un partido decadente. Los quiero ver fortalecidos, activos, propositivos y brindando alternativas reales a los alternativos. 

Lo que s铆 espero y pido es que los debates se den con argumentos. Es deprimente ver c贸mo personajes emblem谩ticos de “el centro” se comieron el cuento del castrochavismo que se invent贸 el uribismo y ahora lo usan como lo hizo el uribismo en 2018. Comparar a Petro con Ch谩vez es rid铆culo, tan rid铆culo como comparar a Colombia con Venezuela. Ch谩vez surgi贸 de la entra帽a de las Fuerzas Militares de Venezuela y lo apoyaron desde que asumi贸 la Presidencia. De hecho, siguen apoyando a su r茅gimen, incluso despu茅s de muerto. El r茅gimen chavista es esencialmente militarista. No civil. Desde el principio Ch谩vez cont贸 con mayor铆as en la Asamblea Popular y pudo cambiar la Constituci贸n de Venezuela sin mayor resistencia porque era un clamor popular. Ch谩vez no tuvo ninguna resistencia para convertirse en el dictador que se convirti贸. En contraste, el riesgo con Petro tiene caracter铆sticas muy distintas y tiene que ver con su gobernabilidad, es decir, con que lo dejen gobernar. Si como alcalde llegaron a destituirlo con base en un complot confesado por sus malquerientes y contratistas afectados, con los organismos de control en su contra y con la gran prensa haciendo m谩s activismo para derrocarlo que la oposici贸n pol铆tica, no s茅 c贸mo le podr铆a ir de Presidente con las mismas adversidades pero a escala nacional, lo que incluye muy seguramente una enconada resistencia de las Fuerzas Militares. Adem谩s, cualquier alianza a Petro le implica renunciar a una eventual reforma constitucional que le d茅 poderes que pongan en peligro la estabilidad de la enclenque democracia colombiana, como pas贸 con las promesas talladas en m谩rmol en 2018 para que algunos de “centro” lo apoyaran. La Constituci贸n de Colombia ya se reform贸 una vez para perpetuar a alguien en el poder y no fue precisamente la izquierda la que hizo eso. Si no fuera por la Corte Constitucional, Uribe hubiera completado al menos doce a帽os como presidente.

La alternativa de los alternativos no es la uni贸n. Es la altura en el debate, los argumentos estructurados, las propuestas pol铆ticas de gobierno sobre la mesa, los mecanismos democr谩ticos para elegir candidatos que aglutinen. Quiz谩 eso les haga tan fuertes que en 2022 no estaremos rogando para ver qui茅n va a derrotar al que diga Uribe en segunda vuelta sino que estaremos escogiendo en esa segunda vuelta entre el candidato de “el centro” y el candidato de una izquierda unida. Hay que creer y convencerse de que el uribismo es una fuerza pol铆tica en el ocaso. No hay que pensar c贸mo se derrotan, como si fueran el 煤nico enemigo a vencer, sino c贸mo los sacan del camino como el movimiento anacr贸nico, troglodita, discriminador, indigno y violento que es. Es hora de que la democracia en Colombia recupere opciones dignas aunque no nos gusten, con la confianza de que se pueden construir alternativas que compitan dignamente desde la diferencia. Dejar de meter al fantasma del castrochavismo para darle altura y argumentos serios al debate, ser铆a un buen comienzo.

Por eso invito tanto a los movimientos de izquierda como al autodenominado centro a concentrarse m谩s en las propuestas y en los procesos para elegir sus candidatos que en seguir forzando una unidad hip贸crita e inviable. Seguir insistiendo tercamente en la unidad es darle al uribismo una importancia que ya no tiene. Hay que sacar al uribismo en primera vuelta, para decidir en segunda qu茅 rumbo quiere el pa铆s entre “el centro” y la izquierda. Ese ser铆a un gran triunfo para lo poco que queda de democracia en Colombia. Pi茅nsenlo.



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